¿Qué es inteligencia sexual?

Este concepto aún poco conocido fue acuñado por los psicólogos Sheree Conrad y Michael Milburn, profesores e investigadores de la Universidad de Massachussets. Según estos autores, la dimensión erótica de cada persona está determinada por su coeficiente de inteligencia sexual que constituye una parte de nuestra capacidad intelectual, tan importante como la inteligencia emocional. Recordamos que la inteligencia emocional (Goleman, 1995) es la capacidad para reconocer, comprender y regular nuestras emociones y las de los demás, por tanto, la inteligencia sexual está íntimamente ligada con este otro tipo de inteligencia.

Según estos autores, una gran cantidad de personas sienten insatisfacción con su vida sexual, cuestión que muchas personas no admiten, y al no reconocerlo no pueden resolverlo. Esto puede ser debido, en muchas ocasiones, a que siguen existiendo una falta de comunicación con la pareja al hablar de nuestros deseos y necesidades sexuales, así como la represión de éstos o la falta de conocimiento o creencias erróneas en torno al sexo.

El buen amante no nace, se hace. Cada uno de nosotros puede desarrollar su inteligencia sexual, la podemos aprender y mejorar, explorando nuestros deseos y necesidades sexuales. Para ello debemos tener presente:

Educación sexual. Es necesario tener un buen conocimiento de la sexualidad en todos sus ámbitos, hacer uso de una información veraz y fiable. Acceder a una buena educación sexual a través de los libros y no sólo a través de las experiencias o de lo que vemos u oímos por ahí, ayuda a combatir los prejuicios, mitos y falsas creencias que podamos tener. Así como también es importante tener una actitud positiva hacia la sexualidad y despojarnos de nuestros tabúes y miedos, ayudándonos a crecer sexualmente.
Conocer nuestro propio sexo. Es importante averiguar qué nos atrae y excita, cuáles son nuestras preferencias, nuestros deseos y necesidades sexuales. En este ámbito, es importante ser sincero con uno mismo, no autoengañarnos y ser conscientes de nuestros pensamientos, sentimientos y emociones que hacen que nuestra vida sexual sea más gratificante para nosotros.
Conexión sexual. Habitualmente el sexo es cosa de dos, por tanto, para tener una vida sexual enriquecedora implica a otras personas. Es importante no ser egoísta, es decir, es necesario conocerse a uno mismo, pero también a nuestra pareja sexual, saber qué le gusta, escucharle, darle importancia a su placer igual que al nuestro,…Por ello hacemos hincapié en la importancia de la comunicación sexual.

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