¿Cómo de probable es que te engañe tu pareja?

¿Si ha sido una vez infiel? ¿Lo será de nuevo? ¿Un infiel lo es y será siempre?

A pesar de que la infidelidad es un campo con investigaciones cada vez más abundantes, lo cierto es que hay pocos sobre el papel acerca de la predicción de la infidelidad con el paso del tiempo. Normalmente nos interesamos en los factores que subyacen a la infidelidad y no en qué probabilidades hay de que vuelva a ocurrir.

De forma anecdótica, lo que solemos creer es que si alguien ha sido infiel en el pasado, lo más probable es que vuelva a serlo de nuevo. Aunque no hay una manera real de vaticinar con precisión si una persona va a engañar a su pareja, el viejo dicho de ‘tramposo una vez, tramposo siempre‘ existe por una razón. Pero, ¿cuánta verdad hay en esta creencia popular?

En un entorno en el que tener múltiples parejas es una posibilidad social, la infidelidad, si existe en las relaciones románticas, puede tener distintos significados. Así, por ejemplo, es posible que ciertas personas solo experimenten la sensación de infidelidad si se violan ciertas normas específicas del contexto de la relación.

También es cierto que los individuos que experimentan la misma situación con relación a sus padres tienen más propensión a ser infieles -no hay datos concretos-, puesto que la familiaridad con un comportamiento es más probable a través del aprendizaje social y la educación.

Tener conocimiento de que nuestra pareja nos ha sido infiel puede ser una experiencia profundamente inquietante y desorientadora, haciéndonos dudar de en quién podemos confiar a partir de esa revelación.

Experimento sobre infidelidad

Los investigadores contaron con la participación de 484 personas solteras (329 mujeres y 155 hombres) que habían mantenido al menos 2 relaciones en los últimos 5 años con objeto de averiguar si ser infiel una vez inclinaba la balanza para volver a engañar a la pareja o no. Todos los participantes mantenían relaciones heterosexuales, aunque los expertos esperan poder examinar parejas del mismo sexo en el futuro.

A pesar de que cada persona o pareja puede tener diferente definición de lo que es ‘engañar‘ o ser infiel, para el estudio, los investigadores tipificaron el engaño en la participación en una relación sexual con alguien que no fuera la pareja.

Los voluntarios tuvieron que cumplimentar un cuestionario cada 4-6 meses durante 5 años, con preguntas como “¿Ha tenido relaciones sexuales con alguien que no sea su pareja desde que empezó a salir seriamente?“.

¿Cuáles fueron los resultados?

Aquellos que ya habían sido infieles tenían 3 veces más probabilidades de volver a engañar en otra relación sentimental. También descubrieron que aquellos que habían sido engañados en el pasado eran más propensos a averiguar si sus compañeros posteriores estaban siéndoles infieles.

La infidelidad es un área llena de conflictos y perspectivas diferentes

Estos resultados sugieren que si alguien ha luchado por ser fiel en el pasado, debe hacer un trabajo personal para averiguar por qué tuvo lugar esa infidelidad para que puedan evitar repetir esos patrones en el futuro. Y si alguien ha estado con una pareja infiel en el pasado, es posible que deseen prestar mucha atención a cualquier señal de alarma para evitar terminar en esa situación de nuevo“, explica Kayla Knopp, líder del trabajo.

¿Cómo hay que hacer frente a estos resultados? Lógicamente un estudio con menos de 500 personas es una muestra relativamente pequeña y la infidelidad es un tema bastante complejo que no se ciñe exclusivamente a tener una relación sexual con otra persona que no es nuestro compañero. Sea como fuere, el estudio sí proporciona cierta información interesante sobre la probabilidad de que alguien que ha engañado antes lo haga de nuevo en el futuro.


Factores de riesgo asociados a la infidelidad
1. Bajo compromiso en la relación.
2. Disminución de la satisfacción sexual y de las relaciones sexuales.
3. Rasgos específicos de la personalidad (por ejemplo, neuroticismo y menor aceptación)
4. Actitudes permisivas sobre el sexo / infidelidad.
5. Estar en un contexto social que aprueba la infidelidad.
Referencia: Once a Cheater, Always a Cheater? Serial Infidelity Across Subsequent Relationships. Kayla Knopp et al. 2017. Archives of Sexual Behavior doi.org/10.1007/s10508-017-1018-1

Tipos de orientación sexual

Estamos acostumbrados ya a términos como transexual, heterosexual o bisexual, pero existen una gran variedad de tendencias sexuales.

Las exploramos:
Asexual

La asexualidad podría considerarse una falta de orientación sexual pues las personas asexuales no sienten ni atracción física ni sexual hacia ninguna persona. Sienten falta de atracción o deseo sexual por defecto. No tiene nada que ver con la abstinencia sexual.


Agénero

La American Academy of Pediatrics (AAP) y la American Psichology Association (APA) consideran que la orientación sexual es parte de la naturaleza de la persona. En este caso, el agénero es aquella persona que no se identifica con ningún género. Su identidad sería destacada como nula.


Arromántico

Un arromántico es una persona que no experimenta atracción romántica hacia otras personas. Estas personas no carecen de conexión emocional / personal con otras, pero no presentan una necesidad instintiva de desarrollar conexiones de naturaleza romántica.


Transgénero

Persona cuyo género no coincide con el que te fue socialmente asignado al nacer. Así, los agéneros, los bigénero, los pangénero, los andróginos, los transexuales o los travestís entrarían dentro de los transgénero.


Graysexual o Gris-asexual

Personas que se encuentran entre la sexualidad y la asexualidad. Se trata de una conexión más fluido entre la sexualidad y la asexualidad, de ahí que los que se identifiquen con esta tendencia sexual pueden sentirse heterosexuales, gays o cualquier otra identidad sexual dentro o fuera del binario de hombres y mujeres.


Demisexual

Alguien que se identifica como demisexual no suele sentir atracción sexual a menos que ya haya formado un fuerte vínculo emocional con dicha persona. Este vínculo puede o no ser romántico.


Lithsexual

Las personas con este tipo de orientación sexual experimentan atracción hacia otras personas, pero ciertamente no tienen la necesidad de ser correspondidas ni busca que el deseo sea recíproco.


Sapiosexual

Los sapiosexuales se caracterizan por sentirse atraídos por la inteligencia de una persona. El vínculo aquí es intelectual.


Skoliosexual

La skoliosexualidad es la tendencia sexual orientada a géneros no binarios (hombres o mujeres), esto es, los skoliosexuales se sienten atraídos por personas transgénero (identificarse como hombre, mujer, ambos o ninguno, que no se corresponde con el género que poseen) e intergénero (su identidad se sitúa en un punto medio entre dos géneros, usualmente los binarios).

A un skoliosexual le atraen las personas que no son cisgénero (en las que la identidad de género y el género asignado al nacer coinciden).


Pansexual

La pansexualidad hace referencia a aquellas personas que sienten que son sexualmente, emocionalmente o espiritualmente capaces de enamorarse de todos los géneros.


Polisexual

Parecido a la pansexualidad, una persona polisexual puede sentirse atraída por algunas personas de distinto género o distinto sexo, pero sin que todos los sexos o géneros atraigan de la misma manera o al mismo nivel.


Autosexual

En la autosexualidad, la atracción es hacia uno mismo, como una forma de alimentar el amor propio. Los autosexuales pueden ser también asexuales.


Pornosexual

La pornosexualidad hace referencia a personas que solo encuentran satisfacción sexual viendo pornografía por encima de las relaciones sexuales reales.


Antrosexual

Los antrosexuales desconocen su orientación sexual pero, a pesar de ello, pueden desarrollar vínculos amorosos con cualquier persona de cualquier género e identidad. Sería como una mezcla de demisexualidad, bisexualidad y pansexualidad, con la salvedad de que el antrosexual no sabe cuál es su tendencia sexual.


Heterosexual

Acabamos con las tres orientaciones sexuales principales, la heterosexualidad, la homosexualidad y la bisexualidad. Los heterosexuales sienten atracción sexual o emocional hacia personas del sexo opuesto. Constituye una mayoría sexual promedio en determinadas especies.


Homosexual

La homosexualidad se refiere a la atracción sexual o emocional hacia personas del mismo sexo, ya sean mujeres-mujeres (mujeres homosexuales o lesbianas) u hombres-hombres ( gays).


Bisexual

La bisexualidad hace referencia a las personas que experimentan atracción física o sentimental hacia individuos de los géneros binarios, masculino y femenino.

Los beneficios de hablar sobre sexo

Un estudio investiga algunos de los factores que pueden influir en el interés sexual.

Las mujeres que viven con su pareja tienen más del doble de probabilidades de perder el interés sexual en comparación con los hombres. Esta es una de las conclusiones del estudio llevado a cabo por científicos del Centro de Investigación en Salud Sexual de la Universidad de Southampton (Reino Unido) y que recoge la revista BMJ Journal.

Los expertos examinaron los datos de la tercera Encuesta Nacional de Actitudes y Estilos Sexuales, la mayor investigación científica sobre el estilo de vida sexual en Estados Unidos, para ver cómo la falta de interés en el sexo variaba según el género y qué factores psicológicos estaban asociados con este fenómeno.

El equipo examinó las respuestas de 4.839 hombres y 6.669 mujeres de entre 16 y 74 años que habían convivido con su pareja (del mismo sexo o del sexo opuesto) durante al menos un año.

Más del 34% de las mujeres afirmaron carecer de interés por el sexo, en comparación con el 15% de los hombres. Además, más del 60% de las mujeres entrevistadas y más del 50% de los hombres informaron sentirse angustiados por su disminución del deseo sexual.

Algunos de los factores asociados con un bajo interés sexual bajo, tanto para hombres como para mujeres, fueron haber tenido una infección de transmisión sexual en el año anterior, haber experimentado sexo no consentido, sentirse mal mental y físicamente y no sentirse emocionalmente cerca de su pareja durante las relaciones sexuales.

Graham y sus colegas también descubrieron una serie de factores que estaban asociados con la falta de interés sexual exclusivamente en las mujeres. Encontraron que las mujeres que habían tenido tres o más parejas en el último año eran menos propensas a carecer de interés sexual que las mujeres con una sola pareja.

Haber estado embarazada en el último año y haber tenido al menos un niño pequeño también se asoció con un bajo interés sexual en las mujeres, pero no en los hombres.

La falta de “competencia sexual” de la pareja en también estaba fuertemente asociada con el interés cada vez menor de las mujeres por las relaciones sexuales.

Pornosexual, ¿un nuevo tipo de orientación sexual?

Homosexuales, heterosexuales, pansexuales… nos suenan. Pero, ¿sabes qué es un pornosexual? Indagamos en otras tendencias sexuales.

El sexo es una de las formas más expresivas de intimidad entre dos personas (o más, depende del caso). Nos desnudamos, física y emocionalmente y nos exponemos tal y como somos. Pero, ¿qué es exactamente un pornosexual?

Partimos del hecho de que el que es pornosexual disfruta con la pornografía por pura gratificación sexual. Pero, ¿cuál es la salvedad? Que su elección de ver pornografía es excluyente; esto es, no existe la posibilidad de una relación sexual en la vida real, sino que se convierte en el único modo en que una persona puede excitarse y alcanzar el orgasmo. Solo se consigue con pornografía.

¿Por qué sucede esto? El empleo del porno para reemplazar el sexo real se convierte en una droga que entumece los deseos de lograr mayor intimidad con alguien, de crear una conexión profunda. Y ya no se necesita, no se busca y no se desea. Es mucho más fácil relacionarse con un ordenador, smartphone o tableta que con una complicada persona de carne y hueso.

La pornosexualidad es, por tanto, un fenómeno emergente en que la orientación sexual del individuo está vinculada solamente a la pornografía.

La pornosexualidad no es una orientación sexual comparable a ser heterosexual o bisexual pues, en este caso, el placer sexual no se deriva de una persona “real“, cara a cara. Cierto es que ver pornografía es una forma útil de explorar y aprender sobre los deseos sexuales, pero la moderación es clave. Demasiado puede sesgar el equilibrio y volver insensible cuerpo y cerebro, escogiendo finalmente la opción del porno como reemplazo del sexo en la vida real.

Puesto que toda su gratificación sexual es la gratificación de uno mismo, nunca han aprendido las clases de habilidades sociales para formar relaciones sanas e íntimas,” explica Lawrence Siegel, sexólogo clínico y consultor de educación sexual en los Institutos Modernos de Terapia Sexual.

El ascenso del porno en la era digital

Un estudio llamado ‘Brain Structure and Functional Connectivity Associated With Pornography Consumption‘ y publicado en la revista JAMA de la Journal of the American Medical Association, concluyó que el 66% de los hombres y el 41% de las mujeres ve porno, sea o no en internet, al menos una vez al mes.

¿Es realmente la pornosexualidad una tendencia sexual o una forma de enmascarar el miedo a las relaciones?

El anonimato que ofrece la red ha contribuido al aumento de más personas que se identifiquen como pornosexuales. Considerando que los hombres son generalmente más propensos a hacer uso del porno, aumenta su probabilidad de identificarse como tales.

La pornosexualidad difiere de otras orientaciones sexuales porque se trata de un comportamiento aprendido, vacío de vínculos de apego y comunicación entre humanos.

Varios estudios han demostrado que el consumo de porno puede afectar al cerebro, alterando su estructura y funcionamiento, y aumentando la probabilidad de adicción a este comportamiento. La producción de dopamina es más activa al ver pornografía. Así, este neurotransmisor surge en respuesta a la anticipación y la expectativa, invitándonos a darnos placer a nosotros mismos mientras consumimos pornografía. Es decir, si se asocia algo previo –por ejemplo, ver porno– con la sensación de placer posterior, la dopamina comienza a fabricarse.

Por otro lado, utilizar la pornografía como única fuente de placer puede disminuir la sensibilidad del centro de recompensa del cerebro, provocando que cuanto más porno se observa, menor sea la actividad en los centros de recompensa del cerebro -y más se necesite-, según un estudio llevado a cabo por investigadores alemanes y publicado en la revista JAMA Psychiatry. De ahí que el cerebro de un adicto al porno sea comparado a menudo con el de un drogadicto o alcohólico.

La forma y el tamaño del rostro revelan tu comportamiento sexual

Hay un tipo de rostro que predispone a un mayor deseo sexual y a estar más abiertos a una infidelidad.

Existe un interés creciente en la comunidad científica por el estudio de la morfología facial. Ahora, un estudio desarrollado por expertos de la Universidad de Nipissing en Ontario (Canadá) y que recoge la revista Archives of Sexual Behavior, concluye que el tamaño y la forma de la cara pueden predecir el deseo sexual y la probabilidad de engañar a la pareja.

Los expertos exponen sus conclusiones en dos estudios separados. En el primero, examinaron a 145 estudiantes universitarios de ascendencia caucásica (el 48% eran hombres) que mantenían una relación sentimental heterosexual en el momento del estudio. Cumplimentaron diversos cuestionarios acerca de su comportamiento sexual y su deseo sexual y se realizaron fotografías de su rostro. También se tomaron medidas de las proporciones de su cara para obtener el índice FWHR (high facial width-to-height ratio), una medida del ancho y largo de la cara.

¿Cómo se mide el índice FWHR?

El ancho se mide por la parte más amplia de la cara, mientras que el largo del rostro se mide desde la parte de arriba de las cejas hasta el labio superior.

El segundo estudio, fue similar al anterior pero con una muestra mayor: 314 participantes, con el fin de ver si podrían replicar los hallazgos en una muestra más amplia, añadiendo a la mezcla preguntas sobre su orientación sexual, las posibilidades de considerar infieles a sus parejas y la orientación sociosexual (inclinación personal hacia el sexo casual).

Ambos estudios llegaron a la misma conclusión: los hombres y las mujeres con mayor índice FWHR (es decir, con rostro más ancho, más cuadrado y más corto), presentaban una mayor libido o deseo sexual que las personas con caras más pequeñas y estrechas. Además, estaban también más abiertas a tener relaciones sexuales casuales y podrían plantearse ser infieles a su respectiva pareja, aunque esto último solo fue asociado a los resultados en los varones, es decir, que los hombres con caras anchas y cuadradas pueden ser más propensos a la infidelidad y sentirse más cómodos con la idea de mantener deseo casual.

Juntos, estos hallazgos sugieren que las características faciales podrían transmitir información importante sobre las motivaciones sexuales humanas“, comenta Steven Arnocky, líder del trabajo.

Hay un creciente interés en la morfología facial, en cómo la forma del rostro humano puede asociarse con ciertas actitudes, comportamientos y rasgos de personalidad

Según los autores, esta es la primera vez que la investigación vincula el FWHR humano con el deseo sexual y la psicología sexual.

Aunque el estudio es puramente observacional y no puede explicar la causalidad, los investigadores apuntan a la testosterona como posible factor responsable de los resultados.

Limitaciones del estudio

La muestra de población era bastante limitada; eligieron a estudiantes universitarios como sujetos del estudio en el supuesto de que el interés sexual es más alto en la edad adulta temprana, pero esta suposición es discutible. En segundo lugar, la medida por la infidelidad era, según los autores, bastante restringida. Apenas dos valores del cuestionario abordaron esta cuestión. Por último, los investigadores sugieren que la investigación futura debe explicar otros factores que pueden influir en el comportamiento sexual, como las creencias conservadoras sobre el sexo o la pasividad sexual.

Referencia: The Facial Width-to-Height Ratio Predicts Sex Drive, Sociosexuality, and Intended Infidelity. Archives of Sexual Behavior 2017

Mitos y verdades del sexo oral

  • El sexo oral suele ser visto como una alternativa segura a la penetración. ¿Es así? La creencia de que se encuentra libre de riesgos está muy extendida entre algunos adultos y adolescentes. Pasamos revista a los mitos y verdades sobre el sexo oral.

El ‘boom‘ del sexo oral
La revolución sexual de los años 60 convirtió en una actividad más común la práctica del sexo oral entre personas de todas las edades. Tanto la fellatio (estimulación oral del pene) como el cunnilingus (estimulación oral de la vagina) solía ser practicado únicamente por una minoría. Ahora, el sexo oral es tan importante como el coito. Su popularidad ha llevado precisamente a que se extiendan ciertos mitos y conceptos erróneos que en realidad podría estar perjudicando nuestra vida sexual.

1. No se puede contraer una infección de transmisión sexual por sexo oral
¿Verdadero o falso? Falso. Se trata de un mito muy extendido entre los adultos más jóvenes, pero lo cierto es que practicar sexo oral sin protección nos pone en riesgo de una contraer una infección de transmisión sexual. El centro de información del VIH, HIV InSite, de la Universidad de California en San Francisco (EE. UU.), indica que si una pareja practica una felación a un hombre, el riesgo aumenta si tiene algún corte en la boca. Dar sexo oral a una mujer también puede aumentar el riesgo de infección si hay sangre menstrual. Aumenta el riesgo si la mujer tiene otra ETS (enfermedad de transmisión sexual) además del VIH. Y aumenta el riesgo si la persona que realiza el sexo oral tiene llagas o cortes en la boca.

2. No se puede contraer la sífilis practicando sexo oral
¿Verdadero o falso? Falso. Podemos contraer infecciones de transmisión sexual a través del sexo oral, y eso incluye también la sífilis (enfermedad sexual causada por la bacteria Treponema pallidum, que provoca úlceras en los órganos sexuales y manchas rojas en el cuerpo). Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) muestran que un número significativo de casos de sífilis ocurren a través del sexo oral sin protección. El CDC recomienda el uso de preservativos durante el sexo oral para reducir el riesgo de enfermedades de transmisión sexual.

3. Cepillarse los dientes antes del sexo oral puede conducir al VIH
¿Verdadero o falso? Falso. Tener diminutas heridas en la boca tras cepillarse los dientes, y luego practicar sexo oral, no representa ninguna amenaza, pues estas heridas no proporcionan suficiente acceso al torrente sanguíneo. El VIH raramente se transmite a través de la boca, porque la saliva contiene una enzima que previene que el VIH se transmita, según AIDS Vancouver, una organización sin ánimo de lucro destinada a aliviar la vulnerabilidad colectiva al VIH y al SIDA mediante el apoyo, la educación pública y el trato de la comunidad. Así, el riesgo de transmisión del VIH a través del sexo oral es menor que con el sexo anal o vaginal pero, eso sí, el riesgo no es de 0. La web AIDS.Gov, que aúna recursos e información de EE. UU. sobre el VIH y el SIDA, expone si la sangre, el semen, los líquidos vaginales o la leche materna, se pasaran a una pareja sexual no infectada, esa persona contraería el virus.

4. El zumo de piña cambia el sabor del semen
¿Verdadero o falso? Falso. Un nuevo mito, con salvedades. Los líquidos corporales, como el sudor, la saliva, las secreciones vaginales y los líquidos seminales, pueden verse influenciados por la dieta y los hábitos de estilo de vida. Sin embargo, estos resultados no son inmediatos, es decir, beber zumo de piña justo antes de practicar sexo oral no hace que cambie el sabor del semen. Aunque el semen puede estar un poco más concentrado, una dieta sana y equilibrada y mantenerse hidratado puede ayudar a que sea menos picante. Así que por más piña que se coma, el semen jamás tendrá el sabor de una piña colada 😉

5. Las mujeres no pueden tener un orgasmo durante el sexo oral
¿Verdadero o falso? Falso: Un mito popular -aunque quizá no tan extendido- es que las mujeres únicamente pueden tener un orgasmo durante el coito vaginal. Y es más bien al contrario. La verdad es que hasta el 80% de las mujeres tienen dificultades para tener un orgasmo durante la penetración vaginal; sin embargo, sí que son capaces de alcanzar el orgasmo a través de la estimulación manual y oral. Disipar estos mitos del sexo oral nos llevará a tener mejor sexo y más seguro.

6. Los hombres ofrecen tanto sexo oral como reciben, especialmente los hombres mayores
¿Verdadero o falso? Verdadero solo en el último caso. Está muy extendida la creencia popular de que los hombres, especialmente los hombres mayores, ofrecen tanto sexo oral a las mujeres como las mujeres a los hombres. Sin embargo, un estudio publicado en la revista The Journal of Sexual Medicine descubrió que solo el 55% de los hombres en el rango de 20 a 24 años de edad admitió dar sexo oral en el último año, en comparación con el 75% de las mujeres que sí lo hacían. En el rango de edad de 30 a 39 años, el 69% de los hombres ofrecía sexo oral a mujeres en comparación con el 59% de las mujeres. Este patrón sugiere que cuanto más envejeces, más recíproco eres en el sexo oral.

7. Hacer sexo oral puede reducir el riesgo de preeclampsia
¿Verdadero o falso? Verdadero. Las mujeres embarazadas que realizan felaciones a su pareja masculina pueden disminuir su riesgo de preeclampsia. Un estudio publicado en la revista The Journal of Reproductive Immunology encontró en las mujeres una fuerte correlación entre una disminución de la incidencia de preeclampsia y la frecuencia con que una mujer practicaba el sexo oral. Si una mujer tenía relativamente poca exposición al semen del padre, tendría un riesgo más alto de desarrollar preeclampasia. Los investigadores creen que esto ocurre debido al desarrollo de la tolerancia inmunológica vía inserción oral y la absorción gastrointestinal del semen. Esto apoya la idea de que una mayor frecuencia de la práctica sexual con el mismo compañero que a su vez es el padre del futuro bebé, puede disminuir significativamente sus posibilidades de desarrollar preeclampsia.

8. Ingerir semen durante el sexo oral puede aliviar las náuseas del embarazo
¿Verdadero o falso? Verdadero. Las náuseas suelen aparecer durante los primeros meses del embarazo, y estas se pueden remediar con una cucharadita de jengibre o menta. Sin embargo, un artículo escrito por el psicólogo de la Universidad Estatal de Washington Gordon Gallup, sugiere que las mujeres embarazadas que tragan el semen del padre pueden aliviar sus episodios de náuseas matutinas. El cuerpo de la mujer primero rechazará el semen del padre después de la ingestión como una infección y luego reaccionará ante el vómito, según Gallup.

9. El sexo puede disminuir el riesgo de depresión
¿Verdadero o falso? Verdadero. Practicar sexo, incluido el sexo oral, puede mejorar el estado de ánimo, aumentar el afecto y evitar la depresión. Así lo determinó un estudio publicado en la revista Archives of Sexual Behavior, que descubrió que el líquido seminal puede contener propiedades antidepresivas y disminuir significativamente la depresión en las mujeres. Concrétamente, los investigadores concluyeron que no era exactamente el semen, sino la frecuencia de la práctica del sexo en general, lo que hizo que las mujeres se sintieran más felices.

¿Por qué el rojo nos hace sentir más atractivos?

Si quieres sentirte más sexy, ya sabes: Vístete de rojo. Lo dice la ciencia.

El color rojo nos hace sentir más atractivos

Desde el punto de vista de la psicología popular sobre los colores, el rojo es el color más apasionado, el que se usa como señal de alarma y reclamo, pues capta la atención de inmediato. También está vinculado obviamente a la sangre, al amor, a la intimidad y a la alegría, y en el lado negativo, a las malas notas, a los problemas económicos (números rojos), a la guerra, a la violencia o a lo prohibido. El rojo está muy presente en las señales de tráfico, en los semáforos, en los precios de las rebajas y en los alimentos (fruta, carne, especias).

Es el color de la prisa y de la urgencia, de lo inmediato, y también de la atracción sexual. Por eso las prendas de color rojo, no digamos la ropa interior, siempre han tenido un toque especial y una intención seductora, porque elevan la autoestima de quien las lleva. Tiene su explicación científica.

Según un estudio liderado por Anne Berthold, psicóloga de la Universidad de Zúrich, en Suiza, las personas que se visten con tonos rojos, se ven a sí mismas más guapas y atractivas que las que van vestidas de azul. Para llevar a cabo la investigación, publicada en el European Journal of Social Psychology, los científicos pidieron a un grupo de voluntarios que se pusieran una camiseta o azul o roja y que entraran en unos compartimentos equipados con espejos, como los probadores de las tiendas. Luego, les solicitaron que evaluaran su propio atractivo.

Finalmente, les indicaron que se volvieran a calificar, pero en esta ocasión después de hacerse una foto a sí mismos y verse en ella. El resultado fue concluyente: los que iban de rojo se sentían más sexis. Según los autores de la investigación, la razón de este efecto es que este color llama más la atención e indica disponibilidad erótica. Vestirse de rojo indica que estás sexualmente más receptivo que si te pones ropa azul o de otro color. Esto tiene una contrapartida: que lucirlo puede ser contraproducente para los individuos más tímidos, a los que les resulta incómodo llamar la atención ajena.

Otros estudios revelan que la fascinación por el rojo tiene una base objetiva basada en la biología. Un experimento de 2010 llevado a cabo por varias universidades y publicado en el Journal of Experimental Psychology, indicaba que las mujeres vestidas con este color resultaban más seductoras. Para medir la influencia del rojo sobre la atracción sexual, un equipo de psicólogos mostró a un centenar de veinteañeros fotos de mujeres con un nivel de atractivo similar, pero con el marco o en rojo o en blanco.

Este color llama más la atención e indica disponibilidad erótica.
En otras fotos jugaban con el contraste de colores entre el rojo, el gris, el verde y el azul. Finalmente, mostraron imágenes de mujeres cuya camiseta había sido coloreada de rojo o de azul. En todas las circunstancias, las mujeres que aparecían con el marco rojo o usando prendas de ese color fueron consideradas más atractivas y deseables sexualmente por los hombres que las que estaban vestidas o enmarcadas con otros tonos. La explicación tendría su origen en la fisonomía de nuestros ancestros primates.

Por ejemplo, las hembras de los babuinos y los chimpancés se enrojecen a modo de señuelo sexual cuando se acerca la ovulación. De esta forma consiguen atraer a los machos y aumentar su disponibilidad para copular. Algo parecido pasa con nosotros, los seres humanos. Y es que la sexualidad es mucho más primitiva de lo que solemos creer y el rojo ha conservado esa capacidad de atraer.

Las hembras de los babuinos y los chimpancés se enrojecen a modo de señuelo sexual cuando se acerca la ovulación.

¿PORQUÉ LOS HOMBRES DESPUÉS DEL SEXO NO SERVIMOS PARA NADA?

La causa del ‘bajón‘ masculino después del sexo
Después de la eyaculación se concentran en el hombre altos niveles de prolactina, la misma hormona que hace posible la lactancia, y responsable de la caída del deseo sexual.

De la pasión intensa al sueño profundo en pocos minutos. Una de las transiciones biológicas más rápidas en el hombre sucede tras el coito: es el periodo refractario, el “bajón” producido después del orgasmo, tras eyacular, y que se alarga hasta que el hombre es capaz de nuevo de iniciar otra relación sexual. Puede durar desde pocos minutos en los hombres más jóvenes hasta algunas horas. Esta fase está relacionada con un complejo juego de hormonas, entre ellas la prolactina. La misma hormona que hace posible la lactancia materna está implicada en unos 300 procesos biológicos, entre ellos la producción del semen y también el deseo sexual.

La investigadora Susana Lima del centro Champalimaud for the Unknown, como parte de su serie de publicaciones La neurobiología del sexo, ha observado este proceso en ratones de laboratorio: “resulta chocante comprobar cómo antes de la eyaculación, la hembra es el objeto más deseado y, justo después del orgasmo, queda relegada a un segundo plano“, explica. Durante diferentes fases del comportamiento sexual de los ratones, se midieron sus niveles de prolactina y se observó que, tras el orgasmo y la eyaculación, se produce un pico en los niveles de prolactina en ambos sexos, lo que coincide con una bajada del deseo sexual.

¿POR QUÉ LOS HOMBRES SE DUERMEN DESPUÉS DEL SEXO?

Evolutivamente, puede explicarse de la siguiente manera: dado que biológicamente el objetivo de la eyaculación es la reproducción, el hombre tratará de conservar las energías hasta que pueda aparearse con otra hembra. Una fase de reserva que se le atribuye a la prolactina. Pese a ello, aún faltan más estudios que lo corroboren. “Una manera de acortar el periodo refractario sería presentar a una nueva hembra“, explica la investigadora. Esto aumentaría el nivel de otro tipo de hormonas, como la dopamina y la adrenalina, y volverían a reactivar el deseo sexual.

No obstante, la relación entre prolactina y deseo sexual se ha establecido con anterioridad. Los hombres que padecen un tumor de hipófisis experimentan una sobreproducción de prolactina, y eso produce una bajada del deseo sexual. Lo mismo les ocurre a las mujeres que están dando el pecho, momento en que los niveles de prolactina aumentan.

Por tanto, ¿podría el control sobre la prolactina convertirse en el sustituto de la viagra? En teoría, disminuyendo conscientemente los niveles de prolactina podríamos manipular, en este caso aumentar, el deseo sexual. Para Lima, la prolactina parece un serio candidato. “En estos momentos, estamos bloqueando prolactina en las áreas cerebrales que sabemos que son importantes para el comportamiento sexual y ver cuáles de estas áreas se encienden“, explica. Todavía falta por comprobar exactamente en qué medida está involucrada la prolactina en el deseo sexual.