¿QUE DICE LA CIENCIA SOBRE LA MASTURBACIÓN?

Si tienes curiosidad por los motivos que la ciencia puede brindarte para disfrutar un poco más de tu tiempo a solas, estás en el lugar adecuado.

Lo primero de todo es que nos hacemos un flaco favor a nosotros mismos si no practicamos la masturbación. A pesar de los vetustos rumores de que la masturbación podía conducir a la infertilidad e incluso a la ceguera (todo falso), la investigación ha demostrado que en realidad tiene muchas cosas buenas que ofrecer.

A un nivel muy básico, la masturbación libera dopamina, un neurotransmisor que activa el “centro de placer” en el cerebro y endorfinas que disminuyen activamente la percepción del dolor.

Para las mujeres, significa que masturbarse realmente puede reducir el dolor de los ciclos menstruales. Además obtendremos un aumento de la hormona prolactina, que nos ayudará a conciliar el sueño por la noche.

Los hombres en particular parecen ser los más beneficiados, con una alta frecuencia de eyaculación asociada a una disminución del riesgo de cáncer de próstata. Los científicos todavía no están seguros de por qué, pero tal vez la eyaculación esté eliminando carcinógenos de la próstata.

Y esta no es la única razón por la que los humanos y otros animales evolucionaron para masturbarse. Puede parecer un desperdicio de esperma y energía, pero los estudios científicos han demostrado que podría ser una estrategia para mejorar la condición física de los espermatozoides al expulsar los más antiguos de forma más regular.

La masturbación es una actividad sexual normal y sana, común entre hombres y mujeres de todas las edades y juega un papel clave en el desarrollo sexual saludable de los individuos. Nos masturbamos por muchas razones, que incluyen placer, disfrute, diversión y liberación de tensión. Algunas personas se masturban solas y otras lo hacen con su pareja u otra persona.

Hoy conocemos curiosidades, beneficios y también desterramos mitos sobre la práctica de la masturbación.

Mitos sobre la masturbación
Hay muchos mitos sobre la masturbación. La mayoría han sido desacreditados varias veces, pero parecen resurgir una y otra vez. La mayoría de las afirmaciones sobre la masturbación no están respaldadas por la ciencia. No podemos ser más claros: no existe evidencia científica que demuestre que la masturbación causa cualquiera de los efectos adversos sugeridos.

La masturbación nunca causará ceguera
La masturbación nunca provocará: ceguera, pelo en las palmas de las manos, impotencia, disfuncion erectil, contracción del pene, curvatura del pene, bajo recuento de espermatozoides, esterilidad, enfermedad mental o debilidad física. Todos estos conforman los mitos más conocidos asociados falsamente a la masturbación.

La masturbación es buena para la pareja
Masturbarse aporta felicidad. Ya sea haciéndolo en soledad o con la persona con la que mantengamos una relación, muchos lo encuentran como una parte agradable de la propia pareja. De hecho, un estudio publicado en la revista Journal of Sex Education and Therapy encontró que las mujeres que se masturbaban tenían matrimonios más felices en comparación con las que no lo hacían.

Efectos secundarios de la masturbación
La masturbación es inofensiva. Algunas personas pueden experimentar irritación o sensibilidad en la piel, pero esto generalmente se pasará en unos pocos días. Como mucho, si los hombres se masturban con frecuencia en un corto espacio de tiempo, pueden experimentar una ligera hinchazón del pene llamada edema. Esta hinchazón generalmente desaparece en un par de días.

Otros posibles efectos secundarios
Algunas personas que temen que la masturbación entre en conflicto con sus creencias religiosas, espirituales o culturales pueden experimentar sentimientos de culpa. Sin embargo, la masturbación no es inmoral ni incorrecta, y el placer propio no es vergonzoso. Hablar sobre estos sentimientos con un profesional de la salud o terapeuta especializado en salud sexual podría ayudar a superar los sentimientos de culpa o vergüenza conectados con la masturbación.

Disminución de la sensibilidad sexual
¿Qué ocurre si nos masturbamos ‘sin control‘? Las técnicas de masturbación agresivas o excesivas pueden conducir a una reducción de la sensibilidad sexual.
Si los hombres suelen practicar un método de masturbación agresivo que implica un agarre demasiado fuerte del pene, pueden experimentar una disminución de la sensación. Para resolver este problema simplemente hay que cambiar la técnica. El tiempo hará lo demás.

Los beneficios de los juguetes en la autoestimulación
La estimulación mejorada, como el uso de un vibrador, puede aumentar la excitación y la función sexual general tanto en hombres como en mujeres.
Diversos estudios han expuesto que las mujeres que usan un vibrador informaron de una mejor función sexual y lubricación, mientras que los hombres experimentaron una mejora en la función eréctil.

Interrupción del ritmo de vida cotidiano
En casos raros, algunas personas pueden masturbarse más de lo que desean hacerlo, lo que puede:
hacer que pierdan el trabajo, la escuela o eventos sociales importantes, interrumpir sus tareas diarias, afectar a sus responsabilidades y relaciones o servir como un escape de los problemas personales o como sustituto de las experiencias de la vida real.
Alguien que piense que podría verse afectado negativamente por su práctica de la masturbación debe hablar con un profesional de la salud. Un médico o consejero puede sugerir terapia de conversación para determinar formas para controlar su comportamiento sexual.
Consultar a un terapeuta sexual también puede ayudar con estrategias de afrontamiento para la masturbación excesiva.

Estadísticas
Según las estadísticas, un 95 % de los hombres sucumben a la autoestimulación frente a un 89 % de mujeres, y de entre ellos, prácticamente la mitad lo hace con periodicidad diaria. El 53 % de las mujeres usa vibrador a la hora de masturbarse, y el 17 % de los hombres, también.

Testosterona
Contra todo pronóstico, se masturban con más frecuencia aquellos que mantienen relaciones sexuales con asiduidad que los que llevan un tiempo sin hacerlo. En los hombres, ello es debido al aumento de la testosterona durante el periodo de actividad sexual, que conduce a una mayor apetencia en general, creando un círculo vicioso (nunca mejor dicho).

Orgasmo
Al contrario de lo que solemos pensar, el orgasmo obtenido en solitario es, salvo en contadas excepciones, más intenso que el procurado en una relación sexual en pareja. En el caso de las mujeres, además, este se alcanza en una media 4 minutos, frente a los 15 y 20 minutos que demora en compañía.

Origen del término
El término “masturbarse” proviene del latín manus turbare, cuyo significado se aproximaría a turbarse o violentarse con la mano, lo que pone en evidencia que el onanismo femenino ha sido siempre subsidiario del masculino, y que carece de un término específico que lo designe, siendo más apropiado el verbo “digiturbarse“.

Enfermedades
La liberación hormonal que sucede a la eyaculación, unida a la liberación de tensión, mejora el estado de ánimo y favorece la relajación, además de prevenir distintas patologías como la diabetes tipo 2. En concreto, la liberación de cortisol refuerza el sistema inmunológico y la de endorfinas en el torrente sanguíneo reduce la depresión.

Disfunciones sexuales
El autoerotismo ayuda a superar barreras psicológicas que conducen a disfunciones sexuales como la anorgasmia y la pérdida de deseo sexual, al proporcionar un mejor conocimiento de la propia anatomía y contribuir a la inhibición de la ansiedad.

Infecciones
Reduce las infecciones o enfermedades del tracto urinario. En el caso de las mujeres, ayuda a que se abra el cuello uterino y libere mucosidad y fluidos cervicales, que suelen albergar bacterias. En el caso de los hombres, ayuda a fortalecer la musculatura, previniendo así la incontinencia y la disfunción eréctil, lo cual se obtiene también a través de las erecciones matutinas.

Dolor menstrual
Ayuda a mitigar el dolor menstrual: las molestias suelen verse reducidas cuando la mujer se masturba antes y después del periodo de sangrado. El onanismo también presenta ventajas de cara al primer parto, ya que al fortalecer la pelvis, procura contracciones más eficaces.

Cáncer
Disminuye el riesgo de padecer tumores prostáticos. Los hombres que practican la masturbación más de cinco veces a la semana entre los 20 y los 50 años tienen menos posibilidades de desarrollar un cáncer, afirmaba un trabajo del Cancer Epidemiology Centre de Melbourne (Australia). Estudios posteriores, sin embargo, señalan que la masturbación frecuente a edades tempranas es precisamente la causa de la aparición de dicha enfermedad, con lo que existe cierta controversia al respecto.

¿Puede la ciencia predecir el éxito de una relación?

La sociedad humana lleva siglos estableciendo el modelo de la monogamia como el más generalizado y extendido modo de vida en cuanto a relaciones amorosas.

Pese a que existen incontables modelos de relación, casi tantos como personas en el mundo, un estudio se ha centrado en el modelo de relación monógama para tratar de establecer, tanto los factores que conducen a su éxito (durabilidad) como a los que conducen a un fracaso puntual, una infidelidad. Y no solo eso, sino que también ha establecido la manera de prevenir tales fracasos sentimentales.

El olor de tu pareja ayuda a disminuir el estrés
El responsable del estudio, publicado en la revista Journal of Personality and Social Psychology, es un equipo de investigadores de la Universidad Estatal de Florida, y han sido los primeros en encontrar evidencias de respuestas psicológicas que ayudan a una persona a evitar una infidelidad (motivo probable de ruptura) y lograr así una relación a largo plazo.

¿En qué consistió el método del estudio? El equipo analizó los hábitos de 233 parejas de recién casados durante 3 años y medio, anotando detalles íntimos de sus relaciones y tomando en cuenta factores como la satisfacción conyugal, el compromiso a largo plazo, si había existido una infidelidad y, si después de esta, todavía estaban juntos.

Así, a cada individuo de las parejas se le pidió que evaluara el atractivo de posibles parejas románticas alternativas a la suya. Un factor que determinó el éxito de la pareja: la tendencia a devaluar o rebajar el atractivo de otros posibles amantes redujo el riesgo de infidelidad y aumentó la probabilidad de mantener la relación. Las personas fieles evaluaron alternativas románticas mucho más negativamente.

Aunque el resultado parece lógico, no se trata de una respuesta racional. “Estas reacciones son típicamente automáticas”, señala Jim McNulty, uno de los investigadores principales del estudio. “Estos procesos son en gran parte espontáneos y sin esfuerzo, y pueden estar modelados por la biología y/o las experiencias de la primera infancia“, añade.

Los científicos sugieren que ser fiel es algo que se puede ‘entrenar‘.

¿Se puede prevenir una infidelidad?
El equipo de investigación cree que estos hallazgos podrían ofrecer a los psicólogos y psiquiatras estrategias para ayudar a las personas a mantenerse comprometidas con sus parejas.

Si bien los procesos pueden estar arraigados hasta cierto punto, McNulty también afirma que las personas pueden ser capaces de ‘entrenar‘ su capacidad psicológica para emplear la desconexión o la devaluación de terceras personas cuando se sienten tentados a cometer una infidelidad.

El estudio también identificó algunos de los escenarios más probables de una infidelidad, como la edad, la satisfacción conyugal, la satisfacción sexual, el atractivo de la pareja y el historial de las relaciones a corto plazo.

¿Quiénes son más infieles?
Los investigadores encontraron que las personas más jóvenes y los que estaban menos satisfechos con sus relaciones eran más propensos a ser infieles. Unos resultados que no sorprenden a simple vista. De momento.

Más satisfechos, más infieles
Pero lo que sí sorprendió a los investigadores es que las personas satisfechas con el sexo en su relación eran más propensas a cometer una infidelidad. Una razón probable es porque se sienten más positivas sobre el sexo en general y lo buscarían independientemente de cómo se sintieran en su relación principal.

Es decir, valoran el sexo de buena calidad, independientemente de dónde lo encuentren.

Atractivo físico
Otro factor que permite predecir una infidelidad es el atractivo. El atractivo propio del individuo se asoció negativamente con la infidelidad entre las mujeres pero no entre los hombres, lo que significa que las mujeres menos atractivas tienen más probabilidades de tener una aventura extra-conyugal.

Por otra parte, el atractivo del compañero se asoció negativamente con la infidelidad entre los hombres pero no entre las mujeres, lo que significa que los hombres son más propensos a ser infieles cuando sus parejas son menos atractivas.

Historial sexual
El historial sexual de una persona también fue un factor predictivo de infidelidad. Los hombres que habían tenido más parejas sexuales de corta duración antes del matrimonio tenían más probabilidades de cometer una infidelidad.

Mientras tanto, ocurría lo contrario para las mujeres: para ellas, más parejas sexuales previas implicaban mayor fidelidad en el matrimonio.

En la actualidad, la tasa de divorcios es de uno de cada tres matrimonios. Además, la inmediatez y la ubicuidad de las redes sociales hace que sea más fácil conectarse con los demás.

¿POR QUÉ SOMOS ADICTOS?

Cualquier inclinación desmedida hacia alguna actividad puede desembocar en una adicción, exista o no una sustancia química de por medio. De hecho, existen hábitos de conducta aparentemente inofensivos (las redes sociales, el sexo, las compras, el ejercicio físico, el juego de apuestas, entre otros) que, en determinadas circunstancias, pueden convertirse en adictivos. Lo que separa una afición de una adicción es que de conductas normales se pueden hacer usos anormales si la frecuencia o cantidad de tiempo/dinero invertidos condicionan negativamente las relaciones personales, laborales o de salud de la persona afectada. Por ello, la adicción viene definida no tanto por la clase de conducta sino por el tipo de relación que la persona establece con ella.

No se trata, como es obvio, de considerar patológicas las conductas habituales en la vida cotidiana. Una adicción se caracteriza por la interferencia negativa grave en el día a día de la persona y por la dependencia psicológica de esta respecto al objeto de su adicción. Así, el sujeto manifiesta un deseo irrefrenable de llevar a cabo la conducta, sus pensamientos giran monotemáticamente en torno a ella, experimenta cambios bruscos del estado de ánimo si se le ponen obstáculos y muestra una pérdida de control, con una necesidad de dosis crecientes para conseguir el mismo grado de excitación. Es decir, es ya incapaz de autorregularse a pesar de las consecuencias negativas de todo tipo que le acarrea. El adicto se deja llevar por los beneficios de la gratificación inmediata sin prestar atención a los perjuicios posteriores.

No se puede hacer un listado de las conductas potencialmente adictivas. Son, en realidad, las actividades placenteras las que pueden llegar a crear dependencia. Los mecanismos psicofisiológicos que subyacen al placer inducen a los seres vivos a reiterar en conductas gratificantes. El circuito del placer recorre un conjunto de estructuras cerebrales en torno al sistema límbico, en donde se liberan unas sustancias químicas (las endorfinas y la dopamina especialmente) cuando se siente placer, que son como la sal de la vida. Se trataba inicialmente de los refuerzos naturales de las conductas de supervivencia, como comer o practicar el sexo, necesarias para el mantenimiento de la persona y la continuidad de la especie. Pero la dopamina puede aumentar también cuando surgen conductas placenteras vividas normalmente (un beso, el sonido de la música o la lectura de un libro, el disfrute de una conversación con los amigos, la contemplación de una puesta de sol o una victoria en una competición deportiva) o anómalamente (el subidón de una raya de cocaína, el sexo compulsivo o el enganche a una red social).

Todas las conductas adictivas están reguladas inicialmente por su aspecto placentero, pero terminan por ser controladas por el alivio de la tensión emocional. Es decir, una persona normal puede tomar una copa con los amigos, conectarse a las redes sociales o ir de compras por el disfrute de la conducta en sí misma; una persona adicta, por el contrario, lo hace compulsivamente buscando el alivio del malestar emocional (aburrimiento, soledad, ira o nerviosismo), pensando constantemente en ello e invirtiendo una considerable cantidad de tiempo que detrae de sus actividades habituales.

Lo que separa una afición de una adicción es que de conductas normales se pueden hacer usos anormales si la frecuencia o cantidad de tiempo/dinero invertidos condicionan negativamente las relaciones personales, laborales o de salud de la persona afectada.
Como ocurre en las adicciones químicas, las personas adictas a una determinada conducta experimentan un síndrome de abstinencia cuando no pueden llevarla a cabo, que se traduce en un profundo malestar emocional (estado de ánimo disfórico, insomnio, irritabilidad o inquietud psicomotriz).

El ser humano necesita alcanzar un nivel de satisfacción global en la vida cotidiana. Normalmente, este se obtiene repartido en diversas actividades: el trabajo, los amigos, la pareja o familia o el ocio. Sin embargo, cuando la persona se siente contrariada en estas facetas, entonces puede centrar toda su atención en una sola, lo que la predispone a la adicción. El resultado final es que a la persona afectada se le estrecha el campo de la conciencia y pierde interés por lo que le rodea y por lo que anteriormente le resultaba gratificante, a excepción del objeto de su adicción, con una afectación negativa en su desempeño profesional y en

 sus relaciones personales y familiares. La adicción se convierte así en una afición patológica que resta libertad al ser humano al restringir la amplitud de sus intereses.

Por último, y al igual que ocurre con las drogas tradicionales, es difícil que un adicto se reconozca como tal por el reproche social existente en torno a la adicción. Por lo general, es un suceso negativo:

fracaso escolar, trastornos de conducta, mentiras reiteradas, aislamiento social, problemas económicos, presión familiar 

el que le hace tomar conciencia de su problema…

 

 

LOS ANTIDEPRESIVOS FUNCIONAN. LA CIENCIA LO CONFIRMA

¿Los antidepresivos realmente funcionan para tratar la depresión? Parece una pregunta retórica, pero desde hace bastantes años había un encarnizado debate en torno a esta cuestión. Pues bien, ahora el Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Oxford, ha realizado un megaestudio que pretende acabar de una vez con esta polémica.

Los investigadores han analizado los datos de más de 500 estudios previos realizados con 21 medicamentos diferentes, y con un un total de casi 117.000 voluntarios. Y los resultados que han obtenido parecen no dejar lugar a dudas: los antidepresivos sí funcionan y son un medio realmente eficaz para tratar esta enfermedad.

Eso sí, no todos los productos funcionan igual de bien. De hecho, los autores del estudio descubrieron que algunos solo eran un tercio más efectivos que un placebo. Los que mejor funcionan, según este estudio serían: Agomelatina, Amitrptilina, Escitalopram, Mirtazapina, paroxetina, Venlafaxina y Vortioxetina. Aunque, curiosamente, entre los que parecen menos eficaces figura la Fluoxetina, que es el genérico del famoso Prozac.

Por supuesto, los autores del estudio advierten de que los efectos de cada medicamento han sido evaluados respecto a la media de todos los pacientes, pero que los médicos pueden ser conscientes de que aunque uno de ellos no sea el más efectivo para muchas personas, si puede serlo para un paciente en concreto.

También advierten que el estudio solo ha analizado los efectos de estos fármacos en tratamientos no superiores a ocho semanas, por lo que hace falta otra investigación que analice los efectos a largo plazo. Además, recuerdan que, aunque los antidepresivos si son un tratamiento eficaz, tampoco es el único, y que en muchos casos puede ser necesario que se complemente con terapia psicológica.

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EL PAPEL QUE JUEGA EL OLOR EN EL SEXO Y EN EL AMOR

Se habla del amor a primera vista, pero parece que hay otro sentido que puede ser vital, no solo para la atracción inicial, sino también para las relaciones a largo plazo: el olfato. Y no precisamente el de las flores que muchos piensan regalar por San Valentín.

Si bien se ha debatido mucho sobre si las feromonas son o no un factor clave a la hora de elegir a un compañero de cama, parece que en lo que sí influye el olor del otro es en nuestro bienestar, ya que podría ser una forma de disminuir los niveles de ansiedad, sobre todo en el caso de las mujeres.

Así lo demuestra un reciente estudio publicado en el Journal of Personality and Social Psychology, en el que se concluye que las mujeres tienen niveles más bajos de cortisol, una hormona relacionada con el estrés, al percibir el olor corporal de sus parejas, en el caso del ensayo masculinas.

Para la investigación, se reclutó a un total de 96 mujeres, a las que se agrupó asignándoles olores diferentes. Un grupo tenía contacto con el olor de su pareja sentimental, otro con el de un extraño y un tercer grupo recibía un aroma neutro. Después los tres grupos fueron sometidos a un elemento que incrementase su estrés. De esta forma, se pudo observar cómo la ansiedad percibida se redujo en las participantes que estuvieron expuestas al olor de su pareja, mientras que los niveles de cortisol fueron más elevados en quienes les tocó el de un extraño.

Según explica Marlise Hofer, de la Universidad de Columbia Británica (Canadá), autora principal del estudio, esta conclusión explicaría ciertos comportamientos relacionados con la psicología social, como el hecho de que “muchas personas duermen en el lado de la cama de su pareja cuando esta no está“, porque quizás eso les genere tranquilidad.

Oler el peligro (literal)
Al contrario, el hecho de que el grupo que recibía el olor de un extraño, reaccionase con mayor nivel de estrés, se podría relacionar con que “desde una edad temprana, los humanos tememos a los extraños —especialmente si son hombres—, de modo que el aroma de un hombre que no conocemos puede desencadenar una respuesta de ‘lucha o huida que conduce a un aumento del cortisol“.

No solo calma, la fragancia corporal de una persona puede hablar de evolución y traernos recuerdos y emociones.

La sexóloga Verónica Vivero explica que nuestro olfato también tiene “un sentido de registro o memoria olfativa“. Este mecanismo permite que el olor se recoja a través del bulbo olfativo, que está conectado con una estructura cerebral que conocemos como sistema límbico, encargado de funciones básicas y muy relacionado con las emociones. “Nuestro sistema olfativo registra ese aroma y le asocia a una emoción“, aclara Vivero. Eso explicaría que el olor de nuestra pareja “nos reporte emociones como: seguridad, apego, intimidad, etcétera“.

Más potente que la vista o el oído
Todo este proceso, añade, “tiene una base neurobiológica y está directamente relacionado con nuestro instinto de supervivencia. Un olor nos conecta con el medio, nos alerta, nos atrae, nos avisa de un peligro, nos conecta con un recuerdo, con el pasado, con sentimientos, con emociones…“.

Por eso, “si hemos asociado el olor de la pareja con una emoción agradable, este condicionamiento responde fisiológicamente bajando los niveles de cortisol en sangre (hormona del estrés) y se reduce la ansiedad“.

También cabe pensar que el olor de nuestra pareja nos puede conectar con recuerdos agradables, que aplaquen nuestra ansiedad, y nos trasladen a momentos de felicidad. A este respecto, hay estudios que han demostrado que la conexión emocional que hacemos al evocar un recuerdo, a través de un olor, es más fuerte, que la que se produce a través de sonidos o imágenes.

El olor que garantiza descendencia sana
La también sexóloga Judith Viudes agrega que “podemos decir que el amor es todo un cóctel multifactorial y neurobioquímico, pero una de sus bases más potentes en la elección de pareja es el olor“. Más allá de la atracción sexual provocada por las feromonas, parece que nuestro cuerpo es capaz de detectar “la compatibilidad de sistemas inmunes diferentes, que es un factor automático y clave en la evolución de una descendencia sana“.

La idea de oler camisetas ha ido más allá del momento nostálgico con la pareja, es una cuestión evolutiva. De hecho, si aún no ha encontrado su maridaje perfecto puede arriesgarse a acudir a las Pheromone Parties. Se trata de fiestas en la que se busca encontrar pareja a través del olfato.

Para ello los participantes llevan varios días una misma camiseta, que después introducen en una bolsa hermética y llevan al evento. La idea es centrarse en las sensaciones que se perciben al oler las distintas camisetas, que están numeradas de forma anónima, para después poder conocer a su propietario o propietaria.