LLEGAR A ENFERMAR A CAUSA DEL ORGULLO

Es habitual confundir orgullo, egoísmo y soberbia con autoestima. Sentirse superior a los demás, más listo, más capaz, más comprometido, con más recursos, con más dominio sobre un mundo que en el fondo tiende a ser incontrolable. El orgullo magnifica los éxitos y los atribuye a las propias fortalezas. Asimismo, el orgullo reniega de los fracasos y los achaca a factores externos a la propia persona como la mala suerte o la ineficacia de otros. Es la soberbia de considerarse único padre de las victorias y víctima cruel de las derrotas. De dicha soberbia surge la arrogancia, la testarudez y el exceso de control.

Cuando las derrotas se hacen demasiado numerosas o duran demasiado en el tiempo, cuando una mala racha o un problema no resuelto se tornan en algo crónico, la falta de autoestima queda al descubierto y el orgulloso se queda atrapado en su propia trampa. El orgulloso esconde el problema, intenta amordazarlo, quiere dominarlo, repite constantemente aquellos patrones que le dieron éxito en el pasado porque quien tiene un martillo sólo ve clavos. Y el problema se cronifica, muchas veces no porque sea difícil sino porque la solución no está donde el orgullo quiere. El remedio de la arrogancia y de la testarudez es el veneno que intoxica el cuerpo, tanto más que el problema o el fracaso.

Pero el orgullo suele preceder a la caída y habitualmente dicha caída se muestra en forma de enfermedad, de síntoma físico que brota de una baja autoestima no reconocida. Síntomas como ansiedad, tensión, mareos, migrañas, angustia o depresión que desestabilizan al orgulloso y le descolocan. En un principio, les busca un origen meramente físico e inicia los análisis médicos pertinentes para buscar una explicación lógica a lo que le ocurre. Las pruebas son negativas, afortunadamente, y el tratamiento médico se revela útil puntualmente para el síntoma pero no es capaz de resolver la causa real de la enfermedad. El enfermo queda descolocado, pierde el control de lo que le ocurre y se asusta mucho. Puede ser la primera vez en su vida que no pueda escaparse del miedo. Porque la causa no está en el mal funcionamiento de un órgano, sino en la baja autoestima. La enfermedad deja “al emperador desnudo”, manifiesta que en el fondo no se quiere tanto como creía y que no acepta la causa real y la solución a su problema porque da más valor a otras cosas que a su propio bienestar. No busca un remedio que le haga recuperar su salud, busca volver a recuperar el control creyendo que así recuperará su salud.

Sócrates decía que nos abstuviésemos de ayudar a aquel que dice buscar la salud pero no está dispuesto a evitar en el futuro las causas que le hicieron enfermar. Ante problemas laborales, académicos o sentimentales que generan emociones tóxicas y que a todos nos hacen enfermar si se convierten en un conflicto crónico y no lo solucionamos adecuadamente, hemos de apoyarnos en nuestra autoestima. Trabajando sobre la autoestima, valorando estar bien por encima de la opinión de los demás, evitando seguir un plan a rajatabla sin aceptar las señales que indican que algo va mal, sin confundir control y dominio con seguridad y confianza, es cuando el orgulloso superará su enfermedad y el amor hacia uno mismo sustituirá a la soberbia y a la testarudez. El orgulloso construyó su bienestar sobre los resultados y cuando éstos se tornaron en problemas enfermó. La autoestima construye su salud sobre la responsabilidad hacia sí mismo, ningún éxito es más importante que cuidarse.

RESOLVER LA ANSIEDAD SOLO CON LA RESPIRACIÓN

Respiramos por inercia todos los días pero no exploramos lo suficiente los beneficios que este mecanismo natural nos aporta además de su participación en funciones motoras como la vocalización y la expresión emocional.

Una prueba de esto es el papel activo que la respiración consciente ha tenido siempre en prácticas como la meditación, el yoga y la psicoterapia. De hecho, se ha comprobado que respirar de forma consciente guarda relación directa con la modulación emocional y puede ayudarnos a trasladarnos de un estado de cólera o estrés a un estado de mayor tranquilidad.

Para los investigadores, la comprensión de los vínculos entre la respiración, el estado de excitación del cerebro y el orden superior de la actividad cerebral es de gran interés. De momento, se ha identificado un pequeño subconjunto aparentemente especializado de neuronas en el cerebro de ratones que forma un circuito para transmitir información sobre la actividad respiratoria a otras neuronas del sistema nervioso central, específicamente con un grupo de neuronas noradrenérgicas en tronco encefálico, que influye en el estado de excitación. Este hallazgo proporciona una nueva visión de cómo el acto motor de la respiración puede influir en las funciones cerebrales de orden superior.

Otro artículo publicado en la misma revista por investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford hace referencia a los beneficios de la respiración focalizada en la meditación para regular las emociones.

En este estudio, los científicos hallaron un vínculo directo entre la respiración y la actividad cerebral. “Este vínculo quiere decir que si podemos disminuir la respiración (respirar despacio), ya sea por medio de la respiración profunda o respiraciones lentas controladas, estas neuronas no activan el centro de excitación (neuronal), y no hiper-activan el cerebro. Así puedes calmar tu respiración y también tu mente”, explica uno de los autores principales del estudio, Mark A. Krasnow.

SEXO PARA PERSONAS CON ALGUNA LIMITACIÓN

Antonio, en su silla de ruedas, sostiene sobre sus rodillas a Estel, una de las acompañantes sexuales que colabora con el colectivo Tandem Team. MIQUEL TAVERNA Atender a las necesidades de las personas con discapacidad es algo natural en el seno de las familias y de las sociedades modernas. Garantizar que tengan cubiertas sus necesidades no sorprende a nadie. Ayuda para vestirse, asearse, salir a pasear, llegar al centro ocupacional o comer son de lo más normal. Pero la cosa cambia cuando las necesidades al descubierto son de carácter sexual. ¿Cómo se responde al deseo sexual de los discapacitados? “Los médicos me han tratado únicamente a nivel físico, nunca me preguntaban cómo estaba a nivel emocional y mucho menos sexual”. Así resume Antonio Castillejo (44 años) toda una vida luchando contra la distrofia muscular degenerativa, una enfermedad que le fue limitando desde la niñez y que a los 30 años lo dejó atado a una silla de ruedas, aunque no acabó con su deseo sexual. “Hasta los 18 años mi vida sexual había sido inexistente y a partir de ahí mi deseo era incontrolable, La única salida que me quedó fue la prostitución”, cuenta sin sonrojarse. “Yo era muy tímido, me costaba abrirme a los demás y me lo llegué a creer. Pensé que jamás iba a quererme nadie”, relata Antonio, que reconoce que jamás ha tenido “pareja estable” y asegura que la prostitución “no es una cosa que te plantees de salida. Me hubiera gustado que las cosas fueran de otra manera, haber conocido a una persona…”, reflexiona. Su discapacidad no solo le impedía una vida sexual plena, sino que, en su caso, le dificultó las relaciones sociales hasta el punto de pasar amplios periodos de su juventud recluido en casa. Cuando bajar a la calle con la silla le provocaba “miedo”. Entre los 18 y los 28 años, este discapacitado fue usuario frecuente de los servicios de prostitución, una década que él mismo califica como “frustrante”. “Era un mero desahogo sexual, unas dos veces al mes, pero el sexo sin afectividad ni emotividad te va creando un vacío”, admite. Cuando en 2007 se queda definitivamente anclado a su silla de ruedas, “los contactos con prostitutas son a domicilio y muy esporádicos”, momento en el que pasa por otra época de reclusión. Descubre la terapia sexual Cuando en 2010 recupera su vida normal e intenta integrar la silla de ruedas en su día a día, Antonio retoma sus contactos sexuales “esporádicos”. Y así hasta que en 2014 descubre por internet a Tandem Team, una ONG especializada en la atención a la sexualidad en la discapacidad. “No sabía de qué iban, si era prostitución especializada para discapacitados”, explica. Y probó. “Lo cambió todo”, resume de su experiencia. “Hay una transferencia a nivel emocional desde ellas hacia ti, que es lo que lo diferencia. La prostitución es un servicio, algo que te dan y que dura lo que dura”, dice. “Las citas (con las acompañantes sexuales) pueden desembocar o no en un encuentro sexual”, aclara Antonio, que destaca las “caricias, besos y la afectividad” que hay en esas quedadas. Pero lo cierto es que el acompañamiento íntimo no está carente de polémica. Principalmente porque en el mismo hay -la mayor parte de las veces- una contraprestación económica. “Todos tenemos una sexualidad única e irrepetible, sea la que sea, y hay que ampliar la mirada”, argumenta el presidente de Tandem Team, Francesc Granja, autor del libro El hombre que aprendió a vibrar, donde narra el redescubrimiento de su propia sexualidad tras sufrir un accidente de tráfico. “Ves que la sexualidad no está, porque no tienes erecciones y te autodescartas”, recuerda de los primeros malos momentos. Luego, explica, “conocí a una mujer que me descubrió que cada gesto es el fin en sí mismo, que no hay que cumplir, no hay que llegar al orgasmo… no hay finalidad, cada manifestacion es en sí misma sexual y erótica”. Ese es el germen de su iniciativa del acompañamiento íntimo y erótico. “Buscamos una sexualidad abierta e inclusiva, no solo genital”, aclara. “Para algunas personas los preliminares lo son todo”. Pero a pesar de su decálogo, no puede, por menos, que tener que aclarar qué pasa con la contraprestación económica y detenerse en la polémica de si el acompañamiento íntimo a discapacitados es o no prostitución: “Nosotros no estamos en contra de la contraprestación, pero somos solo mediadores entre el acompañante y el discapacitado, les ponemos en contacto tras un estudio de nuestros psicólogos y el resto es un contrato privado. Puede haber contraprestación económica o no, ellos deciden”, explica el presidente de Tandem cuando detalla cómo se fragua el encuentro entre las partes. Siete “encuentros” Una de esas partes es Estel (nombre ficticio), una de las terapeutas que colaboran con Tandem y que en la imagen aparece de espaldas para preservar su intimidad. “Me enamoró el proyecto de los derechos sexuales de los discapacitados cuando entré en contacto con ellos”, cuenta esta profesional que tiene un trabajo estable, de alta capacitación y vinculado al mundo de la discapacidad. Esta acompañante, que se sumó al proyecto hace seis meses (después de su divorcio), ha mantenido “encuentros” con siete usuarios, entre ellos una persona con autismo profundo, un síndrome de Asperger, una persona con sordera adquirida, un enfermo mental…. “Son episodios variados. No sabes lo que te vas a encontrar. Hay componentes orgánicos de medicación, de ausencia de erecciones, personas vírgenes, desentrenados… Es una dinámica única y yo me convierto en su mundo en ese momento”, explica. “Quiero entregar el amor que tengo guardado a estas personas porque tienen carencias afectivas importantes”, resume. A la pregunta sobre si se siente una prostituta, aclara: “La experiencia es muy enriquecedora a nivel personal y profesional. No me hace daño que lo digan, para mí no es prostitución. Entiendo perfectamente que no lo es. Si no tuviera la profesión que tengo ni las habilidades profesionales, no podría hacerlo”, explica. “El intercambio económico es simbólico. Todas las acompañantes vivimos de otra cosa. La tarifa es muy inferior al servicio profesional, te cubre el desplazamiento hasta donde ellos están”, matiza Estel, que cuenta que los “encuentros” no están exentos de “dificultades” por las patologías que arrastran los discapacitados. Aunque le cuesta dar una cifra, admite que la horquilla de lo que percibe oscila entre los 40 y 60 euros. “Aunque hay quien no me ha dado nada, por error o desconocimiento”. Y el tiempo del encuentro también es aproximado: “He llegado a pasar el día entero, me han invitado a comer y hemos estado horas charlando”, cuenta. Aunque lo habitual es que no sea de menos de 90 minutos. Uno de los casos que relata es el de un hombre autista profundo con el que mantuvo un encuentro gestionado por los profesionales del centro al que acude esta persona. “No verbalizaba nada, se estaba quieto y receptivo, su mensaje era: tócame, que yo me dejo”. recuerda. Aunque admite que inició la cita con miedo, “ya que los autistas no se dejan tocar, no sabía cómo iba a reaccionar esta persona”. Y hasta la fecha el balance es muy positivo: “Me he sentido respetada y no me ha pasado nada desagradable. Hago una lectura de lo que el otro necesita y en esa medida entrego. Si hay genitalidad, perfecto, si no la hay, no pasa nada. Es un tiempo de besos, acaricias y afectos compartidos”, zanja. De la misma opinión es la sexóloga y psicóloga clínica Carmen Bermejo Romero, quien no duda en hablar abiertamente sobre el acompañamiento íntimo. “Es una buena alternativa para quienes no tienen pareja. Se requieren personas que, tras capacitarse, puedan transmitir contacto sexual, afectivo y erótico. En Suiza está considerado como terapia”, explica. En EE UU, también es una práctica normalizada que ha sido llevada incluso al cine con notable éxito en películas como Las sesiones (2012), con John Howkes y Helent Hunt. Sobre si este acompañamiento es o no prostitución, Bermejo señala: “No lo veo como tal. La formación, predisposición positiva y delicadeza que tienen que transmitir los acompañantes íntimos no sería equiparable a esa figura…”, explica la sexóloga.

VENCER LA TIMIDEZ Y LA VERGUENZA

¿Alguna vez le has preguntado a una mujer si estaba embarazada y ella te respondió con un severo “No”? Si es así, ¿sentiste instantáneamente la necesidad de que te tragase la tierra? Es probable que a partir de ese momento te hayas abstenido de hacer cualquier comentario sobre el físico de alguien. Es solo un ejemplo pero el temor a una situación vergonzosa es tan grave que impide que algunas personas hagan cosas tan normales como hacer preguntas en reuniones públicas o ver al ginecólogo para un chequeo importante.
¿Cómo pueden superarse esos temores? Una nueva investigación publicada en la revista Motivation and Emotion, puede haber encontrado la respuesta.
El ‘actor’ frente al ‘observador’
La clave para lidiar con un miedo abrumador de sentirse humillado o avergonzado en público puede estar en la perspectiva que tomemos, sugiere el estudio.
Por ejemplo, al leer a anécdota anterior, probablemente te pongas en el lugar del “actor”, es decir, del que siente la necesidad de desaparecer ante la metedura de pata del comentario. Pero, ¿qué pasaría si pudieras limitarte a una perspectiva más distante y estrictamente observadora, como la del lector de esta noticia?
Si lograras adoptar la perspectiva de un observador cada vez que imaginaras una situación social potencialmente incómoda, tendrías la clave. Así es como los investigadores de la Universidad Carnegie Mellon en Pittsburgh, Pensilvania (EE. UU.) llegaron a esta conclusión.
Estudiando la vergüenza
Jiang y su equipo llevaron a cabo tres experimentos, cada uno con un anuncio que presentaba una situación embarazosa.
En el primer experimento, los participantes tuvieron que mirar un anuncio en el que alguien se tiraba pedos durante una clase de yoga. El segundo anuncio presentaba personas que buscaban hacerse la prueba de enfermedades de transmisión sexual. El tercero presentaba un escenario en el que alguien accidentalmente eructa frente a una potencial pareja.
Los investigadores preguntaron a los participantes cómo se sentirían en estas tres situaciones (en qué grado se identificaban con el ‘actor’ o con la perspectiva del ‘observador’), y también probaron sus reacciones.
El estudio encontró que las personas que adoptaban la perspectiva del actor tendían a ser mucho más conscientes de sí mismas en las situaciones sociales, pero que cuando los participantes intentaban conscientemente adoptar la perspectiva de un observador, se reducían sus niveles de autoconciencia.
Por tanto, entrenarse a sí mismo para ser un observador y no un actor puede disminuir significativamente los niveles de incomodidad y ayudarnos a ser menos evasivos.
Estos hallazgos tienen profundas implicaciones en la psicología del marketing, explica Li Jiang, líder del trabajo. “Evitar la vergüenza forma la base de los intentos de motivar a los consumidores a comprar una amplia variedad de productos, desde detergentes que pueden solucionar las manchas alrededor del cuello de alguien, hasta el líquido lavaplatos que puede eliminar manchas antiestéticas en la vajilla”.
“La vergüenza nos impide pedir consejo sobre lo que deberíamos hacer, por ejemplo, sobre nuestras crecientes facturas de hipoteca o embarazos no deseados. En muchos casos, si queremos ayudarnos a nosotros mismos, y a los demás, debemos superar nuestro miedo a la vergüenza en situaciones sociales”, concluye.

¿ADICTO AL SEXO?

TEST PARA SABER ADICCIÓN AL SEXO

Aquí encontraremos un Test para saber si es adicto al sexo:

http://www.doctissimo.com/es/sexualidad/test-pareja/test-sexualidad/eres-adicto-al-sexo


Todos los estudios demuestran que la sexualidad es fundamental para nuestro equilibrio. Sin embargo, no todo el mundo tiene relaciones sexuales satisfactorias. ¿Y si todo dependiera de lo mucho o poco que nos guste el sexo? ¿Te has parado a pensar en lo que buscas realmente en él? ¿Y en lo que te aporta? Descubre con nuestro test si disfrutas realmente de las relaciones sexuales.

SUFRIR EYACULACIÓN PRECOZ

Para el diagnóstico de la eyaculación precoz suele realizarse en base a las manifestaciones clínicas. Se debe comprobar que la eyaculación se produce ante una estimulación mínima, o que el hombre no puede controlarla lo suficiente para realizar la penetración o mantenerla el tiempo deseado.

En muchas parejas se tiende a confundir una verdadera eyaculación precoz, con un alto nivel de excitación sexual o un empeño excesivo en que la mujer alcance el orgasmo durante el coito.

Para diferenciar el tipo de disfunción sexual que presenta el paciente es imprescindible elaborar una historia clínica completa en la que se detalle el problema. Evidentemente, lo mejor es hablar con confianza para dar al médico toda la información que necesite. De hecho, cuando acudas a consulta, es posible (y aconsejable) que te realicen alguno de los cuestionarios que recomiendan las sociedades científicas para diagnosticar y medir el grado de eyaculación precoz.

¿Cuánto tiempo pasa entre la penetración y la eyaculación?
¿Se siente capaz de retrasar la eyaculación?
¿Cuándo experimentó por primera vez la eyaculación precoz?
¿Ha tenido eyaculación precoz desde su inicio sexual y con casi todas sus parejas?
¿Nota disconformidad en su pareja por su eyaculación precoz?
¿Su pareja evade las relaciones sexuales?
¿Este problema está afectando a su relación de pareja?
¿Evade usted la relación sexual por miedo a sentirse mal?
¿Se siente ansioso, deprimido o avergonzado por su eyaculación precoz?
¿Son sus erecciones suficientemente rígidas como para penetrar?
¿Ha apurado la relación sexual por miedo a perder la erección?

En todo caso también deben realizarse analíticas para valorar así los niveles hormonales y la presencia de posibles infecciones, así como una exploración física completa que descarte o confirme su relación con la disfunción eréctil.

Si con estas actuaciones el diagnóstico no ha quedado claro, pueden llevarse a cabo diversas pruebas de imagen (ecografía o TAC) para observar el estado de la próstata o de las principales glándulas que puedan causar trastornos hormonales.