LOS TABUES QUE LIMITAN NUESTRA SEXUALIDAD

Tabú es la conducta que escapa de nuestra capacidad de comprensión y aceptación o conducta señalada como fuera de lo normal: masturbación, homosexualidad, relaciones sexuales durante la menstruación, zoofilia, sadomasoquismo, violaciones, incesto, pornografía y otras actividades de este tipo.

El mito puede ser una idea sin fundamento, como en el caso de las falacias, ya que estas mentiras dichas por algunas personas proliferan, formando así, una creencia sólida socialmente aceptada que muchas veces no tiene ninguna razón alguna. Los tabúes están relacionados, en la mayoría de las ocasiones, con la sexualidad; pero afortunadamente se orienta más bien hacia desviaciones y obsesiones sexuales.

Estos temas provocan silencio en las familias y en la sociedad en general. Sin embargo, mantener los mitos y los tabúes implica seguir viviendo en la ignorancia. Limitar el conocimiento y permitir que éstos subsistan, solo ocasiona que una expresión humana como la sexualidad, que va más allá de la simple genitalidad, sufra distorsiones y desviaciones.


Algunos de los mitos y tabúes son:

  • Las relaciones sexuales durante la menstruación, ya que esto parecería ser sucio, pecaminoso, vergonzoso e incluso inmoral.

  • Tener una vida sexual activa, ya que esto implica que el orificio vaginal se haga más grande o se pierda la capacidad de apretar o contraer la vagina, proporcionando menor placer a la pareja.

  • El sexo durante el embarazo es aún más prohibido por la connotación que tiene la maternidad “pura”, pues se cree que el pene puede dañar al bebé, producir abortos prematuros, lo cual se presenta sólo en casos de embarazo de alto riesgo y cuando el médico indica la suspensión temporal de la actividad sexual y por absurdo que parezca, hay quienes llegan a sentirse por esa tercera presencia en pleno desarrollo; también en esta etapa muchas mujeres se muestran avergonzadas y renuentes a la transformación física que sufre su cuerpo, creando una muralla que impide el acercamiento de la pareja.

La masturbación genera sentimientos de culpa, en la mayoría de los casos por una educación reprimida y moralista, que puede traer problemas de tipo sexual a nivel personal y de pareja. También se cree que por practicar la masturbación puede salir pelos en la mano, causar ceguera y hasta producir acné.

  • En relación al método anticonceptivo DIU, se tiene la creencia que durante la penetración el pene se puede lastimar por este aparato, lo cual es una aberración, pues éste jamás alcanzará la ubicación del DIU.

El tamaño del pene es un mito, pues se cree que entre más grande mayor será la satisfacción sexual que producir en la mujer.

  • El orgasmo se ha asociado exclusivamente a los genitales, tanto al tamaño del pene como al de la vagina sin considerar, que el orgasmo puede presentarse con sólo acariciar o besar a la pareja en cualquier parte del cuerpo, sin llegar necesariamente al coito. Al idealizar el orgasmo con una expectativa muy alta, se limita la capacidad de disfrutar y sentir la sexualidad creyendo que no se ha alcanzado aún el orgasmo.

Las relaciones sexuales de tipo anal y oral sé consideran, generalmente, como depravaciones y fuera de lo normal para muchas personas, pues se piensa que son asquerosas y degeneradas. Se cree que el sexo anal se limita exclusivamente a una actividad homosexual.

  • La homosexualidad también es considerada una perversión por los convencionalismos sociales, religiosos y otros prejuicios, ya que esta práctica sexual es solamente una orientación diferente.

La narratofilia se refiere al gusto por narrar situaciones, fantasías e historias sexuales, con el fin de excitar a la pareja, a veces se utilizan palabras obscenas; esta práctica de ha de ser para muchas personas irrespetuosa y ofensiva, cuando en ocasiones sólo es un juego erótico.

  • La zoofilia se refiere al contacto sexual que tienen hombre y mujeres con animales. También es considerada una perversión degenerada; comúnmente se da en zonas rurales. Esta conducta presupone un afán de curiosidad de experimentar algo diferente o el deseo de desahogarse sexualmente ante la insatisfacción con la pareja; no se descarta la posibilidad de una patología mental ante esta práctica.

  • El incesto es uno de los tabúes más arraigados en casi todas las culturas y especialmente en la occidental. Sin embargo, a pesar del rechazo social que provoca el sexo entre familiares es más frecuente de lo que se quiere admitir. Si existe una diferencia de edad de 5 a 7 años y se manifiesta una agresión física e incluso se engaña con juegos a base de caricias para tener relaciones sexuales, puede considerarse abuso sexual o violación.

  • El objetivo principal de la pornografía radica en proporcionar una fantasía sexual, erotismo y excitación. Para muchas personas este medio resulta depravado, torcido o asqueroso; ya que existen en el mercado diversos tipos de pornografía y en los que muchos de ellos se maneja un contenido absolutamente distorsionado de la sexualidad humana e incluso la convierten en manifestaciones sexuales indignas hacia los más vulnerables: los niños y los adolescentes, atentando contra la libertad, los derechos y la dignidad del ser humano en general. Estos elementos no implican cerrarse a la posibilidad de experimentar nuevas formas de erotismo, a través de la observación de pornografía y de ampliar el conocimiento que se tenga del tema.

Importante:
Los puntos mencionados anteriormente, son puestos a consideración y criterio de cada persona, pues lo tratado en este tema da la libertad y responsabilidad de elegir y decidir, de acuerdo con la pareja, de practicar o no alguno de estos comportamientos. Esta información puede ayudar a aclarar ciertas dudas o creencias que nos han limitado el libre disfrute de la sexualidad y a no expresar el deseo.

12 SECRETOS SOBRE SEXO

1) Más sexo y menos gym: el autor norteamericano Richard Smith escribió dos libros sobre sexo y adelgazamiento. En ambos, desarrolla una teoría que apunta a demostrar que el ejercicio sexual puede reemplazar las ganas de comer y, por lo tanto, colaborar en el mantenimiento de un peso saludable. “Las endorfinas que libera el organismo durante la relación sexual hace que nos olvidemos del estrés y la ansiedad que nos impulsa a ingerir alimentos compulsivamente”, afirma. Claro: todo depende de la duración de la relación, de las posiciones y los movimientos y, cómo no, de la intensidad del encuentro amoroso. En resumen, algunos estudios revelan que tomarse un buen rato para desvestir a la pareja equivale a quemar 120 calorías; que un orgasmo esfuma unas 27 calorías y que con un buen beso desaparecen otras 60. Hay debate al respecto, pero podemos encontrar consenso en este número: durante una relación sexual de veinte minutos se consumen 150 calorías.

2) Las mujeres también disfrutan de la pornografía. Según informa el Internet Filter Review, un tercio de los internautas que visitan los sitios para adultos son mujeres, y suman casi 10 millones por mes las interesadas en estas propuestas. Un estudio llevado a cabo por la revista Glamour, un 87% de las mujeres entre 25 y 39 años disfruta del porno como parte de sus hábitos sexuales. Un dato: más del 70% lo mantiene en secreto.

3) Según una investigación de la Universidad de Texas, son 237 las motivaciones que nos llevan a tener sexo. El departamento de Psicología de esta casa de estudios determinó que tener hijos y aliviar la tensión dejaron de ser las principales razones, y que han crecido otras como “para acercarse a Dios” o “para quemar calorías“. Otras: “para pagar un favor“, “para cambiar el tema de conversación” y hasta “para quitarme el dolor de cabeza“. La conclusión de los investigadores no sorprendió a nadie: las personas tenemos motivaciones sexuales muy complejas.

4) No es verdad que a todo el mundo le interese el sexo. El 10% de la gente es asexual: no se siente atraído por ninguno de los dos sexos. Raro, pero cierto.

5) Los hombres pueden tener una erección completa en 10 segundos, y a veces les basta con mirar un par de segundos algo los estimule. Las mujeres, en cambio, necesitamos otro tipo de estímulos más relacionados con el cerebro, más intelectuales. No nos conforman fácil.

6) Besarse puede no ser tan saludable en ciertos aspectos. En un beso profundo, se intercambian unas 40 mil bacterias. Por suerte, la saliva tiene sustancias desinfectantes. Pero no te sorprendas si un resfriado va y viene.

7) ¿Queréis saber cuál es el récord sexual femenino? A nivel mundial, el Guinnes ubica el tope en 2004: lo obtuvo la porno star estadounidense Lisa Sparxxx, que aseguró haber mantenido relaciones sexuales con 919 hombres. Así, destronó a otra actriz del cine porno Marianna Rokita, que acumulaba 759 varones en su lista.

8) También existe un récord de orgasmos femeninos en una misma mujer en una hora: lo estableció un estudio científico norteamericano y quedó en 134. Ellos no pueden llegar tan lejos: entre los hombres, en el mismo plazo, sólo se pudieron contabilizar 16 (aunque hay por allí algún estudio que asegura que un hombre logró 34). Las mujeres ganan, de todos modos.

9) Los hombres con pareja se masturban más: como tienen más relaciones sexuales, producen más testosterona, lo cual los hace excitarse más. Es un curioso círculo vicioso.

10) Fingir el orgasmo es habitual entre las mujeres. O, al menos, es mucho más frecuente de lo que creemos. Diversos estudios arrojan que al menos el 50% de las mujeres han fingido el orgasmo en algún momento de su vida.

11) En una eyaculación son expulsados unos 100 millones de espermatozoides, que “viajan” a una velocidad de 18 kilómetros por hora, gracias a la fuerza de las contracciones musculares.

12) El sexo es sano, pero hay que cuidar el corazón, porque puede llegar a 180 pulsaciones por minuto durante un orgasmo. Es más: un síntoma sexual puede estar anticipando un problema cardiovascular.

¿Qué es inteligencia sexual?

Este concepto aún poco conocido fue acuñado por los psicólogos Sheree Conrad y Michael Milburn, profesores e investigadores de la Universidad de Massachussets. Según estos autores, la dimensión erótica de cada persona está determinada por su coeficiente de inteligencia sexual que constituye una parte de nuestra capacidad intelectual, tan importante como la inteligencia emocional. Recordamos que la inteligencia emocional (Goleman, 1995) es la capacidad para reconocer, comprender y regular nuestras emociones y las de los demás, por tanto, la inteligencia sexual está íntimamente ligada con este otro tipo de inteligencia.

Según estos autores, una gran cantidad de personas sienten insatisfacción con su vida sexual, cuestión que muchas personas no admiten, y al no reconocerlo no pueden resolverlo. Esto puede ser debido, en muchas ocasiones, a que siguen existiendo una falta de comunicación con la pareja al hablar de nuestros deseos y necesidades sexuales, así como la represión de éstos o la falta de conocimiento o creencias erróneas en torno al sexo.

El buen amante no nace, se hace. Cada uno de nosotros puede desarrollar su inteligencia sexual, la podemos aprender y mejorar, explorando nuestros deseos y necesidades sexuales. Para ello debemos tener presente:

Educación sexual. Es necesario tener un buen conocimiento de la sexualidad en todos sus ámbitos, hacer uso de una información veraz y fiable. Acceder a una buena educación sexual a través de los libros y no sólo a través de las experiencias o de lo que vemos u oímos por ahí, ayuda a combatir los prejuicios, mitos y falsas creencias que podamos tener. Así como también es importante tener una actitud positiva hacia la sexualidad y despojarnos de nuestros tabúes y miedos, ayudándonos a crecer sexualmente.
Conocer nuestro propio sexo. Es importante averiguar qué nos atrae y excita, cuáles son nuestras preferencias, nuestros deseos y necesidades sexuales. En este ámbito, es importante ser sincero con uno mismo, no autoengañarnos y ser conscientes de nuestros pensamientos, sentimientos y emociones que hacen que nuestra vida sexual sea más gratificante para nosotros.
Conexión sexual. Habitualmente el sexo es cosa de dos, por tanto, para tener una vida sexual enriquecedora implica a otras personas. Es importante no ser egoísta, es decir, es necesario conocerse a uno mismo, pero también a nuestra pareja sexual, saber qué le gusta, escucharle, darle importancia a su placer igual que al nuestro,…Por ello hacemos hincapié en la importancia de la comunicación sexual.

¿Cómo es una persona sexualmente inteligente?

Aunque encontremos unos rasgos comunes en personas que son sexualmente inteligentes, no olvidemos que cada uno vive su sexualidad de una forma única y exclusiva, que no todos tenemos las mismas preferencias, deseos ni necesidades y a cada cual le hace sentirse sexualmente bien cosas diferentes.

Una persona con una buena inteligencia sexual:

No tiene prejuicios, miedos, tabúes, falsas creencias, ni pudor hacia la sexualidad, rompiendo también con los estereotipos establecidos.
Disfruta abiertamente de su sexualidad sin sentirse culpable, siendo sexualmente activo, reafirmándose como ser sexual y como parte de su personalidad.
Conoce bien su cuerpo y qué le resulta placentero. Conoce sus deseos, sus sentimientos y sus fantasías, y no teme expresarlos.
Tiene encuentros sexuales satisfactorios y se preocupa por la satisfacción y bienestar de su pareja sexual.
Habla abiertamente de cualquier tema sobre sexualidad.

EL RIESGO DE QUE EL SEXO PROVOQUE MUERTE SÚBITA

Una investigación revela que es la causa de algunos casos de muerte por un paro cardíaco repentino

El riesgo de que el sexo provoque muerte súbita es bajo
La muerte súbita es la aparición repentina e inesperada de una parada cardiaca en una persona que aparentemente se encuentra sana y en buen estado. Su principal causa es una arritmia cardiaca llamada fibrilación ventricular, que hace que el corazón pierda su capacidad de contraerse de forma organizada, por lo que deja de latir. Entre las causas que lo pueden producir está la realización de grandes esfuerzos, y de hecho son bien conocidos los trágicos casos que se han producido entre deportistas. Por ese motivo, mucha gente se pregunta si este síndrome se puede producir también al mantener relaciones sexuales.

Y la respuesta es que sí, aunque el riesgo de que esto ocurra es realmente bajo. Así se deduce de los resultados de un estudio realizado por especialistas del Heart Rhythm Center at the Cedars-Sinai Heart Institute, en Los Ángeles. Los autores del informe analizaron 4.500 casos de pacientes que sufrieron muerte súbita y descubrieron que tan solo el 0,7% (es decir, unos 34 casos) había sucedido mientras se mantenían relaciones sexuales o en las dos horas siguientes.

Además, el 94% de los casos les habían sucedido a varones, la mayoría de los cuales se encontraban en la franja de edad comprendida entre los treinta y los sesenta años. Se podría estimar, por tanto, que de cada cien casos de muerte súbita entre varones, uno está vinculado a la práctica del sexo, mientras que la incidencia entre las mujeres sería de uno entre mil. De todas formas los investigadores también detectaron que en la mayoría de los casos aunque el coito había sido el detonante, existían cardiopatías previas o la personas había consumido sustancias tóxicas.

CÓMO LA MUJER PUEDE LLEGAR FÁCILMENTE AL ORGASMO

El orgasmo es sinónimo de placer sexual, una sensación tan placentera que solo los que la han experimentado pueden entenderla. A veces tarda en llegar y otras lo hace antes de lo previsto, pero siempre, siempre, dura menos de lo que nos gustaría. ¿Alguna vez te has preguntado de dónde viene esta ola de placer inconmensurable? ¿Qué ocurre en nuestro cuerpo durante el orgasmo? A continuación analizamos este fenómeno psíquico que tanto nos gusta, pero antes te dejamos con unas cuantas posturas que te ayudarán a alcanzarlo.

¿Qué sucede en el cuerpo durante el orgasmo?
Las manifestaciones físicas de nuestro cuerpo (y el de nuestra pareja) durante el orgasmo son bastante sencillas de reconocer y varían, sobre todo, según el sexo:
• En el hombre: eyaculación y contracción de los músculos del perineo.
• En la mujer: el clítoris se retrae; la vagina, el perineo y el útero se contraen y los pezones se ponen en punta. Algunas pocas mujeres también pueden segregar un líquido blanquecino durante el orgasmo. Además, últimamente está más de moda que nunca el squirt, otro tipo de eyaculación algo más difícil de conseguir pero igualmente muy placentera.
En ambos casos el ritmo cardíaco se acelera y los vasos sanguíneos se dilatan. El placer físico tiene como resultado la secreción de endorfina, una sustancia que aporta una sensación de relax y bienestar. Así que ya sabes, incluso estando sola, este es un motivo más que suficiente para experimentarlo. De hecho, conocer tu cuerpo te ayudará a disfrutarlo mucho más, así que toma nota de estos juguetes sexuales.

Consejos para lograr un orgasmo perfecto
En general, un orgasmo suele producirse gracias a la estimulación de zonas erógenas: caricias preliminares, cunnilingus, felación, masturbación, penetración… Sin embargo, el mundo de las fantasías sexuales es amplísimo y cada persona es un mundo, por lo que lograr un orgasmo puede ser una experiencia muy diferente según de quien se trate. También puede producirse en otro tipo de circunstancias algo más inusuales, como por ejemplo, mientras dormimos. En cualquier caso, con un poco de ganas y con la persona adecuado, conseguir un orgasmo es relativamente sencillo. ¡Aquí tienes unas ideas para lograrlo de pie!

La mejor manera de disfrutar de un buen orgasmo es conociendo bien nuestro cuerpo. Tenemos muchos puntos sensoriales que si se estimulan correctamente llegamos directamente al séptimo cielo ¡pero hay que saber donde están! La solución: practicar la masturbación para explorar las múltiples posibilidades orgásmicas. Por lo tanto, familiarízate con las siguientes zonas erógenas:
• El clítoris, es un pequeño apéndice que se encuentra en los labios vaginales. Se accede con facilidad y es muy sensible a las caricias. Estimularlo es la mejor idea para conseguir un gran y plancentero orgasmo.
• El punto G está al lado de la vejiga, detrás del hueco púbico y detrás de la uretra, a 4 cm de la entrada vaginal. Si se estimula en repetidas ocasiones presionándolo con el dedo o un vibrador te permitirá sensibilizar la zona.
Si vas practicando poco a poco sabrás qué es lo que te gusta y para disfrutar cada vez que te apetezca tú misma o para decirle a tu pareja cómo actuar y disfrutar al máximo en la cama. Otra idea muy excitante es ir variando de escenario.

Los beneficios de la masturbación para tu cuerpo y mente

A día de hoy la masturbación sigue siendo un tema tabú, pero debemos ser conscientes de que tiene muchos beneficios para nuestra salud, tanto a nivel físico como psicológico

La masturbación ha sido un tema tabú durante mucho tiempo, y se podría decir que aún hoy en día. Se considera una práctica sucia y que, si la haces estando en pareja, es porque tienes problemas en tu relación.

Hubo incluso una época en la que se decía que si se practicaba la masturbación el individuo en cuestión se quedaría ciego. Palabras puestas en boca, probablemente, de personas reprimidas.

Es más, masturbarse es positivo para conocer tu cuerpo y después disfrutar más con tu pareja. ¿O es que eso también está mal visto? Hoy descubriremos los beneficios de la masturbación para desbancar todos y cada uno de sus mitos.Lo que seguro nunca se han planteado las personas que han dicho que la masturbación no era buena, es que el placer siempre va asociado a la felicidad.

Los beneficios de la masturbación para tu cuerpo

La masturbación tiene unos ventajas claramente físicas con las cuales nuestro cuerpo se ve beneficiado. Cuando en las películas sale la mujer que dice que tiene dolor de cabeza, así que no quiere ni tiene ganas de mantener relaciones, probablemente su pareja no sabía que esto era una excusa.

Pero, ¿por qué una excusa? Porque no hay mejor analgésico natural que mantener una relación satisfactoria, llegando al orgasmo y liberando la tensión del cuerpo. Por eso, masturbarse en una situación de dolor de cabeza o dolor menstrual puede ser muy cómodo, placentero y efectivo.

Además, darse placer permite mantener tus genitales en un estado saludable. Cuando te encuentras excitado lubricas, y esto es positivo para ellos.

¿Quieres saber una curiosidad? Varios estudios han descubierto que la masturbación puede tener efectos positivos en el sistema inmunitario, ayudando así a prevenir infecciones. Después de esto, ¿quién podría pensar que la masturbación es algo malo? Con todo lo positivo que puede ofrecerle a tu cuerpo…

Tras haber descubierto los beneficios físicos de la masturbación, es necesario centrarnos ahora en los psicológicos. Muchas mujeres y hombres, cuando tienen problemas para conciliar el sueño, se masturban. Es una buena forma de lograr un sueño instantáneo, ya que el orgasmo relaja tu cuerpo y ayuda a liberar toda la tensión que pueda estar impidiendo que descanses.

Los beneficios de la masturbación para tu mente

Hay personas a las que, cuando están bajo presión o se encuentran estresados, su cuerpo les pide este tipo de liberación. Negársela es una tontería, ya que, después, podrás volver a centrarte en lo que tienes que hacer, pero de una manera mucho más tranquila.

Pero además de todo ello, la masturbación te hace mucho más feliz. Te libera de tensiones y te ayuda a sentirte a gusto contigo mismo.

Como bien mencionábamos al principio, la masturbación te ayuda a conocer tu cuerpo, a saber lo que te gusta y lo que no. La masturbación te ayuda a conocer lo que te gusta.

Sobre todo, es muy importante para las mujeres, dado que a muchas les cuesta lograr el orgasmo. Tal vez porque no conocen cómo funciona su cuerpo, lo que demanda, dónde está el punto exacto que les hará explotar de placer.

Si tú no conoces tu cuerpo, no puedes pretender que alguien más te dé placer. Primero, debes saber qué te gusta, qué no y conocer tus genitales. Solo de esta manera podrás mantener relaciones satisfactorias con tus parejas. Eso sí, que nunca te dé vergüenza expresar lo que de verdad te gusta.

Muchas personas disfrutan masturbándose, pero no en las relaciones sexuales. Esto es porque no saben expresar lo que en verdad desean y les gusta.

Debemos dejar de lado la idea preconcebida de que hablar de sexo es algo que tendría que avergonzarnos, ya que es ¡totalmente natural! No hay nada sucio en ello, tan solo hay ventajas que muchas personas se pierden por mitos y dichos que no son reales.

Sexología basada en la evidencia

En el presente trabajo planteé como objetivo analizar y poner de manifiesto parte de lo existente en la sexología, al considerar los esfuerzos realizados hasta la fecha en un tema tan complejo y con la finalidad de que quienes lo lean encuentren un conjunto de conocimientos: algunos comprobados científicamente y otros que la experiencia indica como eficaces, aunque sin estudios sobre su comprobación. La idea fue reunir datos acerca de cómo está la sexología hoy, desde la perspectiva de la Psicología basada en la evidencia. Tal como señalan Labrador, Echeburúa y Becoña (2000): La demostración experimental de la eficacia de los procedimientos terapéuticos se ha convertido actualmente en un objetivo prioritario. Las razones son varias: a) La debilidad y la multiplicidad de los modelos teóricos no ajenas al divorcio creciente entre el mundo académico y la realidad clínica;b) La demanda social de tratamientos eficaces yc) El objetivo prioritario de los terapeutas de mejorar a los pacientes de forma más efectiva.La tarea de crear una sexología basada en la evidencia echa por tierra el objetivo (de las décadas del 50 y del 60) de las luchas entre escuelas, modelos u orientaciones teóricas, de querer demostrar, si una era más eficaz que las otras. El objetivo de la sexología basada en la evidencia es poder demostrar cuáles tratamientos en concreto (bien definidos operacionalmente, explicando minuciosamente sus técnicas y la forma de ponerlas en práctica) son eficaces, efectivos y eficientes:

•Eficaces: Por medio de investigaciones controladas deben demostrar que les sirven a los consultantes.

•Efectivos: De gran utilidad en la práctica clínica.

•Eficientes: Que ahorren tiempo y dinero en comparación con otros tratamientos.

Esto servirá tanto al profesional experimentado (que, a veces, encerrado en su oficina está lejos de los nuevos desarrollos científicos), como al joven profesional (que viene con teorías nuevas, pero no tiene experiencia). Es fundamental obtener información acerca de cuáles tratamientos son más adecuados para la problemática que el sexólogo terapeuta se propone tratar. En definitiva, es el tema que plantearon Fernández Hermida y Pérez Álvarez (2001): ¿Qué tratamiento es más eficaz, para este paciente, con este problema y en estas condiciones? En 2001, Labrador y Crespo desarrollaron un estudio muy completo de lo realizado hasta este momento acerca de los trabajos científicos en sexología. Ellos concluyeron: El informe preliminar de la TFPDPP (1995) incluía entre los tratamientos empíricamente validados, en concreto, entre los señalados como tratamientos bien establecidos, en el caso de las disfunciones sexuales, la terapia de conducta para la disfunción orgásmica femenina y para la disfunción eréctil masculina. Se pueden citar como evidencia de la eficacia los trabajos de LoPiccolo y Stock (1986) y Auerbach y Killmann (1977).En el informe de Chambless et al. (1998) se incluyen entre los tratamientos empíricamente validados, en concreto entre los tratamientos probablemente eficaces, los siguientes:

•Aproximación de tratamiento combinado de Hurlbert para el bajo deseo sexual femenino (Hurlbert, White, Powell y Apt, 1993).

•Terapia sexual de Masters y Johnson para la disfunción orgásmica femenina (Everaerd y Dekker, 1981).

•Combinación de terapia sexual y marital de Zimmer para el bajo deseo sexual femenino (Zimmer, 1987).

Parece, entonces, que existen tratamientos psicológicos cuya eficacia ya se considera empíricamente validada para las disfunciones sexuales, aunque ciertamente son pocos y solo para algunas de las disfunciones. Esto no quiere necesariamente decir que no existan otros tratamientos eficaces para estos problemas, solo que no han demostrado aún empírica e inequívocamente su eficacia. Sin embargo, las revisiones de O’Donohue, Dopke y Swingen (1997), O’Donohue y Geer (1993) y O’Donohue, Swingen, Dopke y Regev (1999) sobre disfunciones sexuales femeninas y masculinas, cuestionaron estas consi-deraciones. En el artículo “Psychotherapy for female sexual dysfunction: A review” (O’Donohue, Dopke, & Swingen, 1997) revisaron todos los artículos en las bases de datos desde 1970 sobre tratamiento psicológico de las disfunciones sexuales femeninas y entre ellos, seleccionaron los que al menos cumplieron dos criterios, a su juicio condiciones mínimas, que permitan una interpretación significativa de los resultados obtenidos: (a) La asignación aleatoria de los sujetos (participantes) a las condiciones experimentales (tratamientos) y (b) al menos un grupo de comparación (o una condición de comparación en los diseños de caso único). De acuerdo con sus informaciones, aproximadamente el 80% de los estudios encontrados no reunía estas condiciones, la mayoría por no incluir un grupo de comparación. En consecuencia, se incluyeron en la revisión solo los 21 estudios que cumplían esas condiciones y sus conclusiones no parecen muy alentadoras (O´Donohue, Dopke y Swingen, 1997, p. 561): Los resultados de esta revisión, también, revelan que no hay tratamiento alguno para ninguna de las disfunciones sexuales femeninas que se haya mostrado como bien establecido, de acuerdo con las especificaciones de la Task Forceon Promotion and Dissemination of Psychological Procedures (1995). Esta conclusión, sorprendentemente, no es consistente con el informe de la Task Force. Este informe señala que ´la terapia conductual para la disfunción orgásmica femenina´ está bien establecido. Sin embargo, no cita dos estudios utilizando manuales de tratamiento que muestren que el tratamiento es más efectivo que el placebo u otro tratamiento. Más bien, simplemente, cita una revisión (LoPiccolo y Stock, 1986)