El contacto físico entre amantes alivia el dolor

Un estudio muestra cómo la sensación piel con piel disminuye el dolor y sincroniza el corazón y la respiración en parejas heterosexuales.

El nuevo fenómeno de la conocida como sincronización interpersonal tiene que ver con un vínculo humano muy poderoso: el de los amantes. Cuando las parejas románticas están la una en presencia de la otra, sus patrones cardiorrespiratorios y de ondas cerebrales se sincronizan. Además, la investigación ha aportado un dato aún más relevante: el contacto físico entre amantes provoca una notable disminución del dolor.

El estudio, publicado en la revista Scientific Reports, es pionero en explorar la sincronización interpersonal en el contexto del dolor y el tacto. Ahora, los autores esperan que pueda servir a proveedores de atención médica para encontrar opciones de alivio del dolor libre de opioides.

El estudio analizó a 22 parejas heterosexuales de larga duración, de 23 a 32 años, y las sometió a una serie de pruebas destinadas a imitar el escenario de la sala de partos.

A los hombres se les asignó el papel de observador, y a las mujeres se las sometió a un leve dolor por calor en su antebrazo durante 2 minutos. Los instrumentos medían su ritmo cardíaco y respiratorio mientras se presentaban diferentes escenarios: sentados juntos sin tocar, sentados juntos tomados de la mano o sentados en habitaciones separadas.

La investigación mostró que las parejas se sincronizaban levemente si se sentaban juntas. Pero cuando ella fue sometida a dolor y él no podía tocarla, esa sincronización fue eliminada. En cambio, cuando se les permitió juntar las manos, sus tasas volvieron a sincronizarse y el dolor disminuyó.

El estudio no exploró si el mismo efecto ocurriría con parejas del mismo sexo, o lo que sucede cuando el hombre es sujeto de dolor. No obstante, el autor principal, del estudio, el investigador del dolor postdoctoral en el Laboratorio de Neurociencias Cognitivas y Afectivas de CU Boulder, Pavel Goldstein, planea presentar esos resultados en un futuro estudio. Por el momento, espera que la investigación ayude a dar credibilidad científica a la noción de que el tacto puede aliviar el dolor. “El tacto podría ser una herramienta para comunicar la empatía, resultando en un analgésico“, dice Goldstein.

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