TRATAMIENTO ADICCIÓN AL SEXO

“En términos científicos la palabra adicción comporta una fuerte relación con el objeto adictivo, conductas irracionales para conseguirlo y síntomas de abstinencia cuando no se lo tiene. Es importante diferenciar que tener deseos intensos y frecuentes no es sinónimo de adicción al sexo”. Así comenzó la explicación sobre el tema a Infobae el médico psiquiatra y sexólogo Walter Ghedin.

La adicción al sexo es un problema psicológico que puede traer graves consecuencias sobre la vida y relaciones sociales de quienes la padecen. “Mucha gente usa el sexo de vez en cuando para escapar del estrés, esto es algo normal. El problema es que para estos pacientes se trata de una conducta constante, que se intensifica hasta tal punto que el deseo sexual controla todos los aspectos de sus vidas, y, además, se sienten impotentes en sus esfuerzos por cambiarla”, explicó Rory Reid, psiquiatra estadounidense y autora de un informe publicado en la revista Journal of Sexual Medicine.

El problema se ganó el protagonismo de los principales medios del mundo luego de que dos figuras del espectáculo en los EEUU fueran denunciados por acoso y decidieran internarse en una reconocida clínica de ese país aduciendo ser adictos al sexo.

Se define la adicción al sexo como la presencia de impulsos, fantasías, pensamientos recurrentes de índole sexual que llevan a conductas compulsivas.

Kevin Spacey desapareció de la escena pública desde que fue acusado de acoso sexual por más de una decena de hombres que trabajaron o coincidieron con él a lo largo de las últimas décadas. El actor fue despedido de Netflix y los escritores de House of Cards estarían llevando a cabo cambios en el guión de su sexta y última temporada con la determinación de que la historia no incluya a Frank Underwood, su personaje.

Por su parte, Harvey Weinstein cayó en desgracia luego que The New York Times y The New Yorker revelaran numerosas denuncias de actrices y ex empleados por acoso, agresión sexual y hasta violación.

Ghedin manifestó que “si bien existen abusadores que tienen dificultades para controlar sus impulsos, la mayoría de las personas que tienen adicción al sexo no lo son. El abusador por lo general tiene rasgos narcisistas o psicopáticos, son carentes de empatía y se valen de su poder para manipular al otro, cosa que para nada observamos en los compulsivos sexuales”.

Las dos figuras de Hollywood decidieron internarse en The Meadows, la misma clínica de Arizona (Estados Unidos) donde también trataron su adicción Tiger Woods, Selena Gomez y Kate Moss.

Las personas adictas al sexo refieren no poder controlar el impulso que los lleva a tener sexo en forma urgente (Getty)
Todas las personas suelen reconocer cuándo están más dispuestos a los contactos eróticos, hasta es posible determinar qué tipo de estímulos incrementan el deseo. Es una grata sensación que sensibiliza, preparando el “terreno” para sentir placer.

En cambio, “se define la adicción al sexo como la presencia de impulsos, fantasías, pensamientos recurrentes de índole sexual que llevan a conductas compulsivas, ocasionando malestar subjetivo y deterioro en las distintas áreas de su vida”, detalló Ghedin, quien profundizó: “En la adicción al sexo el deseo se mezcla con el impulso, el placer con la ansiedad, la tentación con la moral, el peligro o la sensación de riesgo con la preservación de uno mismo. La adicción al sexo es un comportamiento irrefrenable, repetitivo, con culpa y sensación de vacío una vez que se ha conseguido bajar la tensión sexual”.

La sufren hombres y mujeres, en edades que van de los 20 a los 45 años. Y si bien no se saben las causas que la provocan, estudios apuntan a desórdenes en los neurotransmisores (aumento de la dopamina), y fundamentalmente factores emocionales: estrés, inseguridad personal, sentimiento de inferioridad, temores de ser humillados o avergonzados por los demás.

La adicción al sexo es un comportamiento irrefrenable, repetitivo, con culpa y sensación de vacío una vez que se ha conseguido bajar la tensión sexual
“Las personas adictas al sexo refieren no poder controlar el impulso que los lleva a tener sexo en forma urgente, ocasionando serias dificultades en las distintas áreas: social, familiar, laboral, económica, etc”, aclaró Ghedin, quien enumeró “la masturbación compulsiva, frecuentar prostíbulos, el sexo express, la búsqueda imperiosa de material pornográfico, líneas calientes, sitios web, etc” como algunas de las conductas más frecuentes.

Según el National Council of Sexual Addiction de los EEUU, un 40% de los pacientes adictos al sexo pierden a su pareja, un 72% tienen ideas suicidas, un 17% intentó quitarse la vida, un 27% tiene problemas laborales, un 68% tiene probabilidades de contraer VIH, un 40% tiene embarazos no deseados y un 36% aborta.

Para el especialista, existen 6 indicadores de la adicción, por lo que el comportamiento sexual entraría en la categoría de adicción cuando ocurren:

1– Impulsos o pensamientos sexuales perseverantes.

2– Necesidad imperiosa e irrefrenable de algún tipo de contacto sexual: autoerótico, relaciones hetero u homosexuales, líneas hot, etc.

3– Sentimientos de culpa posterior.

4– Pérdida de tiempo, incapacidad para cumplir con sus actividades habituales, gastos desmedidos en pornografía, prostitución, etc.; afectación de sus relaciones amorosas y/o interpersonales.

5– Sentimientos encontrados: tentación versus represión.

6– Abstinencia sexual: inquietud, insomnio, pérdida de concentración, de la atención, etc.

En términos científicos la palabra adicción comporta una fuerte relación con el objeto adictivo (Getty)


Cómo es el tratamiento
“Toda conducta de abuso o francamente adictiva merece ser tratada para que la persona pueda recuperar el control de sus impulsos. Es fundamental trabajar sobre la personalidad ansiosa o temerosa de base para que el hombre adquiera más seguridad personal, maneje mejor los sentimientos de inferioridad, la tolerancia a la frustración y empiece a reconocer -y a confiar- en sus potencialidades amatorias”, explicó Ghedin, y agregó: “No hay tratamientos específicos que ‘curen‘ la adicción al sexo, aunque se puede controlar con terapias cognitivas, grupos de ‘sexo adictos’ y fármacos que calmen los impulsos y la ansiedad”.

“Los tratamientos difieren ya que la estructura de personalidad de uno y del otro son diferentes. Los compulsivos a adictos sexuales son personas con altos niveles de ansiedad que les impide controlar sus impulsos, pueden ser inestables emocionales pero saben del riesgo que corren cuando desean bajar la tensión sexual y no se valen de estrategias para dominar o manipular al otro, en cambio los abusadores son de estructura perversa y usan estrategias para acercarse (aunque sean de riesgo), eligen a la víctima y carecen de empatía -ahondó Ghedin-. Los compulsivos o adictos al sexo se benefician con grupos de ayuda y en algunos casos requieren de alguna medicación para bajar la ansiedad, por el contrario, los abusadores son internados cuando existen acciones legales en su contra”.

Y tras detallar que “el tratamiento es farmacológico, con estabilizadores del ánimo, ansiolíticos, antipsicóticos, etc y con terapias de tipo cognitivo -conductuales para reconocer los pensamientos intrusivos, la vivencia del riesgo y el daño que provocan en la vida ajena”, el especialista remarcó que “la internación se basa en el criterio médico-pisquiátrico de que la persona sea peligrosa para terceros, por lo que necesitará ser aislada para su control y tratamiento”.

Los grupos de ayuda se basan en los doce pasos (como Alcohólicos Anónimos) y proponen como objetivo la “sobriedad sexual”, es decir, lograr tener relaciones sexuales no impulsivas ni generadoras de malestar.

Deborah Schiller es la directora del programa de tratamiento de adicción sexual de Pine Grove en Hattiesburg, Mississipi, Estados Unidos. Allí explicó que las personas habitualmente piensan: “Me gustaría ser un adicto al sexo. No debe ser tan malo”. Según la experta, “es peor que una tortura”.

The Meadows, la clínica en la que se tratan Weinstein y Spacey cuenta con un programa para adictos al sexo, conocido como “Gentle Path” -que se podría traducir libremente como “El Camino dócil”-, en el que sus pacientes hacen terapia a través de actividades artísticas.

Los clientes que acuden a Pine Grove son tratados con rutinas de meditación, charlas en grupo, psicoterapia y desarrollo de habilidades de comunicación. Se les enseña cómo no objetivizar a las personas y cómo lidiar con las fantasías y los recuerdos eufóricos. Según la experta, los adictos sexuales esencialmente necesitan “sobriedad”.

Algunos de los métodos del centro incluyen antidepresivos, estabilizadores del estado de ánimo y en algunos casos incluso medicamentos antiandrógenos para suprimir los impulsos sexuales. El propio centro se define a sí mismo en su web como “el principal centro de tratamiento hospitalario para la adicción al sexo de EEUU”. ( Valeria Chavez)

¿ SOY ADICTO AL SEXO ?

El desafortunado tema del productor de Hollywood Harvey Weinstein, que busca ayuda para su adicción al sexo, se ha hablado y discutido mucho sobre este problema. Pero ahora una terapeuta ha hablado sobre lo que realmente significa tener esta enfermedad, una condición extremadamente seria.

Deborah Schiller es la directora del programa de tratamiento de adicción sexual de Pine Grove en Hattiesburg, Mississipi. Escribiendo para ‘The cut’, explica que las personas piensan a menudo: “Oh, suena divertido. Me gustaría ser un adiccito al sexo. No tiene que ser tan malo”, algo que dista mucho de la realidad. Según palabras de la experta, “es peor que una tortura”.

¿Qué sucede si el placer se convierte en una necesidad? Una mujer expone desde su experiencia cómo es vivir día a día con esta condición
Desorden hipersexual
Un equipo de psicólogos y psiquiatras de la Universidad de California han formulado una lista de criterios para diagnosticar el llamado desorden hipersexual como un tipo más de trastorno de la salud mental. Algunos de los síntomas que reúnen los adictos al sexo incluyen un patrón repetido de fantasías sexuales y el recurrir a la actividad sexual en respuesta a estados de ánimo desagradables como el estrés o la depresión. Además, estos individuos no consiguen tener éxito en sus intentos de reducir o frenar su actividad sexual cuando se dan cuenta de que es problemática.

La sexualidad forma parte natural del ser humano, pero cuando se convierte en una prioridad que interfiere en la vida diaria, en el trabajo, afecta a las relaciones personales y sociales y, además, causa ansiedad y arrepentimiento, entonces se convierte en adicción. El psicólogo y sexólogo Xud Zubieta, director del centro psicológico sexológico Zubieta de Valencia , lo llama “trastorno obsesivo-compulsivo de carácter sexual”.

Quienes padecen trastorno obsesivo-compulsivo de carácter sexual acuden a recibir tratamiento por su propio pie y suelen mantenerlo en secreto

“Mucha gente usa el sexo de vez en cuando para escapar del estrés, esto es algo normal. El problema es que para estos pacientes se trata de una conducta constante, que se intensifica hasta tal punto que el deseo sexual controla todos los aspectos de sus vidas, y además se sienten impotentes en sus esfuerzos por cambiarla”, explica Rory Reid, uno de los autores del estudio, que se publica en la revista ‘Journal of Sexual Medicine‘.

Los resultados también revelaron que el 54% de los afectados se había dado cuenta de que padecía este tipo de conducta sexual antes de los 18 años, y un 30% lo había constatado durante la época universitaria, entre los 18 y 25 años. Además, las conductas más repetidas entre los pacientes incluían la masturbación y el uso excesivo de pornografía, seguidas del sexo consentido y el cibersexo. Estas personas tenían relaciones con trabajadoras sexuales y repetidos encuentros con parejas anónimas, con una media de 15 compañeros sexuales en los últimos 12 meses.

Satiriasis vs ninfomanía
Quienes padecen trastorno obsesivo-compulsivo de carácter sexual acuden a recibir tratamiento “por su propio pie y suelen mantenerlo en secreto. A veces la pareja no se da cuenta. El principal problema de nuestra cultura es el tabú del sexo. No se habla del problema. Puedes pensar que la pareja lo intuye, pero no lo afronta. El nivel de comunicación de muchas parejas es muy bajo. Últimamente se habla más pero no existe un protocolo de educación sexual”, explica Zubieta.

El experto afirma que el tratamiento médico “no debe ser indefinido y el simple fármaco no es suficiente para ‘curar’ esta adicción, que tiene niveles de graduación. “Una adicción leve se soluciona en menos de un año, y una grave lleva más tiempo”.

La satiriasis (adicción al sexo en los hombres) y que la ninfomanía son términos bastante antiguos para hacer referencia a la hipersexualidad. Según Zubieta, la segunda no existe: “Se llama furor vaginal o uterino (deseo violento e insaciable en la mujer de entregarse al acto) y no, no he visto ningún caso. Pueden ser personas muy activas sexualmente pero sin que por ello les cause ningún problema en su vida. Los casos que tratamos son de hombres. Hay menos mujeres porque en este punto de la historia se las educa para ser chicas decentes. Muchas sólo practican el sexo para reproducirse, aunque la sociedad actual está cambiando rápidamente”.

El porno, ¿el culpable?
Schiller comenta que, tradicionalmente, muchas personas desarrollan esta adicción al sexo como resultado de un trauma en su vida. “La pornografía ha cambiado el rumbo del problema. La gente que crece con ella se vuelve adicta de inmediato y acaba transformando su vida” y lo explica a través del ejemplo de dos hombres que vieron este tipo de produzto desde que tenían cuatro años y ahora necesitan masturbarse seis horas diarias.

Los clientes que acuden a Pine Grove, la clínica de la que es directora, son tratados con rutinas de meditación, charlas en grupo, psicoterapia y desarrollo de habilidades de comunicación. Se les enseña a cómo no objetivizar a las personas y a cómo lidiar con las fantasías y los recuerdos eufóricos. Según la experta, los adictos sexuales esencialmente necesitan “sobriedad”.

Para estos pacientes se trata de una conducta constante, que se intensifica hasta tal punto que el deseo sexual controla toda su vida

También se trata a los pacientes científicamente con pruebas psicológicas y test iniciales de más de 500 preguntas cuando acude por primera vez, así como gráficos para ver cómo valoran a los demás. La adicción es su propia enfermedad, que describre como “crónica y devastadora”.

“Buscan algo fuera de sí mismos para solucionarlo. El sexo es uno de esos comportamientos en los que las personas pueden empezar a lidiar con su estrés”, asegura Schiller. Lamentablemente, al igual que la diabetes, no es algo que pueda curarse pero sí existen herramientas para lidiar con ello y así dejar que no afecte a sus vida, que no lastime a sus seres queridos y que no sabotee su carrera profesional.

Aclara que la agresión sexual y la violación están completamente separadas de la adicción al sexo: “Ambas son asaltos violentos que nada tienen que ver con el sexo. Se trata de dominación, como golpear a alguien. Está claro que hay gente famosa que se trata cuando les han pillado haciendo cosas malas, pero el hecho de que sean celebrities y les hayan cogido quebrantando la ley no significa que sean adictos al sexo”, concluye. (Adrian Lopez)

ADICCIÓN AL SEXO Y A LA PORNOGRAFÍA

Cualquier cosa que nos provoque placer en uno u otro sentido, es susceptible de convertirse en una adicción. En general, el ser humano está diseñado para buscar su propio placer, ya sea en las cosas del día a día o en cosas excepcionales, pero el placer es la fuente primigenia de motivación: hacemos deporte por el placer de sentirnos bien a nivel físico y mental, somos amables con nuestros amigos y familiares por el placer que provoca su retorno emocional hacia nosotros, comemos por supervivencia, pero eminentemente por placer, y así un largo etcétera de ejemplos.

Pero la fuente más básica de placer tanto para el hombre como para la mujer es el sexo. La máxima expresión del placer y del bienestar suele ser el orgasmo, pero todo lo que rodea a la relación sexual, desde el flirteo inicial hasta el orgasmo, es una gran fuente de placer y satisfacción para quién la disfruta.

Así pues, no es de extrañar, que todo aquello que nos impulse a conseguir una satisfacción sexual tenga muchos números para convertirse en una adicción. Por supuesto, eso no quiere decir que toda persona sea susceptible de caer en la adicción al sexo o a la pornografía, igual que no todas las personas que toman alcohol se convierten en alcohólicas.

Pero, ¿quién determina qué es una cantidad “normal” de pornografía y qué no lo es?

Características de la adicción a la pornografía
Siguiendo la definición que nos ofrece Wikipedia:

Se acepta como adicción cualquier actividad que el individuo sea incapaz de controlar, que lo lleve a conductas compulsivas y perjudique su calidad de vida.

Así pues, las personas que sufren de adicción a la pornografía, en general, sienten que son incapaces de controlar el consumo de material pornográfico, suelen masturbarse compulsivamente, es decir, muy a menudo sin sentir realmente una excitación ni un deseo sexual previos y como consecuencia de todo lo anterior, su calidad de vida se ve claramente afectada.

Como vemos no se trata de contabilizar el número de productos pornográficos que una persona consume, sino cómo éstos afectan a su vida normal.

En muchas ocasiones, estas personas acaban dejando a un lado su vida personal y, en algunos casos incluso su vida profesional, porque toda su vida empieza a girar entorno a la visualización y el consumo de material pornográfico.

Esta situación se ve agravada por el hecho de que, hoy en día, el acceso a material pornográfico es muy sencillo, cualquier página web puede dirigirte en un momento u otro a una página de contenido para adultos. Además hay que sumarle un hecho importante a esta facilidad, el anonimato. Si hace un tiempo para consumir pornografía debías pasar por “la vergüenza” de pedirle al kioskero una revista pornográfica o pasar por la caja del videoclub para llevarte prestada la cinta de vídeo de turno, ahora todo eso ya no es necesario. Desde la comodidad de casa.


Consecuencias de la adicción a la pornografía
Psicólogos onlineLa adicción a la pornografía tiene consecuencias en todos los ámbitos de la vida de quien la padece, como prácticamente todas las adicciones.

Consecuencias físicas:

La elevada exposición a material pornográfico hace que cada vez se necesite más cantidad para llegar a un estado de excitación. Esto suele afectar a la relación de pareja, ya que ésta se vuelve un elemento “poco excitante”.
Aunque no hay estudios científicos fiables que lo demuestren, la masturbación compulsiva que está presente en la mayoría de los casos de consumo excesivo de pornografía, puede llegar a provocar alteraciones sexuales como eyaculación precoz o disfunción eréctil en los hombres, y anorgasmia o falta de deseo sexual en las mujeres.
Cansancio. Por lo general estas personas suelen aprovechar las horas nocturnas para dar rienda suelta a su adicción, por lo que terminan durmiendo pocas horas con todas las consecuencias que eso comporta.

Consecuencias emocionales:

Sentimiento de vacío. No hay nada diferente de la pornografía que la persona sea capaz de disfrutar.
Sentimientos de culpabilidad. La persona sabe que no debería estar priorizando la pornografía, pero se siente incapaz de dejar de hacerlo. Esto puede llevar a estados depresivos.
Ansiedad. Sobretodo se produce cuando la persona sabe que deberá estar unas horas o unos días sin poder consumir pornografía, esto provoca algo análogo al síndrome de abstinencia.
Irritabilidad. La persona se vuelve arisca, irritable.

Consecuencias sociales

Aislamiento social. Se produce una distancia entre todas las actividades sociales que la persona solía llevar a cabo.
Problemas de pareja. La pérdida de deseo sexual hacia la pareja, sumada al hecho de pasar cada vez menos horas juntos, suele provocar un deterioro importante de la relación.
Problemas laborales. Debido al cansancio acumulado, por una parte, la persona rinde menos en el trabajo. Por otra parte hay personas que aprovechan horas de trabajo para visualizar pornografía con el riesgo que ello comporta.
Problemas económicos. A pesar de que hay mucho material pornográfico gratuito en la red, no son pocas las personas con adicción a la pornografía que desembolsan grandes cantidades de dinero al mes por acceder a contenidos exclusivos.


Solución a la adicción a la pornografía
Aunque la adicción a la pornografía tiene solución, es difícil, como en cualquier otra adicción, que la misma persona por si sola, consiga superarla, lo más probable es que necesite la ayuda de un profesional para ello.

No obstante, si crees que puedes tener un problema con la pornografía, te dejamos una serie de consejos para evitar caer en el extremo de la adicción:

Márcate un tiempo máximo diario para el consumo de material pornográfico y ayúdate de un cronómetro para no pasarte de ese tiempo.
Prioriza la calidad antes que la cantidad. Escoge aquel material que realmente te gusta, sé selectivo/a y consume sólo uno por sesión.
Evita la tentación. Navega por internet con las puertas de la habitación abiertas, no navegues por internet en el lavabo o en tu habitación, contrata una tarifa de datos limitada en tu dispositivo móvil, de manera que no puedas cargar vídeos.
Disfruta de relaciones sexuales con otras personas, disfruta de los olores, las texturas, las sensaciones que te ofrece el cuerpo de otra persona.
De cada dos veces que te masturbes, una de ellas hazlo sin pornografía. Utiliza tu imaginación para recrear fantasías y mastúrbate poco a poco y concentrándote en las sensaciones. (Silvia Catalan)

Así nacen los hábitos compulsivos

Mordisquearse una uña de vez en cuando puede considerarse una práctica bastante común (el 25% de la población mundial lo hace) pero cuando se convierte en un hábito compulsivo ya conforma un problema puesto que el daño puede alcanzar niveles importante para nuestra salud. Pero, ¿cómo surgen estos hábitos obsesivo-compulsivos que afectan a muchísimas personas en el mundo?

Desde morderse las uñas a rascarse la piel, tocarse el pelo, frotarse los ojos… los hábitos compulsivos pueden afectar a nuestra relación con los demás. Ahora, un nuevo estudio llevado a cabo por un equipo de investigadores de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) acaba de arrojar luz al respecto en su estudio publicado en la revista American Journal of Psychiatry.

Según los expertos, un fallo en el “encendido” del sistema de control del cerebro podría sentar las bases de las compulsiones en el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), dejando fuera las teorías sobre que estos trastornos están causados por preocupaciones u obsesiones por parte de los sujetos, sino por una condición provocada cuando el sistema de hábitos del cerebro se vuelve loco.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores escanearon los cerebros de 37 pacientes con TOC y 33 personas sin este trastorno. Sometieron a los voluntarios a una prueba repetitiva de respuesta conductual, descubriendo que los pacientes con TOC eran menos capaces de detener sus hábitos mientras se observó una actividad cerebral excesiva en el núcleo caudado, una región que debe “encenderse” correctamente para que podamos controlar nuestros hábitos ya que participa en la modulación del movimiento.

Así, los científicos creen que las compulsiones pueden estar causadas por un mal funcionamiento en el sistema de hábito del cerebro y que estos hallazgos no son específicos para personas con trastorno obsesivo-compulsivo, sino para cualquier hábito de carácter repetitivo.

“No es sólo el TOC, hay una serie de comportamientos humanos que ahora se consideran ejemplos de compulsividad, incluido el abuso de drogas, el alcohol y los atracones. Lo que todos estos comportamientos tienen en común es la pérdida de control de arriba hacia abajo, tal vez debido a la falta de comunicación entre las regiones que controlan nuestro hábito y aquellos que, como la corteza prefrontal, que normalmente ayudan a controlar la conducta volitiva”, explica Claire Gillan, coautora del estudio.

“Mientras que algunos hábitos pueden hacer nuestra vida más fácil, como la automatización del acto de la preparación del café por la mañana, otros van demasiado lejos y pueden tomar el control de nuestras vidas de una manera mucho más insidiosa con la formación de nuestras preferencias, creencias, y en el caso del TOC , incluso nuestros temores. Tales condiciones están entre las más difíciles de tratar, ya sea por la terapia de comportamiento cognitivo o por las drogas”, aclara Trevor Robbins, coautor del trabajo.

CONTROLAR EL TDAH (Transtorno por Deficit de Atención e Hiperactividad)

¿No tienes idea sobre cómo acompañar a alguien con TDAH, o sentís que se te acabaron los recursos? Tratarle con empatía y respeto, igual que a cualquier otro, es lo primero.

“No te comportes como un imbécil y ya habrás hecho 90% del trabajo duro,” dice Neil Petersen, Bachelor of Arts diagnosticado con TDAH cuando empezó sus estudios universitarios. Neil escribe artículos sobre educación, trastornos del aprendizaje y tecnología, y aspira a ayudar a crear un sistema de educación que pueda servir mejor a estudiantes con TDAH. Además, redactó 5 formas de apoyar a alguien con TDAH, para darnos una mano extra:

1. No los juzgues por sus síntomas de TDAH
Es fácil para quienes no tienen TDAH ver sus síntomas como haraganería, defectos de carácter, o falta de cuidado. No saques conclusiones apresuradas cuando hagan cosas que pueden ser explicadas por su lucha con la falta de atención, la impulsividad y la hiperactividad. No tomes sus síntomas como un reflejo de su carácter.

2. Preguntá
Generalmente, no se espera que tengas gran conocimiento sobre TDAH, ni siquiera básico. Preguntar por qué se comporta de tal o cual manera a alguien con TDAH o cómo le afectan determinados síntomas puede mostrarles tu genuino interés en entender cómo este trastorno afecta sus vidas. Claro que esto depende de cada uno.

3. Reconocé que tienes experiencias diferentes
Cuando empatizamos con alguien, es natural que queramos hablar de experiencias similares que hayamos tenido. Muchos síntomas de TDAH se asemejan a los momentos de desorganización, falta de atención, procrastinación, etc, que cualquiera tiene a veces, por lo que cuando una persona con TDAH habla de sus síntomas, puede ser tentador decir “a mi también me pasa.”

Pero si no tienes TDAH, probablemente no te pase. En el TDAH estos síntomas son más frecuentes, perjudiciales y difíciles de controlar. No importa que tan bien intencionado sea decir “yo también tengo eso”, termina trivializando un trastorno de salud mental.

En última instancia, la mejor forma de apoyar a alguien con TDAH (si vos no tienes TDAH) es entender que lo que ellos experimentan es diferente a lo que vos experimentás, y que probablemente no puedas entender todas sus experiencias referenciando las tuyas propias.

4. No pienses que sabes más que ellos sobre TDAH
A menos que tengas entrenamiento médico o en salud mental, es probable que no sepas tanto sobre TDAH como la mayoría de las personas con TDAH. E incluso si tienes entrenamiento, eso no quiere decir que necesariamente entiendas de primera mano la experiencia de vivir con TDAH. Y es completamente aceptable que sepas poco o nada sobre TDAH, sólo no pretendas ser un experto.

No te desesperes por dar consejos o compartir tus reflexiones sobre un artículo que leíste una vez sobre TDAH. Ellos confrontan sus síntomas constantemente, por lo que lo más probable es que ya hayan pensado o escuchado sobre todas las estrategias organizacionales básicas que pensas que pueden resolver sus problemas. Si tienes consejos sobre cómo manejar síntomas asegúrate de que sean cosas sobre las que realmente ellos no sepan, como una nueva aplicación organizacional que acaba de salir, o estrategias de afrontamiento realmente creativas.

5. Pasá tiempo con ellos cuando ellos hacen cosas aburridas
Las personas con TDAH batallan con la automotivación y la autodisciplina, especialmente cuando se trata de tareas con las que no están muy entusiasmados (como podría ser limpiar la casa o hacer cosas del trabajo). Estas cosas tienden a ser dejadas de lado por demasiado tiempo, pero realizarlas con otras personas puede hacerlas más tolerables.

Esta es una lista básica sobre formas de apoyar a alguien con TDAH, y seguramente existen muchas más cosas, grandes y pequeñas, que se pueden hacer. Si tienes alguna para adicionar, por favor coméntalo para que podamos seguir aprendiendo y ayudándonos.

CONTRA LA ANSIEDAD

La ansiedad es una de las enfermedades más extendidas en España. Aparece por estrés elevado, problemas familiares o –incluso- por la inestabilidad política de un país.

Condiciona nuestra vida y llega a limitarnos física y mentalmente. Son cada vez más las personas que la sufren. Sin embargo, pararla es tan fácil como saber aplicar una técnica que consigue reducirla en tan solo 3 minutos.

Los síntomas de ansiedad están cada vez más presentes en nuestra sociedad. Las estadísticas indican que un 55% de las personas en España han presentado en algún momento de su vida síntomas ansiosos. Más de la mitad de la población se enfrenta sin herramientas necesarias a su día a día. Acaba generando un alto malestar en la persona y es motivo de muchas bajas laborales y enfermedades añadidas.

Una técnica infalible
Nuestra ansiedad tiene un factor emocional, pero, sobre todo, físico. Los músculos se contraen, aparece dolor abdominal, sudoración y respiración acelerada. Esta última es la más susceptible de ser modificada para poder relajarnos. Se realiza mediante una respiración diafragmática o abdominal.

Uno de los músculos centrales de la respiración es el diafragma. Se encuentra por debajo de los pulmones y está conectado también al abdomen. Es este músculo el que da nombre a la técnica para reducir la ansiedad.

La respiración diafragmática aparece cuando conseguimos llenar los pulmones desde la zona baja de los mismos. En estados de ansiedad ocurre todo lo contrario, respiramos con la zona alta de los pulmones, de una forma superficial y acelerada. Si lo invertimos, si respiramos con la zona más baja, conseguimos la relajación de forma automática al activar el sistema nervioso parasimpático.

Ventajas para nuestro cuerpo
La respiración abdominal aparece en estados normales de calma. Cuenta con numerosas ventajas que podemos potenciar haciendo hincapié en este tipo de respiración:

Oxigenación completa de los pulmones y del cuerpo.
Ventilación y limpieza pulmonar.
Control consciente sobre la respiración.
Estimulación de la circulación al estabilizar el oxígeno en sangre.
Masaje en los órganos intestinales y relajación abdominal.
Aprende a respirar
El elemento clave es la respiración profunda sin forzar. Reconduciremos la respiración, sin llenar en exceso los pulmones. La respiración será plena, consciente, y natural, pero más profunda que la que tendemos a tener en estados de ansiedad.

Hazlo recostado, boca arriba y en posición cómoda. Aprende a hacerlo siempre en esta posición. A medida que domines la técnica, podrás hacerlo en cualquier sitio y posición.
Coloca tu mano izquierda debajo del ombligo y tu mano derecha sobre el pecho.
Expulsa varias veces el aire de tus pulmones. Se eliminará el aire residual y empezaremos el ciclo desde cero para el cuerpo.
Dirige el aire a la parte baja de los pulmones a medida que inhalas. Si lo estás haciendo correctamente, la mano debajo del ombligo será la que se mueva. Hazlo de forma natural, sin forzar.
Permanece con el aire dentro de los pulmones durante un corto espacio de tiempo. Sabrás que aumenta la relajación, porque el tiempo que aguantes el aire dentro aumentará.
Expulsa el aire por la boca, notando como vacías los pulmones.
Repite el ciclo despacio hasta alcanzar los 3 minutos.
Practica la respiración diafragmática a diario hará que dominemos la técnica. Respirar desde la parte baja del abdomen nos relaja de forma automática, reduciendo la ansiedad en un periodo de 3 minutos. Fácil y sencillo, es uno de los ejercicios más usados por los psicólogos a la hora de acabar con el estrés y los síntomas ansioso.

SEXO Y EDAD

El sexo no es una ciencia exacta, por lo que su buen funcionamiento no puede definirse en base a cifras. De hecho, a menudo prima más la calidad que la cantidad. Sin embargo, muchas personas siguen obsesionándose con aspectos tales como la edad del primer encuentro sexual o la frecuencia de las relaciones. Tanto es así que llega a considerarse como motivo de sonrojo que el número sea demasiado alto en el primer caso, o demasiado bajo en el segundo.

En realidad, no hay un valor perfecto aunque sí un promedio. Así se extrae de un estudio publicado recientemente por científicos del Instituto Kinsey para la Investigación del Sexo, la Reproducción y el Género de Rosario (Argentina), que sugiere que la edad es un factor determinante que condiciona la frecuencia de nuestras relaciones sexuales.

La lógica nos dice que las relaciones sexuales suelen ser más frecuentes en personas jóvenes. Esto se debe a que con el paso de los años algunos factores como las cargas familiares, la debilidad física o los problemas de salud hacen más complicado encontrar el momento y las fuerzas para hacerlo.

Por lo tanto, no es sorprendente que los investigadores del Instituto Kinsey concluyeran que las personas entre 19 y 29 años tienen unos 112 encuentros sexuales al año, unas dos veces a la semana. En cambio, aquellas personas que se encuentran entre los 29 y 39 años tienen sexo una media 86 veces al año (1,6 veces por semana). Así, aquellas personas que se encuentran entre los 39 y los 49 años mantienen relaciones una media de 69 veces al año, la mitad que el primer grupo de edad estudiado.

Contradiciendo la creencia popular, los investigadores encontraron que el matrimonio es un factor clave en la frecuencia de las relaciones sexuales. Según los datos, el 34% de las parejas casadas tienen sexo de dos a tres veces por semana. Además, se comprobó que las personas casadas o comprometidas que tienen sexo de forma regular suelen ser más felices, aunque no es necesario para ello que la frecuencia sea excesiva. De hecho, el beneficio psicológico del sexo fue el mismo en los matrimonios que tenían relaciones cuatro o más veces en la semana que en los que sólo lo tenían una.

Finalmente, el estudio también concluye que las mujeres maduras y comprometidas disfrutan más de sus relaciones. Esto se debe a que a su edad se conocen mejor a sí mismas y a sus parejas y, aunque la cantidad de sus encuentros sexuales no sea tan grande como la de los más jóvenes, la calidad los supera con creces.

Por lo tanto, independientemente de la edad, no vale la pena obsesionarse en busca de un número concreto de relaciones. La clave está en aprender de cada una de ellas y disfrutar al máximo. Mejor calidad que cantidad.

EL MEJOR AFRODISÍACO

Primer requisito para mejorar la sexualidad: ampliar el concepto
Como hemos visto, la sexualidad no es simplemente sexo y deseo, también implica seducción, caricias, complicidad e intimidad. Fantasear, pensar en lo mucho que te apetece pasar un rato a solas con tu pareja y escucharla, acompañarla y abrazarla. Como la sexualidad es mucho más que sexo, para mejorar las relaciones sexuales con tu pareja hay varios caminos.

A la hora de enumerarlos, podemos empezar por los que a priori podrían parecer menos relacionados con la sexualidad. Hablamos de la amistad, el sentimiento de equipo, y el cuidar y ser cuidado en la relación de pareja. Si estos elementos implicados no van bien, no fluyen como dirían en un lenguaje más cotidiano, el deseo sexual disminuye notablemente. Este efecto se aprecia más en las mujeres, quienes por herencia cultural y educación tienen ya un concepto más amplio de la sexualidad.

Por todo ello, en la primera sesión de terapia siempre se les explica a las parejas que para que la sexualidad mejore es necesario asentar bien sus pilares, que de alguna manera aluden a estos aspectos de la sexualidad que hemos enumerado antes. Porque estos aspectos, a pesar de estar indirectamente relacionados con la sexualidad, son el soporte directo de la sexualidad: su estabilidad y solidez posibilitan la intimidad y el deseo.

“La sexualidad no es simplemente sexo y deseo, también es seducción, caricias, un momento de complicidad e intimidad con tu pareja”.

Cultiva, mejora y embellece tu individualidad para mejorar las relaciones sexuales.
Una de las maneras más efectivas de mejorar la sexualidad pasa por conseguir que cada persona esté equilibrada en el plano individual. En este sentido, no hay nada que despierte más deseo sexual que ver que tu pareja tiene intereses, motivaciones y deseos propios, que quiere crecer como persona y que está implicada en su propio crecimiento, además del común.

Dicho de otro modo, la sexualidad va de la mano de la curiosidad. Y es por ello que, si nada te despierta curiosidad en tu pareja, si siempre se comporta igual y es 100% predecible, la sexualidad comienza a entrar en “hibernación”.

Así, tu atractivo no solo va a mejorar cuando trates mejor al otro, sino que también lo hará cuando te trates y te cuides bien a ti. Piensa que tu faceta personal puede ser un gran foco de curiosidad para el otro, y lo será más cuanto más dinámica sea.

Mujer despertando con ilusión

Por tanto, una de las formas más efectivas de mejorar tu atractivo es sorprender a tu pareja con algún detalle dedicado a ti mismo. Puedes comenzar por hacer esa lista de cosas que tienes pendiente en donde figuran el gimnasio, las clases de inglés o el viaje que siempre has querido hacer, pero para el que no has encontrado momento. Despertar el interés y la curiosidad de tu pareja por tu vida personal e individual, revive la llama y eleva el deseo.

Mira a tu pareja con ojos de desconocido
Si quieres mejorar las relaciones sexuales que tienes con tu pareja es muy importante que seas capaz de conectar con ella. ¿Y esto que significa? Significa que tienes que saber quién es, qué le gusta, con qué sueña, qué fantasías tiene y cuáles son los pequeños detalles que le hacen feliz.

Como podrás ver, en este punto nos referimos a mejorar la intimidad para mejorar la sexualidad. Para mejorar la sexualidad que vives con tu pareja, es necesario que compartas con tu pareja momentos en los que solo existáis los dos, sin distracciones y que él o ella pueda contar con el 200% de tu atención. Dedica tiempo a escuchar a tu pareja e interésate por lo que hace cada día: saber va a despertar tus ganas de conocer más.

“Hay besos que producen desvaríos de amorosa pasión ardiente y loca, tú los conoces bien son besos míos inventados por mí, para tu boca“
-Gabriela Mistral-

Mujer sintiendo atracción sexual por su novio

Busca que la sexualidad esté presente de múltiples formas
El sexo es el componente fundamental de la sexualidad, si existe el deseo, existe el amor, el cariño, la amistad y el interés por tu pareja, pero no hay pasión, la sexualidad queda prácticamente anulada. Esto provoca que la relación se vuelva más de amigos, padres, compañeros, pero no de pareja. Por otra parte, el estrés del día a día, los problemas, responsabilidades y los hijos pueden dejar el sexo con tu pareja en el más último de los intereses y prioridades.

Así, poco a poco se va descuidando el sexo y al cerebro se olvida que algo así existe. Un buen consejo para que tu cerebro no se olvide del sexo y que puedas añadir pasión a tu sexualidad es que estés en contacto con estímulos que te recuerden el “tema”. Se trata de que dediques momentos del día a fantasías, pensar en qué te apetece probar, enviar un mensaje más subido de tono a tu pareja, ver series o películas en donde haya escenas sexuales o leer literatura erótica.

Finalmente, la mejor de las estrategias para mejorar tus relaciones sexuales: No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy. Olvídate de buscar el mejor momento para poner en prácticas alguno de estas ideas para mejorar la sexualidad, nunca existe el momento perfecto y de tanto esperar el día más indicado la sexualidad se empequeñece, cada minuto un poquito más. Por ello, comienza cuanto antes y aprovecha cada segundo y ¡atrévete!

ANÁLISIS DEL ORGASMO FEMENINO

La mayoría de las mujeres que sufren de trastorno orgásmico femenino o anorgasmia (incapacidad para conseguir orgasmos) no han explorado nunca su cuerpo, tienen ansiedad frente las relaciones y, por regla general, su formación sexual suele ser más bien pobre.

“Las mujeres que nunca han tenido un orgasmo a través del coito no conocen su cuerpo y, sobre todo, creen que, el conseguirlo o no, depende de su pareja cuando realmente cada uno somos también responsables de nuestro propio placer”, asegura a ELMUNDO.es Carme Sánchez, psicóloga clínica, sexóloga y co-directora del Institut Clínic de Sexología de Barcelona.

Las mujeres que sufren de anorgasmia, explica, tienen un grado de ansiedad importante y vienen a consulta un tanto desconcertadas ya que jamás han tenido un orgasmo a través de la penetración, pero sí a través de otras prácticas sexuales, incluyendo la masturbación. “Lo más importante es aceptar que cada respuesta sexual es diferente“, puntualiza.

La anorgasmia, aclara la experta, puede clasificarse en 3 tipos: el trastorno orgásmico primario que se da en mujeres que nunca han tenido un orgasmo; el situacional, en donde el orgasmo se alcanza sólo en determinadas situaciones (durante la masturbación, pero no en pareja); y el adquirido, que se trata de mujeres que han tenido orgasmos pero, a partir de un determinado momento, dejan de tenerlos.

Según la última revisión sobre el tema, publicada en el último número de la revista ‘The Journal Sexual of Medicine‘, se trata de la segunda disfunción sexual más frecuente en mujeres. A pesar de que el manual de Psiquiatría DSM-IV introduce la expresión de ‘malestar acusado‘ para diagnosticar un caso de anorgasmia, en la práctica, es la palabra frustración o frustrante el término más común para describir las emociones asociadas de esta afección. Así lo muestra un reciente estudio en el que se evaluó a más de 200 mujeres con dificultad para alcanzar orgasmos, y el 67% de las encuestadas pronunció la frustración como principal sensación para describir su problema.

Así lo confirma también Sánchez, quien asegura que en consulta, efectivamente, es la frustración una de las sensaciones más frecuentes que tienen estas mujeres, pero también malestar emocional y abatimiento, además de que “puede desencadenar en otras disfunciones como falta de deseo y, a la larga, conflictos de pareja“, agrega.

¿Por qué la anorgasmia?
Es una de las disfunciones sexuales más frecuentes entre las mujeres, ocupando la segunda causa de consulta en los centros especializados en salud sexual. Según el consultorio ‘on line‘ de Durex, el 28% de las preguntas relacionadas con problemas sexuales versa sobre las dificultades para conseguir un orgasmo, demanda que incluso que va por delante de las preguntas sobre disfunción eréctil.

Las cifras de referencia, aunque no se saben con seguridad, oscilan entre el 20-25% de las mujeres. Al menos, así lo muestra una revisión del año 2004 de 34 estudios de autores extranjeros especializados en el tema. Según otro estudio, centrado sólo en anorgasmia genital, realizado por el Instituto Kinsey (EEUU, uno de los centros de referencia en este campo), el 50-75% de las mujeres no tenían orgasmo en el coito pero sí con otras técnicas sexuales.

Tan sólo el 5% de esta afección proviene de causas orgánicas como son alteraciones neurológicas, diabetes, drogas, fármacos y enfermedades crónicas. Por su parte, los factores predisponentes para tener esta afección son: haber tenido una educación sexual inadecuada, sufrir actitudes negativas hacia la sexualidad, contar con una asertividad baja y una escasa comunicación sexual entre la pareja. “En la mayoría de los casos, el origen es psicológico y, sobre todo, proviene de una falta de conocimiento de la propia respuesta sexual de la mujer, tanto de la mujer como de su pareja“, afirma. Por ello, es muy importante, insiste la especialista, que “se exploren, que se adentren en su cuerpo y que conozcan de lleno su respuesta sexual“.

De hecho, para tratar un tema de anorgasmia en las consultas, hay que tener esta idea clara, además de seguir una serie de pasos. En primer lugar, se deben potenciar los aspectos positivos de la sexualidad y eliminar algunos tabúes, prejuicios y falacias sobre el orgasmo femenino tales como: “no hay mujer insatisfecha, sino hombres inexpertos“, “el placer de la mujer es responsabilidad de su pareja” o “sólo se llega al clímax con el orgasmo vaginal“.

Hay que informar bien, asegura Sánchez, sobre todos los aspectos de la sexualidad en sí y sobre la función del clítoris y el orgasmo en particular: “Las mujeres nacen con clítoris y por tanto con la capacidad de tener orgasmos“. En segundo lugar, es muy importante la autoestimulación, tanto propia como de la pareja, y por último la capacitación orgásmica.

Este problema, concluye Sánchez, se puede tratar y tiene solución, por ello es fundamental “el autoconocimiento sexual, la propia satisfacción en las relaciones y, sobre todo, la comunicación con tu pareja a nivel sexual“.

COMO MEJORAR LA CANTIDAD Y LA CALIDAD DE LAS RELACIONES SEXUALES

Si eres capaz de mimetizarte en las fantasías que la otra persona se ha fabricado sobre ti has encontrado la fórmula mágica para tener una relación perfecta. Como esto no siempre resulta posible en el mundo real, los expertos aconsejan a las parejas algunos trucos para que su relación sea lo más parecido al idilio.

Y así, con esta idea, la doctora Carmen López Sosa, profesora de Sexología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Salamanca, anima a buscar en cada uno de nosotros lo que ella llama la ‘hoja de ruta’. O lo que es lo mismo, el camino para encontrar y mejorar tu vida sexual. “Saber qué queremos, qué es lo que nos gusta, lo que nos repele, conocemos nuestro propio cuerpo, los sabores del otro, las fantasías de tu pareja y lo que esperamos de ella y de nosotros mismos. En definitiva, tenemos que atrevernos a sincerarnos sexualmente con nuestra pareja y a solicitar ayuda profesional en caso de que algo no marche bien”, comenta a ELMUNDO.es esta experta, que recientemente expuso este tema en el VII Curso Internacional de Sexualidad y Salud Mental, celebrado en Salamanca.

Verano y parejas
Es cierto, mantiene la especialista, que el verano suele romper la rutina, hay más sol y por tanto disminuye la depresión y se fomenta más el contacto físico. Por ello, no es extraño que se formen nuevas parejas; algunas sólo para el verano y otras más estables. Del mismo modo, asegura, la época estival también puede generar euforias rompedoras, pero hay que dejar claro que las parejas no las rompe el verano.

“Las parejas que ya estaban un poquito desgastadas, ahora suelen pasar juntas 24 horas y si han puesto demasiadas expectativas en las vacaciones, como si fuera una varita mágica que va arreglar su relación, esto puede precipitar un mal final”, explica.

También lo afirma así Esteban Cañamares, psicólogo clínico y sexólogo experto en familia y parejas, quien confirma que pasar más tiempo juntos en vacaciones no soluciona todos los problemas. “El problema no está en la falta de tiempo, sino en otras cosas que hay detrás de la relación. No puedes esperar que las cosas se solucionen solas”, mantiene. Lo importante es afrontar los problemas cara a cara, dialogar y poner las cartas sobre la mesa.

Según algunos estudios, comenta, las rupturas de pareja en verano suponen sólo un ligero aumento en comparación con el resto del año. “El verano representa una cuarta parte de todo el año, y las rupturas en esta estación se cifran aproximadamente en un 33%. No es tanto como se puede pensar”, expone este experto en Psicología.

Consejos prácticos
Ambos expertos enumeran una serie de consejos o recomendaciones prácticos para mejorar la vida de pareja, tanto en el ámbito relacional como en el sexual.

Espaciar las relaciones sexuales va apagando el deseo y hace que cada vez sea más difícil disfrutar.
Hacer planes en común y satisfacer todas aquellas pequeñas o grandes cosas que la pareja desea.
Desarrollar las fantasías de la otra persona (siempre y cuando ambos estén de acuerdo).
Animar al otro en su desarrollo personal aumenta el optimismo, las ganas de hacer cosas y también el deseo sexual.
Hablar de sexo con la pareja con la misma naturalidad y empeño que del resto de asuntos de la vida en común.
Consulte con el especialista cualquier problema sexual.