SUICIDARME

Terapia. A veces la única manera de encontrarnos a nosotros mismos, es la terapia. Saber y aceptar que necesitas terapia es crucial para tu salud mental. Que vayas a terapia no significa que estés “loco”, por el contrario, debes entender que todos, en algún punto de la vida, necesitamos alguien con quien hablar y que nos ayude a comprender cuál es el camino. No me lo tomes a mal, esto no significa que vas a ir donde un analista o psicólogo y que “mágicamente” las soluciones van a venir a tu vida (o que el terapeuta te va a dar las soluciones en una pastilla, o en la primera sesión). No, no funciona de esta manera. Pero al menos vas a encontrar un apoyo, y alguien que NO te juzga (porque es su trabajo el aceptarte como eres). Así será mucho más sencillo que puedas “encontrarte” a ti mismo y tendrás el “permiso” de ser quien eres.

Apoyo: Mi familia nunca se enteró de lo que me sucedía (¿Tal vez en tu caso es diferente? En retrospectiva, me hubiese gustado que lo supieran, pero para ellos la depresión, el suicidio y otros son temas tabú y no quería ponerlos en esa posición). Ellos nunca supieron acerca de mi depresión (aunque pienso que sospechaban). Ahora, de mis ideas acerca del suicidio NUNCA. A excepción de mi expareja y mi doctor de aquella época, quienes eran los únicos que sabían al respecto. No estoy orgullosa de la manera en como se enteraron, pero, así es como sucedió, y no vale la pena contarlo (por ahora). La cosa es que a pesar de que mi ex pareja buscaba ayudarme (al igual que mi doctor), ellos no eran las personas adecuadas. Así que, lo que necesitas es alguien que comprenda, que no se asuste facilmente y que decida (así sea a regañadientes), hacerce “cargo” de ti. Es complicado de explicar, pero el hecho ACEPTAR que NO ERES CAPAZ de pensar claramente, y que necesitas alguien más haga esto por ti, Y PERMITAS QUE TE AYUDEN, te quitará un gran peso de encima. Si no puedes contar con tu familia, busca amigos. Probablemente ellos son el apoyo que necesitas.

Un descanso de esa vida asfixiante que te abruma. ¿Puedes tomarte unos días libres para ti? Digo, ¿tienes trabajo? ¿Estudias? ¿Puedes tomarte al menos un fin de semana para ti mismo, tu solo en algún lugar? Si no es así, preguntate ¿por qué no puedes? ¿Es que no puedes o no quieres? ¿Es que te cuesta dejar aquello que estás haciendo? ¿Tienes mucha responsabilidad? ¿Eres la única/único que mantiene a tu familia? Si es así, tienes otro gran problema. No necesariamente porque no puedes tomarte un descanso, sino porque piensas que no puedes, o que no lo mereces. Apenas te decidas, y por tu propia salud mental, tómate un descanso de ser tú (esa persona a la que quieres matar), y ve al paso siguiente.

Pensar. Esta es la parte más difícil de todas. ¿Qué es lo que NO te gusta de tu vida? ¿Qué es lo que harías si tuvieras recursos ilimitados (por ejemplo un millón de dólares)? ¿Estás listo para dejar de sentir pena por ti mismo y aceptar que el poder de cambio está en tus manos? Si es así, ve al siguiente paso.

Información. La información es la clave. Necesitas entender lo que te sucede y lo necesitas ahora. Lee sobre tu situación, porque solo así te darás cuenta de que no eres el único, no estás solo, no es el fin del mundo. Conoce a tu enemigo (en este caso los pensamientos suicidas). Esa es incluso me parece que una táctica para la guerra, así que deja de tenerle miedo y enfréntalo

Un Propósito. NO el que los demás te han dado, definitivamente NO lo que otros piensan que es correcto para tu vida, sino el que tú quieres para ella. Busca hasta encontrar aquello que amas. Y deja atrás aquello que ya no amas. Ahí está la clave.

Escribir. Escribir ayuda muchísimo cuando buscamos controlar los pensamientos suicidas o cuando queremos al menos intentar hacerlo. Escribir es catártico, así que podemos intentarlo y dejar de un lado los pensamientos acerca de suicidio, tranquilos en un pedazo de papel (por supuesto que es mejor si un terapeuta calificado o profesional de la salud nos lo recomienda). En todo caso, la escritura, al igual que el hablar con alguien de lo que nos sucede, ayuda a que los pensamientos “malos” sean más manejables.

Datos Interesantes:

Shrira, I. & Foster, J. (2009) The occupation with the highest suicide rate (La ocupación con la más alta tasa de suicidio). Psychology Today. Recuperado de: https://www.psychologytoday.com/blog/the-narcissus-in-all-us/200908/the-occupation-the-highest-suicide-rate


Sobre Verónika Decide Morir (también hay una película, en caso de que no quieras leer el libro.
Freire, E. (2014). Universidad de la República, Uruguay. El bullying y su relación con el suicidio adolescente.
Si buscas ayudar a alguien que pasa por esta situación, tal vez te sirva este artículo: Por qué las personas quieren morir?, el suicidio y sus causas (https://www.conociendotumente.com/salud-y-bienestar/depresion/por-que-las-personas-quieren-morir-el-suicidio-y-sus-causas/)

MI PAREJA ADICTO AL SEXO

La adicción al sexo se ha conocido con el término estigmatizado de “ninfomanía” en el caso femenino o “satiriasis” en el masculino, incluso como “donjuanismo“, dándole una connotación terriblemente romántica, alabada por nuestra cultura. Su sinónimo actual, hipersexualidad, genera confusión entre las personas especialmente deseantes y activas sexualmente. Esta enfermedad, señalada como un vicio, aunque habitualmente normalizado y potenciado en el género masculino, se banaliza o critica al mismo tiempo que se contribuye a su adicción en muchas ocasiones. Nuestra sociedad actual está sexualizada, por suerte, e hipersexualizada, por desgracia en muchos sentidos, pues el mensaje “sexo como solución para todo” está a la orden del día y puede contribuir a este tipo de adicción.Tras la polémica de los últimos años sobre si la pornografía producía daño cerebral o no, con diversos estudios contradictorios, nos cuestionamos: ¿Son los estímulos los generadores de la adicción o son las características personales y el inadecuado uso de los mismos la que construyen la misma? Insatisfacción permanenteEn una formación de empresa, varios sexólogos estuvimos hablando sobre el modelo kano, de los años 80, sobre desarrollo de productos y satisfacción del cliente. Aunque resulte sorprendente, este modelo me conectó con la adicción al sexo. Sugiere no sólo cubrir los requisitos básicos esperados por el cliente sino conseguir a su vez que se sienta satisfecho, lo que no va unido necesariamente. Y esto mismo sucede con las adicciones, incluidas las sexuales. Que aunque se consiga el objeto de deseo, tener un buen funcionamiento y rendimiento, alcanzar orgasmos o disfrutar sexualmente, la persona no queda satisfecha.Esa insatisfacción constante, le encierra en un bucle de búsqueda incansable por conseguirlo y librarse del malestar que le genera su situación. Que elija la sexualidad es comprensible, pues su refuerzo positivo de placer inmediato es evidente aunque, a los pocos minutos, la persona adicta vuelva a sentirse vacía.¿Tengo una adicción sexual si mi deseo es muy elevado?No, esta confusión es bastante habitual pues, en determinadas clasificaciones diagnósticas psiquiátricas, se denomina hipersexualidad, lo que genera bastante confusión sobre esta adicción. Además, ¿cómo determinar si se tiene un excesivo deseo sexual? Y sobre todo, ¿con quién nos comparamos? Un alto deseo sexual nunca debe entenderse como adicción al sexo. Que éste sea más elevado que el de su pareja, incluso que dedique mucho tiempo a su sexualidad y satisfacer su deseo, incluso sus momentos de ocio, no implica una adicción. Ana Yáñez, psicóloga y sexóloga con amplia experiencia en el tratamiento de adicciones sexuales, lo define como “una pérdida de control y dependencia de la conducta adictiva, junto con la aparición del síndrome de abstinencia cuando la persona deja de realizarla. Se manifiestan recurrentes fantasías sexuales a modo de pensamientos obsesivos y un irrefrenable deseo sexual que las conductas impulsivas intentan, sin éxito, saciar. La persona vive por y para su adicción, siendo el sexo un comportamiento autodestructivo”. Por tanto, suele afectar a todas las áreas de su vida, laboral, familiar, pareja e incluso a su salud. Perfil de la persona adicta. Aunque no se conozca exactamente el origen de este tipo de adicción, apunta Yáñez, sí pueden influir algunas dimensiones de la personalidad, ciertos antecedentes en la infancia, como abusos o traumas sexuales, rechazos afectivo-eróticos en la adolescencia o diversos elementos situacionales en la vida de la persona, como la soledad, vacíos existenciales o una relación de pareja insatisfactoria. El perfil de la persona adicta al sexo presenta un trastorno de tipo obsesivo que afecta sobretodo a hombres, por una cuestión educacional y cultural. Aumenta con la falta de satisfacción sexual y va unida a la ansiedad y la depresión, donde se confunde el amor con el éxtasis sexual, sintiendo el sexo como la única vía para conseguir gratificación personal y afectiva. La percepción del sexo es mecánica, como una cadena de penetración-orgasmo, sin la existencia de preliminares, afecto o ternura. Considerando a las personas sólo en función de su sexo y viviendo la vida sexual en secreto y con culpa. “Se concibe el sexo como una forma de solucionar todos los problemas, aliviarse del malestar, aunque se contradiga su propio deseo”, afirma la experta. Soy adicto al sexo. En las redes podemos encontrar numerosos casos de celebrities como Ozzy Osbourne o David Duchovny, que no sólo lo han hecho público sino también han reconocido la problemática que conlleva asociada y la necesidad de ponerse en tratamiento, dando ejemplo y sin normalizar este tipo de adicción. Russel Brand contó sus aficiones y adicciones, algunas casi envidiables como el harén del que disponía en su propia biografía. Destapó numerosos detalles, incluso cómo se inició y su experiencia en la rehabilitación. En ocasiones, que existan personajes famosos que salen del anonimato de su adicción sexual resulta muy positivo. En otras, se generan modelos a seguir, pues el sexo “mola”.Otros famosos como Tiger Woods, Michael Douglas y Martin Sheen han sido noticia por diferentes incidentes relacionados con su declarada adicción sexual, sin embargo, muy pocas mujeres han reconocido sufrirla. Se calcula que un 6% de la población padece esta adicción y un 2% son mujeres. Aunque siempre es más habitual que una mujer no se declare adicta por cuestiones culturales y miedo a ser perjudicada por ello.El novio de Lindsey Lohan, por ejemplo, la catalogó de adicta sexual y Sharon Stone reconoció ser muy activa sexualmente, lo que no las convierte en adictas, por supuesto. Sin embargo, se suelen encontrar en las listas de famosos adictos al sexo, incomprensiblemente. ¿Se puede solucionar? Por supuesto. Primero habría que determinar si se trata realmente de una adicción o no. El tratamiento a cualquier tipo de adicción al sexo, incluida la pornografía, es similar a cualquier otro tipo de adicción. Conlleva un necesario control de estímulos desencadenantes, una evaluación de las carencias que ha sustituido por prácticas sexuales y siempre considerando componentes físicos, sociales y psicológicos.Resulta una adicción compleja pues tenemos y deseamos vivir la sexualidad durante el resto de nuestra vida y los estímulos sexuales son permanentes y necesarios para nuestra sexualidad. Por lo que la reeducación sexual, generando nuevos modelos de relación afectivos y diferentes recursos eróticos es fundamental para hacerlo de manera saludable.En cuanto a la pornografía, utilizada con una buena educación sexual, como recurso erótico y placentero, con mirada crítica, sabiendo que se basa en la fantasía y no necesariamente en la realidad, no tiene por qué desencadenar adicción en una persona sin rasgos de vulnerabilidad adicionales. “Con las mismas normas que aconsejaría a su hijo para que utilizase un videojuego y no le generase ningún daño psicológico, social, físico, neurológico o sensorial, podría aplicarse el consumo de pornografía si lo desea”, matiza Ana Yáñez. Vivida sin obsesión y haciendo un buen uso, conociendo que hay diferentes tipos de pornografía y eligiendo la que consideremos más adecuada para nosotros, sin abusar ni vivir para ella, no conlleva ningún tipo de daño cerebral en un adulto sano. (ANA SIERRA)

MARIDO ADICTO AL SEXO

La adicción al sexo se presenta de muchas maneras y no es específica de una edad o género. Una persona se considera adicta al sexo cuando su comportamiento sexual es incontrolable, excesivo u obsesivo. No todas las personas que son adictas al sexo son infieles a sus parejas, pero sí la gran mayoría.

Las personas adictas al sexo generalmente construyen mentiras elaboradas para ocultarlo, por eso es que las parejas pueden estar casadas por mucho tiempo antes de que alguien descubra el problema del otro. Aunque algunos psicólogos no están de acuerdo con el término ni se ha llegado a un consenso acerca de que este comportamiento sea una enfermedad, lo cierto es que existen algunas conductas recurrentes en muchos de los “pacientes” que nos permiten hacer esta lista de maneras de descubrir a un adicto sexual.


1. Colecciona pornografía

Si es muy celoso con su computadora o contraseñas y de pronto descubres miles de imágenes sexuales puede ser una señal. La mayoría de los hombres ven pornografía de forma ocasional, pero esto no consume sus vidas ni su tiempo. Si consideras que la cantidad es excesiva, puede ser un problema real.


2. Busca citas en línea

¿Está inscrito a sitios de citas por Internet o paga para hablar y ver a mujeres realizando actos sexuales en algún sitio? Gastar dinero en este tipo de servicios cuando tienen una relación estable también puede ser una señal.


3. Strip tease

Algunos hombres van a los tables de vez en cuando con sus amigos, pero de nuevo la diferencia aquí es la frecuencia y la compañía. Si te oculta que pasa su tiempo en estos lugares, va solo o lo hace muy seguido es posible que sea una adicción.


4. Cuartos de hotel

Hay una diferencia entre un engaño y la adicción al sexo, ninguna de las dos tiene justificación, pero un amorío se caracteriza por ocurrir con una conocida y de forma recurrente, mientras que los adictos al sexo generalmente no tienen problema en pagar por el servicio. Si encuentras recibos o vouchers de cuartos de hotel puede significar una adicción, mientras que si en su estado de cuenta aparecen compras en joyerías o florerías tal vez sea más bien un amorío.


5. Quiere estar solo

Si busca maneras de sacarte de la casa para pasar tiempo solo y crees que puede estar utilizando dicho tiempo para ver pornografía y masturbarse es otra gran señal. Los hombres, incluso los casados, se masturban de vez en cuando pero este acto rara vez implica planeación o premeditación.


Si tienes dudas al respecto o crees que tu pareja puede sufrir de esta adicción es importante que hables con él y con un especialista en la materia para que te oriente. Ten mucho cuidado con las enfermedades de transmisión sexual y si tienes la más mínima sospecha usa el condón, sin importar cuanto tiempo lleven juntos, como método de protección.

¿ADICTO AL SEXO?

TEST PARA SABER ADICCIÓN AL SEXO

Aquí encontraremos un Test para saber si es adicto al sexo:

http://www.doctissimo.com/es/sexualidad/test-pareja/test-sexualidad/eres-adicto-al-sexo


Todos los estudios demuestran que la sexualidad es fundamental para nuestro equilibrio. Sin embargo, no todo el mundo tiene relaciones sexuales satisfactorias. ¿Y si todo dependiera de lo mucho o poco que nos guste el sexo? ¿Te has parado a pensar en lo que buscas realmente en él? ¿Y en lo que te aporta? Descubre con nuestro test si disfrutas realmente de las relaciones sexuales.

SUFRIR EYACULACIÓN PRECOZ

Para el diagnóstico de la eyaculación precoz suele realizarse en base a las manifestaciones clínicas. Se debe comprobar que la eyaculación se produce ante una estimulación mínima, o que el hombre no puede controlarla lo suficiente para realizar la penetración o mantenerla el tiempo deseado.

En muchas parejas se tiende a confundir una verdadera eyaculación precoz, con un alto nivel de excitación sexual o un empeño excesivo en que la mujer alcance el orgasmo durante el coito.

Para diferenciar el tipo de disfunción sexual que presenta el paciente es imprescindible elaborar una historia clínica completa en la que se detalle el problema. Evidentemente, lo mejor es hablar con confianza para dar al médico toda la información que necesite. De hecho, cuando acudas a consulta, es posible (y aconsejable) que te realicen alguno de los cuestionarios que recomiendan las sociedades científicas para diagnosticar y medir el grado de eyaculación precoz.

¿Cuánto tiempo pasa entre la penetración y la eyaculación?
¿Se siente capaz de retrasar la eyaculación?
¿Cuándo experimentó por primera vez la eyaculación precoz?
¿Ha tenido eyaculación precoz desde su inicio sexual y con casi todas sus parejas?
¿Nota disconformidad en su pareja por su eyaculación precoz?
¿Su pareja evade las relaciones sexuales?
¿Este problema está afectando a su relación de pareja?
¿Evade usted la relación sexual por miedo a sentirse mal?
¿Se siente ansioso, deprimido o avergonzado por su eyaculación precoz?
¿Son sus erecciones suficientemente rígidas como para penetrar?
¿Ha apurado la relación sexual por miedo a perder la erección?

En todo caso también deben realizarse analíticas para valorar así los niveles hormonales y la presencia de posibles infecciones, así como una exploración física completa que descarte o confirme su relación con la disfunción eréctil.

Si con estas actuaciones el diagnóstico no ha quedado claro, pueden llevarse a cabo diversas pruebas de imagen (ecografía o TAC) para observar el estado de la próstata o de las principales glándulas que puedan causar trastornos hormonales.

CURAR / RESOLVER LA EYACULACIÓN PRECOZ

En primer lugar se comenzará con terapias psicológicas, cuyo objetivo es modificar las técnicas sexuales, y que precisan de la participación de la pareja para resultar efectivas. El tratamiento farmacológico se reservará para aquellos casos en los que la terapia no obtenga los resultados deseados.

Terapia psicológica
Lo más importante es dar al paciente y a su pareja sexual información correcta sobre el problema, que ayude al afectado a aprender a identificar las sensaciones que preceden al orgasmo y a ser capaz de canalizar adecuadamente su excitación sexual y, por lo tanto, a controlar su reflejo eyaculatorio. Además, debe estimularse a ambos para que establezcan una buena comunicación, ya que es necesario eliminar cualquier tipo de tensión o expectación en la pareja, para evitar las situaciones que puedan hacer que el paciente se sienta presionado.

Fármacos antidepresivos
Los que inhiben la recaptación de serotonina son los más eficaces, ya que retrasan el reflejo eyaculatorio. Los más utilizados son paroxetina, fluoxetina y sertralina. La dapoxetina está aprobada en muchos países para este fin, utilizada solo cuando se necesite, pues no precisa de una administración crónica, con alta eficacia para el tratamiento de la eyaculación precoz.

Tramadol
Es un analgésico opioide, considerado opioide menor, que ha demostrado que tomado unas 2 horas antes del coito retrasa la eyaculación inhibiendo la recaptación de serotonina.

Anestésicos locales para tratar la eyaculación precoz
Existen cremas anestésicas que se pueden aplicar en el pene para reducir su sensibilidad (el uso de preservativos también tiene este efecto en algunos hombres). El riesgo de emplear anestésicos es que puedan influir sobre la capacidad de excitación y se originen problemas para conseguir o mantener la erección, por lo que es mejor no recurrir a estos productos que, por otra parte, solo suponen una solución temporal que no resuelve el problema de base.

Otras técnicas para abordar la eyaculación precoz
Se puede intentar resolver el problema con prácticas de relajación y métodos de respiración que ayuden a eliminar la ansiedad, o probando otros métodos como:

Parar y seguir. Cuando el hombre esté a punto de conseguir el orgasmo se interrumpe la estimulación durante unos 30 segundos, y después se continúa. Esto se puede repetir varias veces a lo largo de cada relación sexual.

Comprimir el pene. Al igual que en el caso anterior, el varón debe avisar cuando está a punto de eyacular para detener la estimulación sexual y apretar entonces con suavidad (él o su pareja) el extremo del pene (donde este se une al glande) durante unos segundos. Esto se puede hacer unas cuantas veces hasta que el hombre desee eyacular.

Debido al componente mental de este trastorno, la terapia psicológica, en ocasiones apoyada por fármacos (terapia mixta), suele ser la que obtiene mejores resultados.

TRATAMIENTO ADICCIÓN AL SEXO

“En términos científicos la palabra adicción comporta una fuerte relación con el objeto adictivo, conductas irracionales para conseguirlo y síntomas de abstinencia cuando no se lo tiene. Es importante diferenciar que tener deseos intensos y frecuentes no es sinónimo de adicción al sexo”. Así comenzó la explicación sobre el tema a Infobae el médico psiquiatra y sexólogo Walter Ghedin.

La adicción al sexo es un problema psicológico que puede traer graves consecuencias sobre la vida y relaciones sociales de quienes la padecen. “Mucha gente usa el sexo de vez en cuando para escapar del estrés, esto es algo normal. El problema es que para estos pacientes se trata de una conducta constante, que se intensifica hasta tal punto que el deseo sexual controla todos los aspectos de sus vidas, y, además, se sienten impotentes en sus esfuerzos por cambiarla”, explicó Rory Reid, psiquiatra estadounidense y autora de un informe publicado en la revista Journal of Sexual Medicine.

El problema se ganó el protagonismo de los principales medios del mundo luego de que dos figuras del espectáculo en los EEUU fueran denunciados por acoso y decidieran internarse en una reconocida clínica de ese país aduciendo ser adictos al sexo.

Se define la adicción al sexo como la presencia de impulsos, fantasías, pensamientos recurrentes de índole sexual que llevan a conductas compulsivas.

Kevin Spacey desapareció de la escena pública desde que fue acusado de acoso sexual por más de una decena de hombres que trabajaron o coincidieron con él a lo largo de las últimas décadas. El actor fue despedido de Netflix y los escritores de House of Cards estarían llevando a cabo cambios en el guión de su sexta y última temporada con la determinación de que la historia no incluya a Frank Underwood, su personaje.

Por su parte, Harvey Weinstein cayó en desgracia luego que The New York Times y The New Yorker revelaran numerosas denuncias de actrices y ex empleados por acoso, agresión sexual y hasta violación.

Ghedin manifestó que “si bien existen abusadores que tienen dificultades para controlar sus impulsos, la mayoría de las personas que tienen adicción al sexo no lo son. El abusador por lo general tiene rasgos narcisistas o psicopáticos, son carentes de empatía y se valen de su poder para manipular al otro, cosa que para nada observamos en los compulsivos sexuales”.

Las dos figuras de Hollywood decidieron internarse en The Meadows, la misma clínica de Arizona (Estados Unidos) donde también trataron su adicción Tiger Woods, Selena Gomez y Kate Moss.

Las personas adictas al sexo refieren no poder controlar el impulso que los lleva a tener sexo en forma urgente (Getty)
Todas las personas suelen reconocer cuándo están más dispuestos a los contactos eróticos, hasta es posible determinar qué tipo de estímulos incrementan el deseo. Es una grata sensación que sensibiliza, preparando el “terreno” para sentir placer.

En cambio, “se define la adicción al sexo como la presencia de impulsos, fantasías, pensamientos recurrentes de índole sexual que llevan a conductas compulsivas, ocasionando malestar subjetivo y deterioro en las distintas áreas de su vida”, detalló Ghedin, quien profundizó: “En la adicción al sexo el deseo se mezcla con el impulso, el placer con la ansiedad, la tentación con la moral, el peligro o la sensación de riesgo con la preservación de uno mismo. La adicción al sexo es un comportamiento irrefrenable, repetitivo, con culpa y sensación de vacío una vez que se ha conseguido bajar la tensión sexual”.

La sufren hombres y mujeres, en edades que van de los 20 a los 45 años. Y si bien no se saben las causas que la provocan, estudios apuntan a desórdenes en los neurotransmisores (aumento de la dopamina), y fundamentalmente factores emocionales: estrés, inseguridad personal, sentimiento de inferioridad, temores de ser humillados o avergonzados por los demás.

La adicción al sexo es un comportamiento irrefrenable, repetitivo, con culpa y sensación de vacío una vez que se ha conseguido bajar la tensión sexual
“Las personas adictas al sexo refieren no poder controlar el impulso que los lleva a tener sexo en forma urgente, ocasionando serias dificultades en las distintas áreas: social, familiar, laboral, económica, etc”, aclaró Ghedin, quien enumeró “la masturbación compulsiva, frecuentar prostíbulos, el sexo express, la búsqueda imperiosa de material pornográfico, líneas calientes, sitios web, etc” como algunas de las conductas más frecuentes.

Según el National Council of Sexual Addiction de los EEUU, un 40% de los pacientes adictos al sexo pierden a su pareja, un 72% tienen ideas suicidas, un 17% intentó quitarse la vida, un 27% tiene problemas laborales, un 68% tiene probabilidades de contraer VIH, un 40% tiene embarazos no deseados y un 36% aborta.

Para el especialista, existen 6 indicadores de la adicción, por lo que el comportamiento sexual entraría en la categoría de adicción cuando ocurren:

1– Impulsos o pensamientos sexuales perseverantes.

2– Necesidad imperiosa e irrefrenable de algún tipo de contacto sexual: autoerótico, relaciones hetero u homosexuales, líneas hot, etc.

3– Sentimientos de culpa posterior.

4– Pérdida de tiempo, incapacidad para cumplir con sus actividades habituales, gastos desmedidos en pornografía, prostitución, etc.; afectación de sus relaciones amorosas y/o interpersonales.

5– Sentimientos encontrados: tentación versus represión.

6– Abstinencia sexual: inquietud, insomnio, pérdida de concentración, de la atención, etc.

En términos científicos la palabra adicción comporta una fuerte relación con el objeto adictivo (Getty)


Cómo es el tratamiento
“Toda conducta de abuso o francamente adictiva merece ser tratada para que la persona pueda recuperar el control de sus impulsos. Es fundamental trabajar sobre la personalidad ansiosa o temerosa de base para que el hombre adquiera más seguridad personal, maneje mejor los sentimientos de inferioridad, la tolerancia a la frustración y empiece a reconocer -y a confiar- en sus potencialidades amatorias”, explicó Ghedin, y agregó: “No hay tratamientos específicos que ‘curen‘ la adicción al sexo, aunque se puede controlar con terapias cognitivas, grupos de ‘sexo adictos’ y fármacos que calmen los impulsos y la ansiedad”.

“Los tratamientos difieren ya que la estructura de personalidad de uno y del otro son diferentes. Los compulsivos a adictos sexuales son personas con altos niveles de ansiedad que les impide controlar sus impulsos, pueden ser inestables emocionales pero saben del riesgo que corren cuando desean bajar la tensión sexual y no se valen de estrategias para dominar o manipular al otro, en cambio los abusadores son de estructura perversa y usan estrategias para acercarse (aunque sean de riesgo), eligen a la víctima y carecen de empatía -ahondó Ghedin-. Los compulsivos o adictos al sexo se benefician con grupos de ayuda y en algunos casos requieren de alguna medicación para bajar la ansiedad, por el contrario, los abusadores son internados cuando existen acciones legales en su contra”.

Y tras detallar que “el tratamiento es farmacológico, con estabilizadores del ánimo, ansiolíticos, antipsicóticos, etc y con terapias de tipo cognitivo -conductuales para reconocer los pensamientos intrusivos, la vivencia del riesgo y el daño que provocan en la vida ajena”, el especialista remarcó que “la internación se basa en el criterio médico-pisquiátrico de que la persona sea peligrosa para terceros, por lo que necesitará ser aislada para su control y tratamiento”.

Los grupos de ayuda se basan en los doce pasos (como Alcohólicos Anónimos) y proponen como objetivo la “sobriedad sexual”, es decir, lograr tener relaciones sexuales no impulsivas ni generadoras de malestar.

Deborah Schiller es la directora del programa de tratamiento de adicción sexual de Pine Grove en Hattiesburg, Mississipi, Estados Unidos. Allí explicó que las personas habitualmente piensan: “Me gustaría ser un adicto al sexo. No debe ser tan malo”. Según la experta, “es peor que una tortura”.

The Meadows, la clínica en la que se tratan Weinstein y Spacey cuenta con un programa para adictos al sexo, conocido como “Gentle Path” -que se podría traducir libremente como “El Camino dócil”-, en el que sus pacientes hacen terapia a través de actividades artísticas.

Los clientes que acuden a Pine Grove son tratados con rutinas de meditación, charlas en grupo, psicoterapia y desarrollo de habilidades de comunicación. Se les enseña cómo no objetivizar a las personas y cómo lidiar con las fantasías y los recuerdos eufóricos. Según la experta, los adictos sexuales esencialmente necesitan “sobriedad”.

Algunos de los métodos del centro incluyen antidepresivos, estabilizadores del estado de ánimo y en algunos casos incluso medicamentos antiandrógenos para suprimir los impulsos sexuales. El propio centro se define a sí mismo en su web como “el principal centro de tratamiento hospitalario para la adicción al sexo de EEUU”. ( Valeria Chavez)

¿ SOY ADICTO AL SEXO ?

El desafortunado tema del productor de Hollywood Harvey Weinstein, que busca ayuda para su adicción al sexo, se ha hablado y discutido mucho sobre este problema. Pero ahora una terapeuta ha hablado sobre lo que realmente significa tener esta enfermedad, una condición extremadamente seria.

Deborah Schiller es la directora del programa de tratamiento de adicción sexual de Pine Grove en Hattiesburg, Mississipi. Escribiendo para ‘The cut’, explica que las personas piensan a menudo: “Oh, suena divertido. Me gustaría ser un adiccito al sexo. No tiene que ser tan malo”, algo que dista mucho de la realidad. Según palabras de la experta, “es peor que una tortura”.

¿Qué sucede si el placer se convierte en una necesidad? Una mujer expone desde su experiencia cómo es vivir día a día con esta condición
Desorden hipersexual
Un equipo de psicólogos y psiquiatras de la Universidad de California han formulado una lista de criterios para diagnosticar el llamado desorden hipersexual como un tipo más de trastorno de la salud mental. Algunos de los síntomas que reúnen los adictos al sexo incluyen un patrón repetido de fantasías sexuales y el recurrir a la actividad sexual en respuesta a estados de ánimo desagradables como el estrés o la depresión. Además, estos individuos no consiguen tener éxito en sus intentos de reducir o frenar su actividad sexual cuando se dan cuenta de que es problemática.

La sexualidad forma parte natural del ser humano, pero cuando se convierte en una prioridad que interfiere en la vida diaria, en el trabajo, afecta a las relaciones personales y sociales y, además, causa ansiedad y arrepentimiento, entonces se convierte en adicción. El psicólogo y sexólogo Xud Zubieta, director del centro psicológico sexológico Zubieta de Valencia , lo llama “trastorno obsesivo-compulsivo de carácter sexual”.

Quienes padecen trastorno obsesivo-compulsivo de carácter sexual acuden a recibir tratamiento por su propio pie y suelen mantenerlo en secreto

“Mucha gente usa el sexo de vez en cuando para escapar del estrés, esto es algo normal. El problema es que para estos pacientes se trata de una conducta constante, que se intensifica hasta tal punto que el deseo sexual controla todos los aspectos de sus vidas, y además se sienten impotentes en sus esfuerzos por cambiarla”, explica Rory Reid, uno de los autores del estudio, que se publica en la revista ‘Journal of Sexual Medicine‘.

Los resultados también revelaron que el 54% de los afectados se había dado cuenta de que padecía este tipo de conducta sexual antes de los 18 años, y un 30% lo había constatado durante la época universitaria, entre los 18 y 25 años. Además, las conductas más repetidas entre los pacientes incluían la masturbación y el uso excesivo de pornografía, seguidas del sexo consentido y el cibersexo. Estas personas tenían relaciones con trabajadoras sexuales y repetidos encuentros con parejas anónimas, con una media de 15 compañeros sexuales en los últimos 12 meses.

Satiriasis vs ninfomanía
Quienes padecen trastorno obsesivo-compulsivo de carácter sexual acuden a recibir tratamiento “por su propio pie y suelen mantenerlo en secreto. A veces la pareja no se da cuenta. El principal problema de nuestra cultura es el tabú del sexo. No se habla del problema. Puedes pensar que la pareja lo intuye, pero no lo afronta. El nivel de comunicación de muchas parejas es muy bajo. Últimamente se habla más pero no existe un protocolo de educación sexual”, explica Zubieta.

El experto afirma que el tratamiento médico “no debe ser indefinido y el simple fármaco no es suficiente para ‘curar’ esta adicción, que tiene niveles de graduación. “Una adicción leve se soluciona en menos de un año, y una grave lleva más tiempo”.

La satiriasis (adicción al sexo en los hombres) y que la ninfomanía son términos bastante antiguos para hacer referencia a la hipersexualidad. Según Zubieta, la segunda no existe: “Se llama furor vaginal o uterino (deseo violento e insaciable en la mujer de entregarse al acto) y no, no he visto ningún caso. Pueden ser personas muy activas sexualmente pero sin que por ello les cause ningún problema en su vida. Los casos que tratamos son de hombres. Hay menos mujeres porque en este punto de la historia se las educa para ser chicas decentes. Muchas sólo practican el sexo para reproducirse, aunque la sociedad actual está cambiando rápidamente”.

El porno, ¿el culpable?
Schiller comenta que, tradicionalmente, muchas personas desarrollan esta adicción al sexo como resultado de un trauma en su vida. “La pornografía ha cambiado el rumbo del problema. La gente que crece con ella se vuelve adicta de inmediato y acaba transformando su vida” y lo explica a través del ejemplo de dos hombres que vieron este tipo de produzto desde que tenían cuatro años y ahora necesitan masturbarse seis horas diarias.

Los clientes que acuden a Pine Grove, la clínica de la que es directora, son tratados con rutinas de meditación, charlas en grupo, psicoterapia y desarrollo de habilidades de comunicación. Se les enseña a cómo no objetivizar a las personas y a cómo lidiar con las fantasías y los recuerdos eufóricos. Según la experta, los adictos sexuales esencialmente necesitan “sobriedad”.

Para estos pacientes se trata de una conducta constante, que se intensifica hasta tal punto que el deseo sexual controla toda su vida

También se trata a los pacientes científicamente con pruebas psicológicas y test iniciales de más de 500 preguntas cuando acude por primera vez, así como gráficos para ver cómo valoran a los demás. La adicción es su propia enfermedad, que describre como “crónica y devastadora”.

“Buscan algo fuera de sí mismos para solucionarlo. El sexo es uno de esos comportamientos en los que las personas pueden empezar a lidiar con su estrés”, asegura Schiller. Lamentablemente, al igual que la diabetes, no es algo que pueda curarse pero sí existen herramientas para lidiar con ello y así dejar que no afecte a sus vida, que no lastime a sus seres queridos y que no sabotee su carrera profesional.

Aclara que la agresión sexual y la violación están completamente separadas de la adicción al sexo: “Ambas son asaltos violentos que nada tienen que ver con el sexo. Se trata de dominación, como golpear a alguien. Está claro que hay gente famosa que se trata cuando les han pillado haciendo cosas malas, pero el hecho de que sean celebrities y les hayan cogido quebrantando la ley no significa que sean adictos al sexo”, concluye. (Adrian Lopez)

ADICCIÓN AL SEXO Y A LA PORNOGRAFÍA

Cualquier cosa que nos provoque placer en uno u otro sentido, es susceptible de convertirse en una adicción. En general, el ser humano está diseñado para buscar su propio placer, ya sea en las cosas del día a día o en cosas excepcionales, pero el placer es la fuente primigenia de motivación: hacemos deporte por el placer de sentirnos bien a nivel físico y mental, somos amables con nuestros amigos y familiares por el placer que provoca su retorno emocional hacia nosotros, comemos por supervivencia, pero eminentemente por placer, y así un largo etcétera de ejemplos.

Pero la fuente más básica de placer tanto para el hombre como para la mujer es el sexo. La máxima expresión del placer y del bienestar suele ser el orgasmo, pero todo lo que rodea a la relación sexual, desde el flirteo inicial hasta el orgasmo, es una gran fuente de placer y satisfacción para quién la disfruta.

Así pues, no es de extrañar, que todo aquello que nos impulse a conseguir una satisfacción sexual tenga muchos números para convertirse en una adicción. Por supuesto, eso no quiere decir que toda persona sea susceptible de caer en la adicción al sexo o a la pornografía, igual que no todas las personas que toman alcohol se convierten en alcohólicas.

Pero, ¿quién determina qué es una cantidad “normal” de pornografía y qué no lo es?

Características de la adicción a la pornografía
Siguiendo la definición que nos ofrece Wikipedia:

Se acepta como adicción cualquier actividad que el individuo sea incapaz de controlar, que lo lleve a conductas compulsivas y perjudique su calidad de vida.

Así pues, las personas que sufren de adicción a la pornografía, en general, sienten que son incapaces de controlar el consumo de material pornográfico, suelen masturbarse compulsivamente, es decir, muy a menudo sin sentir realmente una excitación ni un deseo sexual previos y como consecuencia de todo lo anterior, su calidad de vida se ve claramente afectada.

Como vemos no se trata de contabilizar el número de productos pornográficos que una persona consume, sino cómo éstos afectan a su vida normal.

En muchas ocasiones, estas personas acaban dejando a un lado su vida personal y, en algunos casos incluso su vida profesional, porque toda su vida empieza a girar entorno a la visualización y el consumo de material pornográfico.

Esta situación se ve agravada por el hecho de que, hoy en día, el acceso a material pornográfico es muy sencillo, cualquier página web puede dirigirte en un momento u otro a una página de contenido para adultos. Además hay que sumarle un hecho importante a esta facilidad, el anonimato. Si hace un tiempo para consumir pornografía debías pasar por “la vergüenza” de pedirle al kioskero una revista pornográfica o pasar por la caja del videoclub para llevarte prestada la cinta de vídeo de turno, ahora todo eso ya no es necesario. Desde la comodidad de casa.


Consecuencias de la adicción a la pornografía
Psicólogos onlineLa adicción a la pornografía tiene consecuencias en todos los ámbitos de la vida de quien la padece, como prácticamente todas las adicciones.

Consecuencias físicas:

La elevada exposición a material pornográfico hace que cada vez se necesite más cantidad para llegar a un estado de excitación. Esto suele afectar a la relación de pareja, ya que ésta se vuelve un elemento “poco excitante”.
Aunque no hay estudios científicos fiables que lo demuestren, la masturbación compulsiva que está presente en la mayoría de los casos de consumo excesivo de pornografía, puede llegar a provocar alteraciones sexuales como eyaculación precoz o disfunción eréctil en los hombres, y anorgasmia o falta de deseo sexual en las mujeres.
Cansancio. Por lo general estas personas suelen aprovechar las horas nocturnas para dar rienda suelta a su adicción, por lo que terminan durmiendo pocas horas con todas las consecuencias que eso comporta.

Consecuencias emocionales:

Sentimiento de vacío. No hay nada diferente de la pornografía que la persona sea capaz de disfrutar.
Sentimientos de culpabilidad. La persona sabe que no debería estar priorizando la pornografía, pero se siente incapaz de dejar de hacerlo. Esto puede llevar a estados depresivos.
Ansiedad. Sobretodo se produce cuando la persona sabe que deberá estar unas horas o unos días sin poder consumir pornografía, esto provoca algo análogo al síndrome de abstinencia.
Irritabilidad. La persona se vuelve arisca, irritable.

Consecuencias sociales

Aislamiento social. Se produce una distancia entre todas las actividades sociales que la persona solía llevar a cabo.
Problemas de pareja. La pérdida de deseo sexual hacia la pareja, sumada al hecho de pasar cada vez menos horas juntos, suele provocar un deterioro importante de la relación.
Problemas laborales. Debido al cansancio acumulado, por una parte, la persona rinde menos en el trabajo. Por otra parte hay personas que aprovechan horas de trabajo para visualizar pornografía con el riesgo que ello comporta.
Problemas económicos. A pesar de que hay mucho material pornográfico gratuito en la red, no son pocas las personas con adicción a la pornografía que desembolsan grandes cantidades de dinero al mes por acceder a contenidos exclusivos.


Solución a la adicción a la pornografía
Aunque la adicción a la pornografía tiene solución, es difícil, como en cualquier otra adicción, que la misma persona por si sola, consiga superarla, lo más probable es que necesite la ayuda de un profesional para ello.

No obstante, si crees que puedes tener un problema con la pornografía, te dejamos una serie de consejos para evitar caer en el extremo de la adicción:

Márcate un tiempo máximo diario para el consumo de material pornográfico y ayúdate de un cronómetro para no pasarte de ese tiempo.
Prioriza la calidad antes que la cantidad. Escoge aquel material que realmente te gusta, sé selectivo/a y consume sólo uno por sesión.
Evita la tentación. Navega por internet con las puertas de la habitación abiertas, no navegues por internet en el lavabo o en tu habitación, contrata una tarifa de datos limitada en tu dispositivo móvil, de manera que no puedas cargar vídeos.
Disfruta de relaciones sexuales con otras personas, disfruta de los olores, las texturas, las sensaciones que te ofrece el cuerpo de otra persona.
De cada dos veces que te masturbes, una de ellas hazlo sin pornografía. Utiliza tu imaginación para recrear fantasías y mastúrbate poco a poco y concentrándote en las sensaciones. (Silvia Catalan)

Así nacen los hábitos compulsivos

Mordisquearse una uña de vez en cuando puede considerarse una práctica bastante común (el 25% de la población mundial lo hace) pero cuando se convierte en un hábito compulsivo ya conforma un problema puesto que el daño puede alcanzar niveles importante para nuestra salud. Pero, ¿cómo surgen estos hábitos obsesivo-compulsivos que afectan a muchísimas personas en el mundo?

Desde morderse las uñas a rascarse la piel, tocarse el pelo, frotarse los ojos… los hábitos compulsivos pueden afectar a nuestra relación con los demás. Ahora, un nuevo estudio llevado a cabo por un equipo de investigadores de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) acaba de arrojar luz al respecto en su estudio publicado en la revista American Journal of Psychiatry.

Según los expertos, un fallo en el “encendido” del sistema de control del cerebro podría sentar las bases de las compulsiones en el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), dejando fuera las teorías sobre que estos trastornos están causados por preocupaciones u obsesiones por parte de los sujetos, sino por una condición provocada cuando el sistema de hábitos del cerebro se vuelve loco.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores escanearon los cerebros de 37 pacientes con TOC y 33 personas sin este trastorno. Sometieron a los voluntarios a una prueba repetitiva de respuesta conductual, descubriendo que los pacientes con TOC eran menos capaces de detener sus hábitos mientras se observó una actividad cerebral excesiva en el núcleo caudado, una región que debe “encenderse” correctamente para que podamos controlar nuestros hábitos ya que participa en la modulación del movimiento.

Así, los científicos creen que las compulsiones pueden estar causadas por un mal funcionamiento en el sistema de hábito del cerebro y que estos hallazgos no son específicos para personas con trastorno obsesivo-compulsivo, sino para cualquier hábito de carácter repetitivo.

“No es sólo el TOC, hay una serie de comportamientos humanos que ahora se consideran ejemplos de compulsividad, incluido el abuso de drogas, el alcohol y los atracones. Lo que todos estos comportamientos tienen en común es la pérdida de control de arriba hacia abajo, tal vez debido a la falta de comunicación entre las regiones que controlan nuestro hábito y aquellos que, como la corteza prefrontal, que normalmente ayudan a controlar la conducta volitiva”, explica Claire Gillan, coautora del estudio.

“Mientras que algunos hábitos pueden hacer nuestra vida más fácil, como la automatización del acto de la preparación del café por la mañana, otros van demasiado lejos y pueden tomar el control de nuestras vidas de una manera mucho más insidiosa con la formación de nuestras preferencias, creencias, y en el caso del TOC , incluso nuestros temores. Tales condiciones están entre las más difíciles de tratar, ya sea por la terapia de comportamiento cognitivo o por las drogas”, aclara Trevor Robbins, coautor del trabajo.