ÚLTIMOS DESCUBRIMIENTOS SOBRE ANSIEDAD:

Suplementos nutricionales en el trastorno de ansiedad.
Autor/autores: Mónica Fernández-Rodríguez , Isabel Rodríguez-Legorburu, María I. López-Ibor Alcocer
Fecha Publicación: 25/10/2017

En los últimos años se ha observado la existencia de una relación directa entre la aparición de trastornos de ansiedad, así como alteraciones del sueño, y del estado de ánimo, como consecuencia de una alimentación deficiente, o inadecuada.

Los hábitos alimenticios en las sociedades occidentales han cambiado mucho en las últimas décadas aumentando la ingesta de alimentos de bajo contenido en vitaminas y minerales, elevado nivel calórico y consumo fácil por su rápida preparación. Quizá es debido a los nuevos estilos de vida que afectan directamente a la organización y planificación familiar impidiendo que cumplamos una dieta adecuada. Sin embargo, cada vez más y sobre todo en adultos jóvenes hay más interés por aspectos relacionados con la nutrición sana y equilibrada, así como por el aprendizaje de técnicas culinarias.

En este trabajo se ha realizado una revisión bibliográfica y descriptiva del concepto ansiedad y su existencia vinculada a las alteraciones en la dieta y alternativas para el tratamiento de dicha sintomatología. Se analizan sus características y la repercusión en el paciente. La información utilizada para el trabajo se ha obtenido sobre todo de PubMed, PsycARTICLES, PsycCRITIQUES y PsicINFO introduciendo las palabras clave “salud mental”, “nutrición”, “diet”, “fitoterapia”, “alternativas naturales”, “anxiety”, “estado de ánimo”, “alteración del sueño”.

Es importante tener en cuenta que un determinante claro de la salud mental es el estado nutricional que tenga el paciente, por lo que sería interesante y beneficioso que, a la hora de realizar un tratamiento psicofarmacológico en los trastornos mentales, este fuese integral, y se tuviera en cuenta el estado nutricional del individuo, y si fuera preciso indicar suplementos nutricionales de forma primaria, o como coadyuvantes en el tratamiento médico(1)

El uso de suplementos alimenticios, fitoterapia y fármacos alternativos, así como la implementación de una nutrición adecuada y sana podría ser útil para el tratamiento de muchas de las afecciones psiquiátricas, incluyendo la depresión, las psicosis, y las demencias, pudiendo incluso reducir la prevalencia de las mismas.

ÚLTIMOS DESCUBRIMIENTOS SOBRE DEPRESIÓN:

Suplementos nutricionales en trastornos depresivos

Biomedical Research Centre in Mental Health Network (CIBERSAM) G10,

En el mundo desarrollado y cada vez más en economías emergentes los habitantes están más sobrealimentados y a la vez más infra nutridos, no llegando incluso a ingerir los requerimientos mínimos diarios de diversos nutrientes esenciales para el buen funcionamiento de nuestro cerebro y de nuestro cuerpo en general.

Los mecanismos por los que la nutrición afecta a la salud mental son variados: a) el cerebro humano presenta una alta tasa metabólica, por lo que utiliza un elevada proporción de nutrientes y de energía, b) su adecuada estructura y funcionamiento dependen del adecuado aporte de nutrientes tales como aminoácidos, grasas, vitaminas, minerales y otros micronutrientes c) los hábitos alimenticios modulan el funcionamiento del sistema inmune que a su vez influye en el riesgo de depresión, d) el sistema de defensa antioxidante que se ha visto alterado en las enfermedades mentales funciona con el apoyo de cofactores y fitoquímicos que ingerimos y e) los factores neurotróficos, con su importante papel en la plasticidad y mantenimiento neuronal se ven afectados por la ingesta de nutrientes.

Así, la evidencia científica apunta a considerar la dieta como un factor añadido, pero también clave en el abordaje de las enfermedades mentales, por lo que es necesario despertarse a la realidad de que una nutrición deficitaria y/o desequilibrio químico puede estar contribuyendo a la aparición y/o mantenimiento de muchas de las enfermedades mentales.

Cada vez hay más evidencia que demuestra el papel de los nutrientes en la salud mental. Una adecuada alimentación contribuye a una mejor salud general y salud mental en particular. La depresión mayor es una enfermedad mental grave con una alta prevalencia para la que existen tratamientos eficaces, pero no en todos los casos se consigue la remisión del paciente. Por ello, cada vez se apunta más hacia la optimización en la aportación de nutrientes necesarios para un adecuado funcionamiento cerebral como terapia coadyuvante al tratamiento antidepresivo.

En este artículo revisamos aquellos nutrientes sobre los que se ha estudiado su implicación en dicha patología: ácidos grasos omega-3, vitaminas del grupo B, s-adenosilmetionina, triptófano, magnesio, zinc y probióticos.

EL RIESGO DE QUE EL SEXO PROVOQUE MUERTE SÚBITA

Una investigación revela que es la causa de algunos casos de muerte por un paro cardíaco repentino

El riesgo de que el sexo provoque muerte súbita es bajo
La muerte súbita es la aparición repentina e inesperada de una parada cardiaca en una persona que aparentemente se encuentra sana y en buen estado. Su principal causa es una arritmia cardiaca llamada fibrilación ventricular, que hace que el corazón pierda su capacidad de contraerse de forma organizada, por lo que deja de latir. Entre las causas que lo pueden producir está la realización de grandes esfuerzos, y de hecho son bien conocidos los trágicos casos que se han producido entre deportistas. Por ese motivo, mucha gente se pregunta si este síndrome se puede producir también al mantener relaciones sexuales.

Y la respuesta es que sí, aunque el riesgo de que esto ocurra es realmente bajo. Así se deduce de los resultados de un estudio realizado por especialistas del Heart Rhythm Center at the Cedars-Sinai Heart Institute, en Los Ángeles. Los autores del informe analizaron 4.500 casos de pacientes que sufrieron muerte súbita y descubrieron que tan solo el 0,7% (es decir, unos 34 casos) había sucedido mientras se mantenían relaciones sexuales o en las dos horas siguientes.

Además, el 94% de los casos les habían sucedido a varones, la mayoría de los cuales se encontraban en la franja de edad comprendida entre los treinta y los sesenta años. Se podría estimar, por tanto, que de cada cien casos de muerte súbita entre varones, uno está vinculado a la práctica del sexo, mientras que la incidencia entre las mujeres sería de uno entre mil. De todas formas los investigadores también detectaron que en la mayoría de los casos aunque el coito había sido el detonante, existían cardiopatías previas o la personas había consumido sustancias tóxicas.

CÓMO LA MUJER PUEDE LLEGAR FÁCILMENTE AL ORGASMO

El orgasmo es sinónimo de placer sexual, una sensación tan placentera que solo los que la han experimentado pueden entenderla. A veces tarda en llegar y otras lo hace antes de lo previsto, pero siempre, siempre, dura menos de lo que nos gustaría. ¿Alguna vez te has preguntado de dónde viene esta ola de placer inconmensurable? ¿Qué ocurre en nuestro cuerpo durante el orgasmo? A continuación analizamos este fenómeno psíquico que tanto nos gusta, pero antes te dejamos con unas cuantas posturas que te ayudarán a alcanzarlo.

¿Qué sucede en el cuerpo durante el orgasmo?
Las manifestaciones físicas de nuestro cuerpo (y el de nuestra pareja) durante el orgasmo son bastante sencillas de reconocer y varían, sobre todo, según el sexo:
• En el hombre: eyaculación y contracción de los músculos del perineo.
• En la mujer: el clítoris se retrae; la vagina, el perineo y el útero se contraen y los pezones se ponen en punta. Algunas pocas mujeres también pueden segregar un líquido blanquecino durante el orgasmo. Además, últimamente está más de moda que nunca el squirt, otro tipo de eyaculación algo más difícil de conseguir pero igualmente muy placentera.
En ambos casos el ritmo cardíaco se acelera y los vasos sanguíneos se dilatan. El placer físico tiene como resultado la secreción de endorfina, una sustancia que aporta una sensación de relax y bienestar. Así que ya sabes, incluso estando sola, este es un motivo más que suficiente para experimentarlo. De hecho, conocer tu cuerpo te ayudará a disfrutarlo mucho más, así que toma nota de estos juguetes sexuales.

Consejos para lograr un orgasmo perfecto
En general, un orgasmo suele producirse gracias a la estimulación de zonas erógenas: caricias preliminares, cunnilingus, felación, masturbación, penetración… Sin embargo, el mundo de las fantasías sexuales es amplísimo y cada persona es un mundo, por lo que lograr un orgasmo puede ser una experiencia muy diferente según de quien se trate. También puede producirse en otro tipo de circunstancias algo más inusuales, como por ejemplo, mientras dormimos. En cualquier caso, con un poco de ganas y con la persona adecuado, conseguir un orgasmo es relativamente sencillo. ¡Aquí tienes unas ideas para lograrlo de pie!

La mejor manera de disfrutar de un buen orgasmo es conociendo bien nuestro cuerpo. Tenemos muchos puntos sensoriales que si se estimulan correctamente llegamos directamente al séptimo cielo ¡pero hay que saber donde están! La solución: practicar la masturbación para explorar las múltiples posibilidades orgásmicas. Por lo tanto, familiarízate con las siguientes zonas erógenas:
• El clítoris, es un pequeño apéndice que se encuentra en los labios vaginales. Se accede con facilidad y es muy sensible a las caricias. Estimularlo es la mejor idea para conseguir un gran y plancentero orgasmo.
• El punto G está al lado de la vejiga, detrás del hueco púbico y detrás de la uretra, a 4 cm de la entrada vaginal. Si se estimula en repetidas ocasiones presionándolo con el dedo o un vibrador te permitirá sensibilizar la zona.
Si vas practicando poco a poco sabrás qué es lo que te gusta y para disfrutar cada vez que te apetezca tú misma o para decirle a tu pareja cómo actuar y disfrutar al máximo en la cama. Otra idea muy excitante es ir variando de escenario.

Los beneficios de la masturbación para tu cuerpo y mente

A día de hoy la masturbación sigue siendo un tema tabú, pero debemos ser conscientes de que tiene muchos beneficios para nuestra salud, tanto a nivel físico como psicológico

La masturbación ha sido un tema tabú durante mucho tiempo, y se podría decir que aún hoy en día. Se considera una práctica sucia y que, si la haces estando en pareja, es porque tienes problemas en tu relación.

Hubo incluso una época en la que se decía que si se practicaba la masturbación el individuo en cuestión se quedaría ciego. Palabras puestas en boca, probablemente, de personas reprimidas.

Es más, masturbarse es positivo para conocer tu cuerpo y después disfrutar más con tu pareja. ¿O es que eso también está mal visto? Hoy descubriremos los beneficios de la masturbación para desbancar todos y cada uno de sus mitos.Lo que seguro nunca se han planteado las personas que han dicho que la masturbación no era buena, es que el placer siempre va asociado a la felicidad.

Los beneficios de la masturbación para tu cuerpo

La masturbación tiene unos ventajas claramente físicas con las cuales nuestro cuerpo se ve beneficiado. Cuando en las películas sale la mujer que dice que tiene dolor de cabeza, así que no quiere ni tiene ganas de mantener relaciones, probablemente su pareja no sabía que esto era una excusa.

Pero, ¿por qué una excusa? Porque no hay mejor analgésico natural que mantener una relación satisfactoria, llegando al orgasmo y liberando la tensión del cuerpo. Por eso, masturbarse en una situación de dolor de cabeza o dolor menstrual puede ser muy cómodo, placentero y efectivo.

Además, darse placer permite mantener tus genitales en un estado saludable. Cuando te encuentras excitado lubricas, y esto es positivo para ellos.

¿Quieres saber una curiosidad? Varios estudios han descubierto que la masturbación puede tener efectos positivos en el sistema inmunitario, ayudando así a prevenir infecciones. Después de esto, ¿quién podría pensar que la masturbación es algo malo? Con todo lo positivo que puede ofrecerle a tu cuerpo…

Tras haber descubierto los beneficios físicos de la masturbación, es necesario centrarnos ahora en los psicológicos. Muchas mujeres y hombres, cuando tienen problemas para conciliar el sueño, se masturban. Es una buena forma de lograr un sueño instantáneo, ya que el orgasmo relaja tu cuerpo y ayuda a liberar toda la tensión que pueda estar impidiendo que descanses.

Los beneficios de la masturbación para tu mente

Hay personas a las que, cuando están bajo presión o se encuentran estresados, su cuerpo les pide este tipo de liberación. Negársela es una tontería, ya que, después, podrás volver a centrarte en lo que tienes que hacer, pero de una manera mucho más tranquila.

Pero además de todo ello, la masturbación te hace mucho más feliz. Te libera de tensiones y te ayuda a sentirte a gusto contigo mismo.

Como bien mencionábamos al principio, la masturbación te ayuda a conocer tu cuerpo, a saber lo que te gusta y lo que no. La masturbación te ayuda a conocer lo que te gusta.

Sobre todo, es muy importante para las mujeres, dado que a muchas les cuesta lograr el orgasmo. Tal vez porque no conocen cómo funciona su cuerpo, lo que demanda, dónde está el punto exacto que les hará explotar de placer.

Si tú no conoces tu cuerpo, no puedes pretender que alguien más te dé placer. Primero, debes saber qué te gusta, qué no y conocer tus genitales. Solo de esta manera podrás mantener relaciones satisfactorias con tus parejas. Eso sí, que nunca te dé vergüenza expresar lo que de verdad te gusta.

Muchas personas disfrutan masturbándose, pero no en las relaciones sexuales. Esto es porque no saben expresar lo que en verdad desean y les gusta.

Debemos dejar de lado la idea preconcebida de que hablar de sexo es algo que tendría que avergonzarnos, ya que es ¡totalmente natural! No hay nada sucio en ello, tan solo hay ventajas que muchas personas se pierden por mitos y dichos que no son reales.

Sexología basada en la evidencia

En el presente trabajo planteé como objetivo analizar y poner de manifiesto parte de lo existente en la sexología, al considerar los esfuerzos realizados hasta la fecha en un tema tan complejo y con la finalidad de que quienes lo lean encuentren un conjunto de conocimientos: algunos comprobados científicamente y otros que la experiencia indica como eficaces, aunque sin estudios sobre su comprobación. La idea fue reunir datos acerca de cómo está la sexología hoy, desde la perspectiva de la Psicología basada en la evidencia. Tal como señalan Labrador, Echeburúa y Becoña (2000): La demostración experimental de la eficacia de los procedimientos terapéuticos se ha convertido actualmente en un objetivo prioritario. Las razones son varias: a) La debilidad y la multiplicidad de los modelos teóricos no ajenas al divorcio creciente entre el mundo académico y la realidad clínica;b) La demanda social de tratamientos eficaces yc) El objetivo prioritario de los terapeutas de mejorar a los pacientes de forma más efectiva.La tarea de crear una sexología basada en la evidencia echa por tierra el objetivo (de las décadas del 50 y del 60) de las luchas entre escuelas, modelos u orientaciones teóricas, de querer demostrar, si una era más eficaz que las otras. El objetivo de la sexología basada en la evidencia es poder demostrar cuáles tratamientos en concreto (bien definidos operacionalmente, explicando minuciosamente sus técnicas y la forma de ponerlas en práctica) son eficaces, efectivos y eficientes:

•Eficaces: Por medio de investigaciones controladas deben demostrar que les sirven a los consultantes.

•Efectivos: De gran utilidad en la práctica clínica.

•Eficientes: Que ahorren tiempo y dinero en comparación con otros tratamientos.

Esto servirá tanto al profesional experimentado (que, a veces, encerrado en su oficina está lejos de los nuevos desarrollos científicos), como al joven profesional (que viene con teorías nuevas, pero no tiene experiencia). Es fundamental obtener información acerca de cuáles tratamientos son más adecuados para la problemática que el sexólogo terapeuta se propone tratar. En definitiva, es el tema que plantearon Fernández Hermida y Pérez Álvarez (2001): ¿Qué tratamiento es más eficaz, para este paciente, con este problema y en estas condiciones? En 2001, Labrador y Crespo desarrollaron un estudio muy completo de lo realizado hasta este momento acerca de los trabajos científicos en sexología. Ellos concluyeron: El informe preliminar de la TFPDPP (1995) incluía entre los tratamientos empíricamente validados, en concreto, entre los señalados como tratamientos bien establecidos, en el caso de las disfunciones sexuales, la terapia de conducta para la disfunción orgásmica femenina y para la disfunción eréctil masculina. Se pueden citar como evidencia de la eficacia los trabajos de LoPiccolo y Stock (1986) y Auerbach y Killmann (1977).En el informe de Chambless et al. (1998) se incluyen entre los tratamientos empíricamente validados, en concreto entre los tratamientos probablemente eficaces, los siguientes:

•Aproximación de tratamiento combinado de Hurlbert para el bajo deseo sexual femenino (Hurlbert, White, Powell y Apt, 1993).

•Terapia sexual de Masters y Johnson para la disfunción orgásmica femenina (Everaerd y Dekker, 1981).

•Combinación de terapia sexual y marital de Zimmer para el bajo deseo sexual femenino (Zimmer, 1987).

Parece, entonces, que existen tratamientos psicológicos cuya eficacia ya se considera empíricamente validada para las disfunciones sexuales, aunque ciertamente son pocos y solo para algunas de las disfunciones. Esto no quiere necesariamente decir que no existan otros tratamientos eficaces para estos problemas, solo que no han demostrado aún empírica e inequívocamente su eficacia. Sin embargo, las revisiones de O’Donohue, Dopke y Swingen (1997), O’Donohue y Geer (1993) y O’Donohue, Swingen, Dopke y Regev (1999) sobre disfunciones sexuales femeninas y masculinas, cuestionaron estas consi-deraciones. En el artículo “Psychotherapy for female sexual dysfunction: A review” (O’Donohue, Dopke, & Swingen, 1997) revisaron todos los artículos en las bases de datos desde 1970 sobre tratamiento psicológico de las disfunciones sexuales femeninas y entre ellos, seleccionaron los que al menos cumplieron dos criterios, a su juicio condiciones mínimas, que permitan una interpretación significativa de los resultados obtenidos: (a) La asignación aleatoria de los sujetos (participantes) a las condiciones experimentales (tratamientos) y (b) al menos un grupo de comparación (o una condición de comparación en los diseños de caso único). De acuerdo con sus informaciones, aproximadamente el 80% de los estudios encontrados no reunía estas condiciones, la mayoría por no incluir un grupo de comparación. En consecuencia, se incluyeron en la revisión solo los 21 estudios que cumplían esas condiciones y sus conclusiones no parecen muy alentadoras (O´Donohue, Dopke y Swingen, 1997, p. 561): Los resultados de esta revisión, también, revelan que no hay tratamiento alguno para ninguna de las disfunciones sexuales femeninas que se haya mostrado como bien establecido, de acuerdo con las especificaciones de la Task Forceon Promotion and Dissemination of Psychological Procedures (1995). Esta conclusión, sorprendentemente, no es consistente con el informe de la Task Force. Este informe señala que ´la terapia conductual para la disfunción orgásmica femenina´ está bien establecido. Sin embargo, no cita dos estudios utilizando manuales de tratamiento que muestren que el tratamiento es más efectivo que el placebo u otro tratamiento. Más bien, simplemente, cita una revisión (LoPiccolo y Stock, 1986)

La investigación en sexología

No siempre es fácil investigar en sexología. Para investigar, ya sea una problemática relacionada a la sexualidad o el resultado de una forma de terapia frente a esa problemática sexual, debemos preguntar en detalle. Preguntar en detalles una sintomatología cardíaca o renal suele no tener para el sujeto investigado la misma implicancia que tiene preguntar acerca de las relaciones sexuales, su desempeño y sus problemas. Preguntar acerca del orgasmo, de la forma cómo se acaricia una persona o una pareja genitalmente, del tiempo que tarda un varón en eyacular, preguntar acerca de las posiciones en el coito con las que eyacula menos rápido o con las que siente más placer, o con las que pierde la erección, o alcanza el orgasmo, etc., requiere hablar de cosas muy íntimas. Requiere vencer la vergüenza de tratar esos temas tabú, de desarrollar una confianza estable con el terapeuta, de poder aceptar su sexualidad como algo natural y no malo y de tomar conciencia de que debería poder hablar de su aparato genital con la misma naturalidad con que hablaría de su aparato cardiológico o gastrointestinal. Que así, como no tiene vergüenza de contar un episodio de descompostura intestinal o malestares de variados tipos, no debiera tenerla tampoco para hablar de lo que le ocurre con su sexualidad. El aparato genital es como cualquier otro aparato del cuerpo humano, solo que referirse a él ha tenido y sigue teniendo “mala prensa”. Contar que uno tose y escupe una flema de un determinado color no tiene la misma repercusión emocional que contar que se tiene un flujo vaginal de tales características. Puede parecer esto como demasiado obvio, pero esa forma de verlo (muy común) es otra de las maneras que tenemos, hasta los mismos profesionales, de negar estos temas. Esta forma de negarlos o de darlos como sobreentendidos y disminuir su importancia emocional es parte de lo que luego lleva a hacer pocas preguntas en el consultorio y a realizar investigaciones superficiales basadas solo en encuestas anónimas, y no tanto en aquellas por lo que tanto se preocupó Alfred Kinsey: preguntar a la gente cara a cara acerca de su sexualidad y de su genitalidad. Recuerdo que hace años estaba yo haciendo un programa televisivo en Argentina, dos veces por semana en horas del mediodía. Se hablaba de problemas sexuales y su forma de abordaje. Si bien es cierto que el programa tenía buen ratingy muchos televidentes solían felicitarme, muy a menudo recibía cartas amenazadoras y agraviantes por tratar “temas tan sucios y repugnantes en horas del almuerzo”.

Así como un paciente no se siente avergonzado de contarle al médico que tuvo un episodio bronquial o una arritmia, etc., tampoco debe sentir vergüenza de hablar acerca de su orgasmo, de su falta de erección, de la imposibilidad de alcanzar la penetración en una relación coital o de su falta de deseo. Debería sentirlo tan natural hasta el punto de que pueda tratar sin restricciones con otra persona (su terapeuta sexual) lo que hace con su cuerpo y su genitalidad. Las investigaciones que se realizan cara a cara tienen el inconveniente de no encontrar demasiados sujetos (participantes) disponibles. Las que se hacen con respuestas anónimas (p.ej., encuestas re-partidas en alguna institución, etc.), sabemos que tienen el gran sesgo correspondiente a la diferencia de las personas que responden frente a las que no responden la encuesta. Un ejemplo de esto es El Informe Hite: estudio de la sexualidad femenina, publicado por primera vez en 1976, del cual no se pueden generalizar los resultados. El Informe Hite (Hite, 2002) nos aportó conocimientos importantes acerca del ejercicio de la sexualidad, pero no fue metodológicamente bien diseñado, al comenzar por la muestra. Tratar de unificar casos con el mismo tipo de terapia, extraídos de consultorios y de terapeutas sexuales que quieran colaborar en la investigación, no deja de ser una tarea complicada. A diferencia de otros problemas psicológicos, los problemas sexuales en la mayor parte de los casos implican a dos personas, aunque muchas veces suela estar una sola en tratamiento. La influencia positiva o negativa del partenaire, a menudo, los terapeutas e investigadores no pueden controlar ni manejar. Aquí no podemos aislar al paciente de su pareja (aunque no la conozcamos) y las problemáticas son más importantes cuando esas parejas son ocasionales y no contamos con información para predecir sus reacciones, que estarían en muchos casos funcionando como refuerzos de sus conductas (frecuentemente de conductas negativas para su problemática). Poder unificar el material de la muestra de una investigación sexológica en la que están involucrados problemas psicológicos, no es tarea sencilla. Tampoco es sencillo lograr una muestra aleatoria, porque los casos que se consiguen son pocos. No se pueden tomar datos de una población, aleatorizar una muestra y salir a preguntar a esos sujetos, que no conocemos ni nos conocen, acerca de su sexualidad. Podríamos trabajar con datos tomados de los consultorios, pero los sexólogos clínicos no están acostumbrados a tomar notas objetivas de sus observaciones y a recabar datos de la forma correcta para que puedan ser utilizados en una investigación científica. Casi siempre se usa, entonces, una muestra de conveniencia. Difiere mucho la sexología que trabaja con problemáticas de causas psicológicas, de la sexología médica. Esta ha podido trabajar más con la evidencia. La sexología médica ha desarrollado y estudiado con mayor profundidad los resultados de sus terapias, al trabajar con casos donde las disfunciones se deben a causas físicas y no psicológicas. Los pacientes, al saber que sus problemas sexuales se deben a algo físico, se sienten menos avergonzados y ofrecen más datos. Además, casi todos los sexólogos que trabajan en la sexología médica son urólogos o ginecólogos y la Medicina ofrece mucha mejor imagen que la sexología. Si partimos de las investigaciones de Kinsey antes mencionadas, nos encontramos con una cuidadosa metodología con un gran entrenamiento de sus entrevistadores, a fin de focalizarse en los temas de las entrevistas de manera uniforme, lo que dio como resultado importante el conocimiento en detalle del ejercicio de la sexualidad humana. Luego, 20 años después, Masters y Johnson estudiaron las problemáticas relacionadas con ese ejercicio y trataron de solucionarlas.

Desarrollos recientes

Desde la mitad del siglo XX, hubo grandes cambios con respecto a la sexualidad humana y la forma de ejercerla. Apareció la píldora anticonceptiva que otorgó a la mujer gran libertad para manifestarse sexualmente sin temor al embarazo. Fue la época de la guerra de Vietnam, que posibilitó reflexionar a mucha gente acerca de la vida y la muerte, al cuestionar los valores de toda una sociedad; fue la época de la revolución cubana (un hito revolucionario en América Latina que llevaría a replanteos en distintos países acerca de la libertad, la igualdad y los derechos de las personas; asimismo surgió la creación de guerrillas que se multiplicó en gran parte del continente). Fue la época en que se empezó a luchar por los derechos humanos y se engendró la utopía de alcanzar la justicia social (con la que aún estamos en deuda). Estos y muchos otros acontecimientos permitieron un cuestionamiento importante de la vida. Aparecieron los hippies, los swingersy se generó una revolución sexual que produjo que los estu-dios de Masters y Johnson fueran más conocidos y aceptados que los estudios de Kinsey. No obstante, para la época fue una misión atrevida y desafiante de estos dos pioneros que tanto contribuyeron al desarrollo de la naciente sexología. En 1966, Williams Masters y Virginia Johnson describieron por primea vez el ciclo de la respuesta sexual humana de varones y mujeres con sus distintas fases (excitación, meseta, orgasmo y resolución) desde el punto de vista fisiológico. Este ciclo detalló en su inicio con la excitación, en la que la sangre llena el pene de los hombres, que produce la erección y al clítoris, vulva y vagina de las mujeres genera la lubricación. Luego, especificaron la etapa de la meseta: un momento de una gran fogosidad, pero no se está listo para el orgasmo. Seguidamente, describieron la fase del orgasmo y finalmente, la fase de la resolución, donde regresan los tejidos a su estado inicial. En sus estudios encontraron, también, alguna diferencia en la respuesta sexual humana de hombres y mujeres: las mujeres se excitaron más lentamente que los hombres. A raíz de ello, se destacó la importancia de los llamados “juegos previos” en la sexualidad femenina. Aunque las grandes diferencias entre hombres y mujeres se descubrieron muchos años después, sobre fines del siglo XX. Estos autores nos legaron investigaciones acerca de la eficacia de la terapia sexual, al ser los primeros que contribuyeron a darle una entidad a estos tratamientos. Años después, en 1974, Helen Singer Kaplan amplió los conceptos de respuesta sexual humana descriptos por Masters y Johnson y añadió al ciclo un elemento central: el deseo sexual (que no consideraron los estudios anteriores), anteponiendo a la fase de la excitación la fase del deseo. Según Kaplan, se inicia el deseo ante un estímulo adecuado en forma previa al contacto genital. La autora enfatizó, también, la influencia de lo mental en la experiencia sexual, al decir que “el cerebro es el principal órgano sexual y ´la excitación es mitad fricción y mitad fantasía´” (Kaplan, 1978, 1987, 1996a, 1996b). Helen Kaplan aportó una mirada más amplia sobre los aspectos psicológicos y vinculares de los pacientes al recomendar la terapia sistémica y la terapia psicoanalítica para las problemáticas psicológicas individuales que llevaron a una disfunción; solo en muy pocas oportunidades, la terapia cognitivo-conductual, cuando las problemáticas fueron desencadenadas por problemas vinculares. Construyó una clasificación de causas de las distintas disfunciones sexuales y las dividió en inmediatas y profundas, que luego J. Ricardo Musso criticó y amplió en interesantes artículos acerca de las cau-sas de las disfunciones sexuales y de las conductas funcionales y disfuncionales (Musso 1985, 1989, 1990). Kaplan fue, también, la primera que definió el deseo sexual hipoactivo: el bajo nivel de interés sexual, que se manifiesta como dificultad para iniciar o responder a una actividad sexual (relaciones sexuales o conductas sexuales, en pareja o no) y que ocasiona que las relaciones sexuales disminuyen considerablemente o desaparecen (Kaplan, 1987). Luego de estos estudios y de que la sexología se manifestó como un campo importante de la salud, recién en la década de los años 1990, se incluyeron los problemas sexuales como entidades nosológicas en diferentes clasificaciones, entre ellas el Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders(DSM-IV, American Psychiatric Association, 1994). Surgieron, a finales del siglo XX, los estudios de Rosemary Basson (Basson, 2000; Basson, Brotto, Laan, Redmond & Utian, 2005), quien revisó los modelos propuestos y desarrolló una nueva conceptualización de la respuesta sexual femenina. Descubrió que dicha respuesta difiere de la masculina y que hasta ese momento se había tratado a la mujer equivocadamente al estudiarla con el esquema de la respuesta sexual del varón, porque la de ella es muy distinta (otra de las consecuencias de la discriminación de género, que etiquetó durante mucho tiempo a la mujer como disfuncional en su sexualidad). Hasta ese momento, tanto la respuesta sexual femenina y masculina habían sido consideradas como en una línea recta, que iba desde el deseo hasta el orgasmo. Pero, Rosemary Basson encontró que en la práctica esto raramente ocurrió, porque la respuesta de la mujer en realidad no era así. De acuerdo con Basson, las diferencias acerca de cómo los hombres y las mujeres experimentan la sexualidad, se puede expresar del siguiente modo:
En los varones, generalmente la progresión de la respuesta sexual es lineal; es decir, del deseo pasan a la excitación y de allí al orgasmo. En las mujeres,esa progresión sexual es circular. Las fases se sobreponen unas a otras en un orden que varía, según las circunstancias, que vive y experimenta en cada situación. Explica Basson que la mujer se parece más al hombre solo en los inicios de las relaciones sentimentales, cuando la relación de amantes es reciente, pero luego, con el tiempo, necesita mayor estímulo. El hecho de que dicha situación ocurra es totalmente normal. De ninguna manera debe considerarse una disfunción de la sexualidad femenina. El modelo alternativo de respuesta sexual femenina propuesto por Basson evidenció que el deseo significa cosas muy diferentes para mujeres y hombres. Hasta el momento habían sido consideras como condiciones básicas del deseo, la presencia de pensamientos y fantasías sexuales y la urgencia por experimentar satisfacción sexual. Pero, según Basson, así funcionan los hombres, mientras en las mujeres solo en algunas circunstancias y fundamentalmente cuando las relaciones son nuevas y están en sus comienzos funcionan de esta manera (Anmuth y Villalonga, 2011). Basson aportó el concepto de respuesta sexual circular en donde el deseo de la mujer no es comúnmente al comienzo de la respuesta sexual, como sucede en el varón, sino que la respuesta sexual femenina comienza con un período de intimidad con su pareja y luego de la excitación, le sigue recién la fase del deseo sexual. Los conocimientos de estos nuevos estudios liberaron a las mujeres que habían sido encasilladas como disfuncionales del deseo, al no manifestarse este de entrada como ocurre con el varón, el que solo con el pensamiento de una situación sexual desencadena la fase del deseo. Los trabajos e investigaciones de Basson han sido de suma importancia para la sexología femenina. Puso en teoría lo que los sexólogos clínicos ya veíamos en los consultorios. Recuerdo que cuando las mujeres me relataban su forma de funcionar solía decirles: “Tu forma de sentir es normal estadísticamente, cantidad de mujeres sienten así”. Las investigaciones de Basson nos ayudaron a entender mejor lo que les ocurría a cantidades de consultantes y a sentirnos más seguros como clínicos al dar ese tipo de respuestas. Sin embargo, esas investigaciones no tuvieron el rigor metodológico para incluirlas en la sexología basada en la evidencia. Creemos que, a pesar de no haber sido demostrada científicamente, esta teoría es totalmente válida. Solo haría falta algún sexólogo investigador que se decida a evaluarla experimentalmente, con buenas muestras, grupos de control y rigurosa metodología científica. La sexología en la actualidadLa sexología de hoy se encarga en la clínica de problemáticas sexuales específicas como las disfunciones: preorgasmia (ya no decimos anorgasmia, porque se considera que todas las mujeres tienen capacidad de alcanzar el orgasmo, si aprenden cómo), disfunción del deseo, disfunción de la erección, eyaculación precoz, vaginismo, dispareunia, etc., y las derivadas de los problemas de género, de la violencia, de la diversidad sexual y de la discriminación. Estudia fundamentalmente la salud sexual y reproductiva y las formas de prevención de los problemas sexuales tanto físicos, como vinculares o derivados de problemas psicológicos y sociales (abuso, violación).

La otra rama de la sexología, la educacional, trabaja en el área de la formación, la información y la prevención de problemáticas relacionadas con el ejercicio de la sexualidad: salud sexual y reproductiva, enfermedades de transmisión sexual, VIH/sida, embarazos no deseados o precoces, abuso sexual, violación y problemáticas surgidas en las distintas etapas evolutivas de la vida, entre otras. La sexología, como disciplina joven, no debe estar ajena a las necesidades que tratan de cubrir la Medicina basada en la evidencia y la Psicología basada en la evidencia. Necesita disponer de herramientas confiables y válidas que se apoyen en datos empíricos contrastados.Necesita mejorar la calidad de las intervenciones y formar sexólogos clínicos y educativos que comprendan y empleen metodología de la investigación científica y que, además, sean críticos de sus intervenciones y resultados, como también de los trabajos publicados. Es de suma urgencia una nueva orientación sexológica basada en pruebas científicas, que permita avanzar tratando de conseguir la mejor evidencia con la cual atender a las preguntas provenientes de la clínica o de la educación para el momento que estamos viviendo.