LLEGAR A ENFERMAR A CAUSA DEL ORGULLO

Es habitual confundir orgullo, egoísmo y soberbia con autoestima. Sentirse superior a los demás, más listo, más capaz, más comprometido, con más recursos, con más dominio sobre un mundo que en el fondo tiende a ser incontrolable. El orgullo magnifica los éxitos y los atribuye a las propias fortalezas. Asimismo, el orgullo reniega de los fracasos y los achaca a factores externos a la propia persona como la mala suerte o la ineficacia de otros. Es la soberbia de considerarse único padre de las victorias y víctima cruel de las derrotas. De dicha soberbia surge la arrogancia, la testarudez y el exceso de control.

Cuando las derrotas se hacen demasiado numerosas o duran demasiado en el tiempo, cuando una mala racha o un problema no resuelto se tornan en algo crónico, la falta de autoestima queda al descubierto y el orgulloso se queda atrapado en su propia trampa. El orgulloso esconde el problema, intenta amordazarlo, quiere dominarlo, repite constantemente aquellos patrones que le dieron éxito en el pasado porque quien tiene un martillo sólo ve clavos. Y el problema se cronifica, muchas veces no porque sea difícil sino porque la solución no está donde el orgullo quiere. El remedio de la arrogancia y de la testarudez es el veneno que intoxica el cuerpo, tanto más que el problema o el fracaso.

Pero el orgullo suele preceder a la caída y habitualmente dicha caída se muestra en forma de enfermedad, de síntoma físico que brota de una baja autoestima no reconocida. Síntomas como ansiedad, tensión, mareos, migrañas, angustia o depresión que desestabilizan al orgulloso y le descolocan. En un principio, les busca un origen meramente físico e inicia los análisis médicos pertinentes para buscar una explicación lógica a lo que le ocurre. Las pruebas son negativas, afortunadamente, y el tratamiento médico se revela útil puntualmente para el síntoma pero no es capaz de resolver la causa real de la enfermedad. El enfermo queda descolocado, pierde el control de lo que le ocurre y se asusta mucho. Puede ser la primera vez en su vida que no pueda escaparse del miedo. Porque la causa no está en el mal funcionamiento de un órgano, sino en la baja autoestima. La enfermedad deja “al emperador desnudo”, manifiesta que en el fondo no se quiere tanto como creía y que no acepta la causa real y la solución a su problema porque da más valor a otras cosas que a su propio bienestar. No busca un remedio que le haga recuperar su salud, busca volver a recuperar el control creyendo que así recuperará su salud.

Sócrates decía que nos abstuviésemos de ayudar a aquel que dice buscar la salud pero no está dispuesto a evitar en el futuro las causas que le hicieron enfermar. Ante problemas laborales, académicos o sentimentales que generan emociones tóxicas y que a todos nos hacen enfermar si se convierten en un conflicto crónico y no lo solucionamos adecuadamente, hemos de apoyarnos en nuestra autoestima. Trabajando sobre la autoestima, valorando estar bien por encima de la opinión de los demás, evitando seguir un plan a rajatabla sin aceptar las señales que indican que algo va mal, sin confundir control y dominio con seguridad y confianza, es cuando el orgulloso superará su enfermedad y el amor hacia uno mismo sustituirá a la soberbia y a la testarudez. El orgulloso construyó su bienestar sobre los resultados y cuando éstos se tornaron en problemas enfermó. La autoestima construye su salud sobre la responsabilidad hacia sí mismo, ningún éxito es más importante que cuidarse.

TRATAMIENTO DE ALGUNAS FOBIAS

Algunas fobias específicas (como las que tienen por estímulo temido la sangre o los animales) tienen un fuerte componente vicario durante la fase de #adquisición, pudiendo así transmitirse (por observación u otras influencias derivadas del contacto cotidiano) de padres a hijos.

TRATAMIENTO DEL ESTRES

En tratamiento del estrés postraumático, la exposición (en imaginación al estresor original y en vivo a las situaciones evitadas que no entrañan riesgo) es esencial, pero respuestas emocionales de ira o culpabilidad constituyen predictores de una mala respuesta a su aplicación.

PERDIDA DE UN SER QUERIDO

La resolución del duelo llega cuando somos capaces de recuperar la #armonía sobre el pasado (recordar al ser querido sin experimentar un dolor invalidante), el presente (asumir nuevos roles) y el futuro (recuperar el propósito para una vida en ausencia de la persona que se fue)

DEJAR DE FUMAR

 (“Por un cigarro no pasa nada”, “solo uno, que estoy nervioso y lo merezco”…)

Que surgen desde el exceso de confianza en la capacidad para mantener la abstinencia del consumo, pueden precipitar recaídas completas. El entrenamiento en su identificación es clave.

RESOLVER LA ANSIEDAD SOLO CON LA RESPIRACIÓN

Respiramos por inercia todos los días pero no exploramos lo suficiente los beneficios que este mecanismo natural nos aporta además de su participación en funciones motoras como la vocalización y la expresión emocional.

Una prueba de esto es el papel activo que la respiración consciente ha tenido siempre en prácticas como la meditación, el yoga y la psicoterapia. De hecho, se ha comprobado que respirar de forma consciente guarda relación directa con la modulación emocional y puede ayudarnos a trasladarnos de un estado de cólera o estrés a un estado de mayor tranquilidad.

Para los investigadores, la comprensión de los vínculos entre la respiración, el estado de excitación del cerebro y el orden superior de la actividad cerebral es de gran interés. De momento, se ha identificado un pequeño subconjunto aparentemente especializado de neuronas en el cerebro de ratones que forma un circuito para transmitir información sobre la actividad respiratoria a otras neuronas del sistema nervioso central, específicamente con un grupo de neuronas noradrenérgicas en tronco encefálico, que influye en el estado de excitación. Este hallazgo proporciona una nueva visión de cómo el acto motor de la respiración puede influir en las funciones cerebrales de orden superior.

Otro artículo publicado en la misma revista por investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford hace referencia a los beneficios de la respiración focalizada en la meditación para regular las emociones.

En este estudio, los científicos hallaron un vínculo directo entre la respiración y la actividad cerebral. “Este vínculo quiere decir que si podemos disminuir la respiración (respirar despacio), ya sea por medio de la respiración profunda o respiraciones lentas controladas, estas neuronas no activan el centro de excitación (neuronal), y no hiper-activan el cerebro. Así puedes calmar tu respiración y también tu mente”, explica uno de los autores principales del estudio, Mark A. Krasnow.

SEXO PARA PERSONAS CON ALGUNA LIMITACIÓN

Antonio, en su silla de ruedas, sostiene sobre sus rodillas a Estel, una de las acompañantes sexuales que colabora con el colectivo Tandem Team. MIQUEL TAVERNA Atender a las necesidades de las personas con discapacidad es algo natural en el seno de las familias y de las sociedades modernas. Garantizar que tengan cubiertas sus necesidades no sorprende a nadie. Ayuda para vestirse, asearse, salir a pasear, llegar al centro ocupacional o comer son de lo más normal. Pero la cosa cambia cuando las necesidades al descubierto son de carácter sexual. ¿Cómo se responde al deseo sexual de los discapacitados? “Los médicos me han tratado únicamente a nivel físico, nunca me preguntaban cómo estaba a nivel emocional y mucho menos sexual”. Así resume Antonio Castillejo (44 años) toda una vida luchando contra la distrofia muscular degenerativa, una enfermedad que le fue limitando desde la niñez y que a los 30 años lo dejó atado a una silla de ruedas, aunque no acabó con su deseo sexual. “Hasta los 18 años mi vida sexual había sido inexistente y a partir de ahí mi deseo era incontrolable, La única salida que me quedó fue la prostitución”, cuenta sin sonrojarse. “Yo era muy tímido, me costaba abrirme a los demás y me lo llegué a creer. Pensé que jamás iba a quererme nadie”, relata Antonio, que reconoce que jamás ha tenido “pareja estable” y asegura que la prostitución “no es una cosa que te plantees de salida. Me hubiera gustado que las cosas fueran de otra manera, haber conocido a una persona…”, reflexiona. Su discapacidad no solo le impedía una vida sexual plena, sino que, en su caso, le dificultó las relaciones sociales hasta el punto de pasar amplios periodos de su juventud recluido en casa. Cuando bajar a la calle con la silla le provocaba “miedo”. Entre los 18 y los 28 años, este discapacitado fue usuario frecuente de los servicios de prostitución, una década que él mismo califica como “frustrante”. “Era un mero desahogo sexual, unas dos veces al mes, pero el sexo sin afectividad ni emotividad te va creando un vacío”, admite. Cuando en 2007 se queda definitivamente anclado a su silla de ruedas, “los contactos con prostitutas son a domicilio y muy esporádicos”, momento en el que pasa por otra época de reclusión. Descubre la terapia sexual Cuando en 2010 recupera su vida normal e intenta integrar la silla de ruedas en su día a día, Antonio retoma sus contactos sexuales “esporádicos”. Y así hasta que en 2014 descubre por internet a Tandem Team, una ONG especializada en la atención a la sexualidad en la discapacidad. “No sabía de qué iban, si era prostitución especializada para discapacitados”, explica. Y probó. “Lo cambió todo”, resume de su experiencia. “Hay una transferencia a nivel emocional desde ellas hacia ti, que es lo que lo diferencia. La prostitución es un servicio, algo que te dan y que dura lo que dura”, dice. “Las citas (con las acompañantes sexuales) pueden desembocar o no en un encuentro sexual”, aclara Antonio, que destaca las “caricias, besos y la afectividad” que hay en esas quedadas. Pero lo cierto es que el acompañamiento íntimo no está carente de polémica. Principalmente porque en el mismo hay -la mayor parte de las veces- una contraprestación económica. “Todos tenemos una sexualidad única e irrepetible, sea la que sea, y hay que ampliar la mirada”, argumenta el presidente de Tandem Team, Francesc Granja, autor del libro El hombre que aprendió a vibrar, donde narra el redescubrimiento de su propia sexualidad tras sufrir un accidente de tráfico. “Ves que la sexualidad no está, porque no tienes erecciones y te autodescartas”, recuerda de los primeros malos momentos. Luego, explica, “conocí a una mujer que me descubrió que cada gesto es el fin en sí mismo, que no hay que cumplir, no hay que llegar al orgasmo… no hay finalidad, cada manifestacion es en sí misma sexual y erótica”. Ese es el germen de su iniciativa del acompañamiento íntimo y erótico. “Buscamos una sexualidad abierta e inclusiva, no solo genital”, aclara. “Para algunas personas los preliminares lo son todo”. Pero a pesar de su decálogo, no puede, por menos, que tener que aclarar qué pasa con la contraprestación económica y detenerse en la polémica de si el acompañamiento íntimo a discapacitados es o no prostitución: “Nosotros no estamos en contra de la contraprestación, pero somos solo mediadores entre el acompañante y el discapacitado, les ponemos en contacto tras un estudio de nuestros psicólogos y el resto es un contrato privado. Puede haber contraprestación económica o no, ellos deciden”, explica el presidente de Tandem cuando detalla cómo se fragua el encuentro entre las partes. Siete “encuentros” Una de esas partes es Estel (nombre ficticio), una de las terapeutas que colaboran con Tandem y que en la imagen aparece de espaldas para preservar su intimidad. “Me enamoró el proyecto de los derechos sexuales de los discapacitados cuando entré en contacto con ellos”, cuenta esta profesional que tiene un trabajo estable, de alta capacitación y vinculado al mundo de la discapacidad. Esta acompañante, que se sumó al proyecto hace seis meses (después de su divorcio), ha mantenido “encuentros” con siete usuarios, entre ellos una persona con autismo profundo, un síndrome de Asperger, una persona con sordera adquirida, un enfermo mental…. “Son episodios variados. No sabes lo que te vas a encontrar. Hay componentes orgánicos de medicación, de ausencia de erecciones, personas vírgenes, desentrenados… Es una dinámica única y yo me convierto en su mundo en ese momento”, explica. “Quiero entregar el amor que tengo guardado a estas personas porque tienen carencias afectivas importantes”, resume. A la pregunta sobre si se siente una prostituta, aclara: “La experiencia es muy enriquecedora a nivel personal y profesional. No me hace daño que lo digan, para mí no es prostitución. Entiendo perfectamente que no lo es. Si no tuviera la profesión que tengo ni las habilidades profesionales, no podría hacerlo”, explica. “El intercambio económico es simbólico. Todas las acompañantes vivimos de otra cosa. La tarifa es muy inferior al servicio profesional, te cubre el desplazamiento hasta donde ellos están”, matiza Estel, que cuenta que los “encuentros” no están exentos de “dificultades” por las patologías que arrastran los discapacitados. Aunque le cuesta dar una cifra, admite que la horquilla de lo que percibe oscila entre los 40 y 60 euros. “Aunque hay quien no me ha dado nada, por error o desconocimiento”. Y el tiempo del encuentro también es aproximado: “He llegado a pasar el día entero, me han invitado a comer y hemos estado horas charlando”, cuenta. Aunque lo habitual es que no sea de menos de 90 minutos. Uno de los casos que relata es el de un hombre autista profundo con el que mantuvo un encuentro gestionado por los profesionales del centro al que acude esta persona. “No verbalizaba nada, se estaba quieto y receptivo, su mensaje era: tócame, que yo me dejo”. recuerda. Aunque admite que inició la cita con miedo, “ya que los autistas no se dejan tocar, no sabía cómo iba a reaccionar esta persona”. Y hasta la fecha el balance es muy positivo: “Me he sentido respetada y no me ha pasado nada desagradable. Hago una lectura de lo que el otro necesita y en esa medida entrego. Si hay genitalidad, perfecto, si no la hay, no pasa nada. Es un tiempo de besos, acaricias y afectos compartidos”, zanja. De la misma opinión es la sexóloga y psicóloga clínica Carmen Bermejo Romero, quien no duda en hablar abiertamente sobre el acompañamiento íntimo. “Es una buena alternativa para quienes no tienen pareja. Se requieren personas que, tras capacitarse, puedan transmitir contacto sexual, afectivo y erótico. En Suiza está considerado como terapia”, explica. En EE UU, también es una práctica normalizada que ha sido llevada incluso al cine con notable éxito en películas como Las sesiones (2012), con John Howkes y Helent Hunt. Sobre si este acompañamiento es o no prostitución, Bermejo señala: “No lo veo como tal. La formación, predisposición positiva y delicadeza que tienen que transmitir los acompañantes íntimos no sería equiparable a esa figura…”, explica la sexóloga.

VENCER LA TIMIDEZ Y LA VERGUENZA

¿Alguna vez le has preguntado a una mujer si estaba embarazada y ella te respondió con un severo “No”? Si es así, ¿sentiste instantáneamente la necesidad de que te tragase la tierra? Es probable que a partir de ese momento te hayas abstenido de hacer cualquier comentario sobre el físico de alguien. Es solo un ejemplo pero el temor a una situación vergonzosa es tan grave que impide que algunas personas hagan cosas tan normales como hacer preguntas en reuniones públicas o ver al ginecólogo para un chequeo importante.
¿Cómo pueden superarse esos temores? Una nueva investigación publicada en la revista Motivation and Emotion, puede haber encontrado la respuesta.
El ‘actor’ frente al ‘observador’
La clave para lidiar con un miedo abrumador de sentirse humillado o avergonzado en público puede estar en la perspectiva que tomemos, sugiere el estudio.
Por ejemplo, al leer a anécdota anterior, probablemente te pongas en el lugar del “actor”, es decir, del que siente la necesidad de desaparecer ante la metedura de pata del comentario. Pero, ¿qué pasaría si pudieras limitarte a una perspectiva más distante y estrictamente observadora, como la del lector de esta noticia?
Si lograras adoptar la perspectiva de un observador cada vez que imaginaras una situación social potencialmente incómoda, tendrías la clave. Así es como los investigadores de la Universidad Carnegie Mellon en Pittsburgh, Pensilvania (EE. UU.) llegaron a esta conclusión.
Estudiando la vergüenza
Jiang y su equipo llevaron a cabo tres experimentos, cada uno con un anuncio que presentaba una situación embarazosa.
En el primer experimento, los participantes tuvieron que mirar un anuncio en el que alguien se tiraba pedos durante una clase de yoga. El segundo anuncio presentaba personas que buscaban hacerse la prueba de enfermedades de transmisión sexual. El tercero presentaba un escenario en el que alguien accidentalmente eructa frente a una potencial pareja.
Los investigadores preguntaron a los participantes cómo se sentirían en estas tres situaciones (en qué grado se identificaban con el ‘actor’ o con la perspectiva del ‘observador’), y también probaron sus reacciones.
El estudio encontró que las personas que adoptaban la perspectiva del actor tendían a ser mucho más conscientes de sí mismas en las situaciones sociales, pero que cuando los participantes intentaban conscientemente adoptar la perspectiva de un observador, se reducían sus niveles de autoconciencia.
Por tanto, entrenarse a sí mismo para ser un observador y no un actor puede disminuir significativamente los niveles de incomodidad y ayudarnos a ser menos evasivos.
Estos hallazgos tienen profundas implicaciones en la psicología del marketing, explica Li Jiang, líder del trabajo. “Evitar la vergüenza forma la base de los intentos de motivar a los consumidores a comprar una amplia variedad de productos, desde detergentes que pueden solucionar las manchas alrededor del cuello de alguien, hasta el líquido lavaplatos que puede eliminar manchas antiestéticas en la vajilla”.
“La vergüenza nos impide pedir consejo sobre lo que deberíamos hacer, por ejemplo, sobre nuestras crecientes facturas de hipoteca o embarazos no deseados. En muchos casos, si queremos ayudarnos a nosotros mismos, y a los demás, debemos superar nuestro miedo a la vergüenza en situaciones sociales”, concluye.

SUICIDARME

Terapia. A veces la única manera de encontrarnos a nosotros mismos, es la terapia. Saber y aceptar que necesitas terapia es crucial para tu salud mental. Que vayas a terapia no significa que estés “loco”, por el contrario, debes entender que todos, en algún punto de la vida, necesitamos alguien con quien hablar y que nos ayude a comprender cuál es el camino. No me lo tomes a mal, esto no significa que vas a ir donde un analista o psicólogo y que “mágicamente” las soluciones van a venir a tu vida (o que el terapeuta te va a dar las soluciones en una pastilla, o en la primera sesión). No, no funciona de esta manera. Pero al menos vas a encontrar un apoyo, y alguien que NO te juzga (porque es su trabajo el aceptarte como eres). Así será mucho más sencillo que puedas “encontrarte” a ti mismo y tendrás el “permiso” de ser quien eres.

Apoyo: Mi familia nunca se enteró de lo que me sucedía (¿Tal vez en tu caso es diferente? En retrospectiva, me hubiese gustado que lo supieran, pero para ellos la depresión, el suicidio y otros son temas tabú y no quería ponerlos en esa posición). Ellos nunca supieron acerca de mi depresión (aunque pienso que sospechaban). Ahora, de mis ideas acerca del suicidio NUNCA. A excepción de mi expareja y mi doctor de aquella época, quienes eran los únicos que sabían al respecto. No estoy orgullosa de la manera en como se enteraron, pero, así es como sucedió, y no vale la pena contarlo (por ahora). La cosa es que a pesar de que mi ex pareja buscaba ayudarme (al igual que mi doctor), ellos no eran las personas adecuadas. Así que, lo que necesitas es alguien que comprenda, que no se asuste facilmente y que decida (así sea a regañadientes), hacerce “cargo” de ti. Es complicado de explicar, pero el hecho ACEPTAR que NO ERES CAPAZ de pensar claramente, y que necesitas alguien más haga esto por ti, Y PERMITAS QUE TE AYUDEN, te quitará un gran peso de encima. Si no puedes contar con tu familia, busca amigos. Probablemente ellos son el apoyo que necesitas.

Un descanso de esa vida asfixiante que te abruma. ¿Puedes tomarte unos días libres para ti? Digo, ¿tienes trabajo? ¿Estudias? ¿Puedes tomarte al menos un fin de semana para ti mismo, tu solo en algún lugar? Si no es así, preguntate ¿por qué no puedes? ¿Es que no puedes o no quieres? ¿Es que te cuesta dejar aquello que estás haciendo? ¿Tienes mucha responsabilidad? ¿Eres la única/único que mantiene a tu familia? Si es así, tienes otro gran problema. No necesariamente porque no puedes tomarte un descanso, sino porque piensas que no puedes, o que no lo mereces. Apenas te decidas, y por tu propia salud mental, tómate un descanso de ser tú (esa persona a la que quieres matar), y ve al paso siguiente.

Pensar. Esta es la parte más difícil de todas. ¿Qué es lo que NO te gusta de tu vida? ¿Qué es lo que harías si tuvieras recursos ilimitados (por ejemplo un millón de dólares)? ¿Estás listo para dejar de sentir pena por ti mismo y aceptar que el poder de cambio está en tus manos? Si es así, ve al siguiente paso.

Información. La información es la clave. Necesitas entender lo que te sucede y lo necesitas ahora. Lee sobre tu situación, porque solo así te darás cuenta de que no eres el único, no estás solo, no es el fin del mundo. Conoce a tu enemigo (en este caso los pensamientos suicidas). Esa es incluso me parece que una táctica para la guerra, así que deja de tenerle miedo y enfréntalo

Un Propósito. NO el que los demás te han dado, definitivamente NO lo que otros piensan que es correcto para tu vida, sino el que tú quieres para ella. Busca hasta encontrar aquello que amas. Y deja atrás aquello que ya no amas. Ahí está la clave.

Escribir. Escribir ayuda muchísimo cuando buscamos controlar los pensamientos suicidas o cuando queremos al menos intentar hacerlo. Escribir es catártico, así que podemos intentarlo y dejar de un lado los pensamientos acerca de suicidio, tranquilos en un pedazo de papel (por supuesto que es mejor si un terapeuta calificado o profesional de la salud nos lo recomienda). En todo caso, la escritura, al igual que el hablar con alguien de lo que nos sucede, ayuda a que los pensamientos “malos” sean más manejables.

Datos Interesantes:

Shrira, I. & Foster, J. (2009) The occupation with the highest suicide rate (La ocupación con la más alta tasa de suicidio). Psychology Today. Recuperado de: https://www.psychologytoday.com/blog/the-narcissus-in-all-us/200908/the-occupation-the-highest-suicide-rate


Sobre Verónika Decide Morir (también hay una película, en caso de que no quieras leer el libro.
Freire, E. (2014). Universidad de la República, Uruguay. El bullying y su relación con el suicidio adolescente.
Si buscas ayudar a alguien que pasa por esta situación, tal vez te sirva este artículo: Por qué las personas quieren morir?, el suicidio y sus causas (https://www.conociendotumente.com/salud-y-bienestar/depresion/por-que-las-personas-quieren-morir-el-suicidio-y-sus-causas/)

MI PAREJA ADICTO AL SEXO

La adicción al sexo se ha conocido con el término estigmatizado de “ninfomanía” en el caso femenino o “satiriasis” en el masculino, incluso como “donjuanismo“, dándole una connotación terriblemente romántica, alabada por nuestra cultura. Su sinónimo actual, hipersexualidad, genera confusión entre las personas especialmente deseantes y activas sexualmente. Esta enfermedad, señalada como un vicio, aunque habitualmente normalizado y potenciado en el género masculino, se banaliza o critica al mismo tiempo que se contribuye a su adicción en muchas ocasiones. Nuestra sociedad actual está sexualizada, por suerte, e hipersexualizada, por desgracia en muchos sentidos, pues el mensaje “sexo como solución para todo” está a la orden del día y puede contribuir a este tipo de adicción.Tras la polémica de los últimos años sobre si la pornografía producía daño cerebral o no, con diversos estudios contradictorios, nos cuestionamos: ¿Son los estímulos los generadores de la adicción o son las características personales y el inadecuado uso de los mismos la que construyen la misma? Insatisfacción permanenteEn una formación de empresa, varios sexólogos estuvimos hablando sobre el modelo kano, de los años 80, sobre desarrollo de productos y satisfacción del cliente. Aunque resulte sorprendente, este modelo me conectó con la adicción al sexo. Sugiere no sólo cubrir los requisitos básicos esperados por el cliente sino conseguir a su vez que se sienta satisfecho, lo que no va unido necesariamente. Y esto mismo sucede con las adicciones, incluidas las sexuales. Que aunque se consiga el objeto de deseo, tener un buen funcionamiento y rendimiento, alcanzar orgasmos o disfrutar sexualmente, la persona no queda satisfecha.Esa insatisfacción constante, le encierra en un bucle de búsqueda incansable por conseguirlo y librarse del malestar que le genera su situación. Que elija la sexualidad es comprensible, pues su refuerzo positivo de placer inmediato es evidente aunque, a los pocos minutos, la persona adicta vuelva a sentirse vacía.¿Tengo una adicción sexual si mi deseo es muy elevado?No, esta confusión es bastante habitual pues, en determinadas clasificaciones diagnósticas psiquiátricas, se denomina hipersexualidad, lo que genera bastante confusión sobre esta adicción. Además, ¿cómo determinar si se tiene un excesivo deseo sexual? Y sobre todo, ¿con quién nos comparamos? Un alto deseo sexual nunca debe entenderse como adicción al sexo. Que éste sea más elevado que el de su pareja, incluso que dedique mucho tiempo a su sexualidad y satisfacer su deseo, incluso sus momentos de ocio, no implica una adicción. Ana Yáñez, psicóloga y sexóloga con amplia experiencia en el tratamiento de adicciones sexuales, lo define como “una pérdida de control y dependencia de la conducta adictiva, junto con la aparición del síndrome de abstinencia cuando la persona deja de realizarla. Se manifiestan recurrentes fantasías sexuales a modo de pensamientos obsesivos y un irrefrenable deseo sexual que las conductas impulsivas intentan, sin éxito, saciar. La persona vive por y para su adicción, siendo el sexo un comportamiento autodestructivo”. Por tanto, suele afectar a todas las áreas de su vida, laboral, familiar, pareja e incluso a su salud. Perfil de la persona adicta. Aunque no se conozca exactamente el origen de este tipo de adicción, apunta Yáñez, sí pueden influir algunas dimensiones de la personalidad, ciertos antecedentes en la infancia, como abusos o traumas sexuales, rechazos afectivo-eróticos en la adolescencia o diversos elementos situacionales en la vida de la persona, como la soledad, vacíos existenciales o una relación de pareja insatisfactoria. El perfil de la persona adicta al sexo presenta un trastorno de tipo obsesivo que afecta sobretodo a hombres, por una cuestión educacional y cultural. Aumenta con la falta de satisfacción sexual y va unida a la ansiedad y la depresión, donde se confunde el amor con el éxtasis sexual, sintiendo el sexo como la única vía para conseguir gratificación personal y afectiva. La percepción del sexo es mecánica, como una cadena de penetración-orgasmo, sin la existencia de preliminares, afecto o ternura. Considerando a las personas sólo en función de su sexo y viviendo la vida sexual en secreto y con culpa. “Se concibe el sexo como una forma de solucionar todos los problemas, aliviarse del malestar, aunque se contradiga su propio deseo”, afirma la experta. Soy adicto al sexo. En las redes podemos encontrar numerosos casos de celebrities como Ozzy Osbourne o David Duchovny, que no sólo lo han hecho público sino también han reconocido la problemática que conlleva asociada y la necesidad de ponerse en tratamiento, dando ejemplo y sin normalizar este tipo de adicción. Russel Brand contó sus aficiones y adicciones, algunas casi envidiables como el harén del que disponía en su propia biografía. Destapó numerosos detalles, incluso cómo se inició y su experiencia en la rehabilitación. En ocasiones, que existan personajes famosos que salen del anonimato de su adicción sexual resulta muy positivo. En otras, se generan modelos a seguir, pues el sexo “mola”.Otros famosos como Tiger Woods, Michael Douglas y Martin Sheen han sido noticia por diferentes incidentes relacionados con su declarada adicción sexual, sin embargo, muy pocas mujeres han reconocido sufrirla. Se calcula que un 6% de la población padece esta adicción y un 2% son mujeres. Aunque siempre es más habitual que una mujer no se declare adicta por cuestiones culturales y miedo a ser perjudicada por ello.El novio de Lindsey Lohan, por ejemplo, la catalogó de adicta sexual y Sharon Stone reconoció ser muy activa sexualmente, lo que no las convierte en adictas, por supuesto. Sin embargo, se suelen encontrar en las listas de famosos adictos al sexo, incomprensiblemente. ¿Se puede solucionar? Por supuesto. Primero habría que determinar si se trata realmente de una adicción o no. El tratamiento a cualquier tipo de adicción al sexo, incluida la pornografía, es similar a cualquier otro tipo de adicción. Conlleva un necesario control de estímulos desencadenantes, una evaluación de las carencias que ha sustituido por prácticas sexuales y siempre considerando componentes físicos, sociales y psicológicos.Resulta una adicción compleja pues tenemos y deseamos vivir la sexualidad durante el resto de nuestra vida y los estímulos sexuales son permanentes y necesarios para nuestra sexualidad. Por lo que la reeducación sexual, generando nuevos modelos de relación afectivos y diferentes recursos eróticos es fundamental para hacerlo de manera saludable.En cuanto a la pornografía, utilizada con una buena educación sexual, como recurso erótico y placentero, con mirada crítica, sabiendo que se basa en la fantasía y no necesariamente en la realidad, no tiene por qué desencadenar adicción en una persona sin rasgos de vulnerabilidad adicionales. “Con las mismas normas que aconsejaría a su hijo para que utilizase un videojuego y no le generase ningún daño psicológico, social, físico, neurológico o sensorial, podría aplicarse el consumo de pornografía si lo desea”, matiza Ana Yáñez. Vivida sin obsesión y haciendo un buen uso, conociendo que hay diferentes tipos de pornografía y eligiendo la que consideremos más adecuada para nosotros, sin abusar ni vivir para ella, no conlleva ningún tipo de daño cerebral en un adulto sano. (ANA SIERRA)